Crisis y conflictos en el siglo XXI

12 de noviembre de 2009
Sesión académica a cargo de Pascal Boniface
Por Gloria Montanaro

El diálogo como solución a los conflictos

"La caída del muro de Berlín fue la última gran ruptura del sistema internacional", dijo Pascal Boniface al dar inicio a una charla sobre crisis y conflictos en el siglo XXI. A tres días de que el mundo celebrara el vigésimo aniversario de aquel hecho histórico que puso fin a la Guerra Fría, el fundador y director del Instituto de Relaciones Internacionales y Estratégicas (IRIS) de París, presentó una disertación en la que valoró el diálogo para la resolución de conflictos, analizó el actual mapa de poder mundial y se mostró pesimista en cuánto a la resolución del conflicto árabe-israelí.

Con el acontecimiento que reunificó a Berlín el 9 de noviembre de 1989 tuvo lugar la última revolución. Para Boniface, "las verdaderas revoluciones son escasas" y la creencia de que existe un antes y un después del atentado contra las Torres Gemelas de 2001 es errónea: "Los EEUU fueron atacados duramente pero eso no cambió el mundo; fueron golpeados pero no debilitados. El gran reparto de las cartas no fue significativamente alterado".

Para el politólogo francés, el liderazgo de los Estados Unidos es evidente al verificar que la relación que más les importa a todos los países es la que tienen con Washington. Además, "el mundo de hoy no es un mundo multipolar, no hay potencia militar equivalente a la de los EEUU, pero tampoco es un mundo unipolar como creía Bush", sino que se encuentra "en vías de multipolarización". El paradigma del mundo bipolar o multipolar quedó desterrado.

 

Postales de la Guerra Fría

Desde la perspectiva del director de las publicaciones: La revue internationale et stratégique (La revista internacional y estratégica) y L'Année stratégique (El año estratégico), el año próximo habrá mayor cantidad de conflictos mundiales "porque hace un año que venimos con esa tónica. Hoy tenemos el mismo número de conflictos en el mundo que durante la Guerra Fría".

Boniface argumentó que en ese momento "había millares de tanques, muchísima concentración militar, pero no hubo ni un solo disparo". Bastó que cayera la Unión Soviética para que acontecieran las guerras balcánicas, la crisis con Chechenia y las provincias secesionistas, el combate entre Armenia y Azerbaiján, entre otras. "En Europa hubo crisis después de la Guerra Fría", sentenció.

"El primer error es creer que el choque de civilizaciones es inevitable, y el segundo es pensar que es imposible"

A su entender, Rusia empezó a mostrar los dientes a causa de la guerra en Irak, por sentirse enjaulada entre conflictos contra su voluntad, como la guerra de Kosovo. Pero la llegada de Barack Obama a la Casa Blanca, considera el Prof. Boniface, modifica esta dinámica, ya que el nuevo Presidente no considera más a Rusia como el perdedor de la Guerra Fría, sino que optó por dar signos de colaboración al abandonar la idea del escudo antimisiles y abrió la posibilidad a nuevas negociaciones.

Por otro lado, el analista resalta la ausencia de conflicto armado en América Latina, en oposición a la gran agitación que vivía el continente durante la Guerra Fría. Su visión sobre el conflicto regional entre Colombia y Venezuela (que algunos piensan responde a las alineaciones políticas de los 60) difiere de las perspectivas fatalistas locales que profetizan una guerra. "No me imagino a Chávez declarándole la guerra a Colombia. Con Obama las cosas son diferentes, entonces él debe modificar su comportamiento", dijo.

 

Actuar sobre realidades

"El triunfo de Occidente nos hizo ver el mundo de color rosa y no se puede actuar de acuerdo a ello", por eso para Boniface, la tesis de Francis Fukuyama sobre el fin de la historia, y la teoría de Samuel Huntington sobre el choque de civilizaciones, ya no tienen utilidad como marco teórico para la acción.

Agregó que hace 16 años que la teoría de Huntington es inaplicable. "El primer error es creer que el choque de las civilizaciones es inevitable, y el segundo es pensar que es imposible". Es decir, la teoría se debe tomar como referencia pero no se debe reducir la realidad a ella. Si bien los conflictos se vinculan entre sí, cada uno tiene su historia y sus particularidades.

Boniface se refirió también a Irán y sostuvo que la decisión de Obama de negociar con el país persa provocó la desestabilización del régimen de Mahmud Ahmadinejad. Sin conflicto no hay régimen. "Es complicado para él, por eso recurrió al fraude", dijo en referencia la actuación del presidente de Irán en las elecciones de junio 2009. Agregó que la presencia de un personaje así era útil para la política exterior de Bush pero no para la de Obama.

En el caso de Afganistán, desde la perspectiva del analista internacional, la OTAN no va a perder pero tampoco va a vencer a los talibanes, porque en tierras afganas, los extremistas islámicos son vistos como los defensores de la invasión extranjera: "Son tiranos, pero son nuestros tiranos", sería el pensamiento popular.

 

El corazón del choque de civilizaciones

La evolución del enfrentamiento entre Israel y Palestina no le permite tener una mirada optimista con respecto a la salida del conflicto. Boniface expresó que los pueblos quieren la paz y las sociedades están dispuestas pero hay mucho miedo: "No confían en nadie que pueda conducirlos. No hay líderes que lleven a una resolución".

Desde su punto de vista, Palestina renunció a las fronteras del 1949, por lo que tiene que haber un Estado con las fronteras del 1967, acordadas y no impuestas, y Jerusalén debe ser la capital de todos los estados. "Todos conocen la solución pero nadie la aplica", dijo.

El politólogo considera que a Osama Bin Laden no le interesa la cuestión palestina, "es por eso que hay que privarlo de ese pretexto. Si queremos vencer al terrorismo hay que empezar por allí; no militarmente, por la política". Con esa mirada, Boniface reivindica el diálogo como única posibilidad de solucionar conflictos.

 

Los medios como catalizadores de opinión

En los últimos años los medios de comunicación han ido aumentando su grado de influencia en las relaciones internacionales. El advenimiento de nuevas tecnologías que permiten documentar lo que ocurre en las guerras propició, en casos como Vietnam, la oposición pública.

Boniface cree que los Estados ya no tienen el monopolio en las relaciones internacionales: "Siguen siendo el pivote, porque sólo ellos pueden arbitrar, sin embargo ahora hay múltiples actores que influyen". Citó como ejemplo la influencia de las ONG´s, los ejércitos privados, los grupos mafiosos y terroristas, y dijo que además hay "un irrupción de las opiniones públicas. La imagen pasó a ser un elemento fuerte sobre el poder. Los ministros de Relaciones Exteriores se la pasan en los medios para explicar y conseguir apoyo a sus políticas", concluyó.

 

Francia y la integración social

Ante la mención del las revueltas populares ocurridas en Francia en 2005 a raíz de la muerte de dos jóvenes musulmanes de origen africano que escapaban de la policía en una comuna pobre de los suburbios parisinos, Boniface se negó a atribuirlas a un conflicto religioso. "Tenemos una problema de integración pero no es religioso", sostuvo, y agregó que a lo largo de los años, las diferentes olas de inmigración fueron integradas en su país por las escuelas, aunque esto no sucede ahora.

"Hay un irrupción de las opiniones públicas. La imagen pasó a ser un elemento fuerte sobre el poder. Los ministros de Relaciones Exteriores se la pasan en los medios para explicar y conseguir apoyo a sus políticas"

El analista destacó, con ironía, que hay más árabes en el seleccionado francés que en el Parlamento, pero lo adjudicó a que "la máquina de integrar no está funcionando, (...) no es por la religión sino por la época en la que llegaron, pero vamos a ganar la batalla de la integración".

 

El rol de la Unión Europea en la seguridad internacional

El último tema que abordó el internacionalista, fue la necesidad de avanzar hacia una identidad europea para que ésta consolide su poder. Descartó que una Europa más fuerte signifique ser una potencia anti-norteamericana, sino que se trataría de "un dispositivo para la seguridad internacional".

Además, opinó que con la globalización el poder se ha fraccionado, y que claramente no estamos en un mundo unipolar dirigido por las Naciones Unidas. Para Boniface, "el mundo funcionó mejor con ellas que sin ellas", sin embargo, no omitió que el Consejo de Seguridad de la ONU "no se asemeja al mundo". Si bien en 2005 Francia apoyó la ampliación del organismo para que sea más representativo, China y los EEUU la vetaron. "Se fracasó en la reforma, y no sé cuando se podrá hacerlo", concluyó.

CONSEJO ARGENTINO PARA LAS RELACIONES INTERNACIONALES
Uruguay 1037, piso 1°, C1016ACA Buenos Aires, Argentina
Teléfono (005411) 4811-0071 al 74 / Fax (005411) 4815-4742