La gobernanza regional de América Latina

30 de noviembre de 2009
Seminario Anual CARI 31
Por Juanita Ceballos, Gloria Montanaro y María Eugenia Giraudo

El lunes 30 de noviembre de 2009 se llevó a cabo el Seminario Anual del Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales, en el marco del cual se convocó a un grupo de renombrados expertos para reflexionar acerca del estado de la gobernanza en la región. A lo largo de la jornada, expositores con larga trayectoria tanto en la academia como en la gestión, presentaron sus exposiciones en torno a temáticas de energía, medio ambiente, seguridad, dinámica económica y democracia.

La apertura de la ceremonia estuvo a cargo del Presidente del CARI, Adalberto Rodríguez Giavarini, quien aseguró que "la multiplicidad de vínculos establecidos entre los países hacen que cualquier tema tenga una dimensión internacional y que las agencias estatales, para poder cumplir con sus funciones, tengan que llevar acabo acciones en ámbitos fuera del país". Teniendo en cuenta esta afirmación, la finalidad principal de las exposiciones consistía en poder identificar los mecanismos de coordinación política que están teniendo lugar en la región en cada uno de estos temas y señalar aquellos ámbitos en los que aún no se ha avanzado satisfactoriamente.

La jornada giró en torno a una serie de interrogantes que se plasmaron como punto de partida. ¿Cómo enfrentan los países de América Latina los desafíos que surgen de una mayor interconexión entre sus sociedades? ¿Cuán fuertes son los mecanismos de gobernanza regional con los que cuentan los estados para coordinar respuestas individuales a problemas comunes? ¿Cómo distribuir costos, beneficios y responsabilidades cuando existen disparidades? ¿Cómo puede la región articular una larga tradición de sólidas instituciones internacionales con los cambios que operan en un escenario crecientemente transnacional? Como lo destacó su Presidente, muchos de los problemas analizados tanto en el foro público, como en las reuniones de trabajo de los comités e institutos que componen el CARI durante su trigésimo primer año de actividad, tienen como denominador común el tratarse esencialmente de las repercusiones locales de tendencias globales.

Como última intervención de apertura, Adalberto Rodríguez Giavarini afirmó que "siendo las actividades internacionales el sustento básico del CARI, nos vemos en la obligación de proveer un ámbito en el que la discusión sobre los problemas de la región esté siempre presente".

Energía

Expositores: Víctor Bronstein y Juan Legisa

Moderador: Jorge Hugo Herrera Vegas

 

"Hay una drástica reducción en las proyecciones de producción de barriles"

Víctor BronsteinIngeniero Electromecánico con Orientación en Electrónica y Doctorando en Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires. En el ámbito profesional, ha trabajado como consultor de empresas petroleras y del sector energético, se desempeñó como consultor senior de Naciones Unidas y asesoró a distintas áreas gubernamentales. Actualmente se encuentra a cargo de la Dirección del Centro de Estudios de Energía, Política y Sociedad

 

"Estamos alcanzando el punto de máxima producción de petróleo y debemos comenzar a pensar la sociedad desde otros valores". Con esas palabras comenzó Víctor Bronstein su presentación, en la que habló de la energía como un elemento fundamental de la sociedad y de la necesidad de lograr, en un contexto de escasez, coordinación entre lo local y lo global, para poder impulsar el desarrollo de producción de energías alternativas.

¿Por qué en un período de globalización financiera y de mercancías, e incluso de internacionalización del fenómeno migratorio, el tema de la integración energética ha quedado atrasado? ¿Tiene un status especial que le impide integrarse? Esas fueron las preguntas que planteó el especialista al referirse a las dificultades con que se encuentran las instituciones de nuestra región para funcionar como organizaciones de integración regional en temas energéticos.

Bronstein expresó que la Unión Europea es un ejemplo paradigmático de proceso de integración regional, pero que sin embargo no ha logrado la integración a nivel energético. "Si bien se pueden distinguir diversas fases evolutivas, en general se han planteado las políticas energéticas como cuestiones aduaneras o de política interna, pero no como un mecanismo de control".

En este sentido, indicó que es necesario hacer una reflexión con respecto a cómo se deben encarar los mecanismos de gobernanza regional en el ámbito energético. Para el ingeniero, para la construcción de estos mecanismos, al igual que en el ámbito académico, primero se debe establecer una metodología. El primer paso consiste en definir el campo de estudio -integración energética-, luego el problema -¿por qué es difícil de lograr la integración energética?- y por último establecer el método -interpretar el proceso local como parte de un fenómeno global-.

Según el expositor, para analizar esta cuestión es posible realizar una comparación entre gobernar y navegar: "En la época romana la única organización que perseguía un rumbo determinado era la nave". El ingeniero hizo una analogía entre los niveles de mando presentes en un barco con la gobernanza en el ámbito energético. Al traducirlo, la voluntad política sería el capitán, mientras que los elementos que posibilitan la integración estarían representados por el piloto y, finalmente, las interconexiones físicas para concretar la misma tendrían su equivalente en el maquinista. Teniendo en cuenta esta metáfora, expresó que la clave para poder llevar un mecanismo hacia su objetivo se encuentra en el nivel intermedio, donde se realizan las acciones.

El Director del Centro de Estudios de Energía, Política y Sociedad, nos recordó también que en América Latina hay instituciones que tienen como fundamento la integración energética, pero que por una u otra razón han perdido su objetivo inicial. Una de estas instituciones es la Asociación Regional de Empresas de Petróleo y Gas Natural en Latinoamérica y el Caribe (ARPEL). Según Bronstein, esta organización está debilitada y su meta de lograr integración petrolera ha sido relegada a un segundo plano.

Con respecto al desarrollo de los mercados regionales, indicó que existe una disparidad muy grande de consumo, que tiene que ver con el desarrollo económico de cada país. Actualmente Venezuela cuenta con el 78% de las reservas petroleras de la región y el 67% de las reservas de gas. Esto se traduce, según el especialista, en una posición privilegiada a la hora de tomar decisiones.

Al analizar la relación entre los descubrimientos de yacimientos de petróleo y el consumo del mismo, afirmó que desde 1986 se comenzó a consumir más de lo que se repone. "Inevitablemente se llega a un límite en las posibilidades de producción, lo que conlleva a una drástica reducción en las proyecciones de producción de barriles".

Concluyendo su exposición, Bronstein afirmó que el problema de la región no es la integración energética, sino la seguridad energética. "Hay que pensar la integración a partir de la seguridad, esto es, cómo cada país puede garantizar su abastecimiento". Por otro lado, reafirmó la importancia de pensar políticas a largo plazo, de crear una Agencia Regional Interamericana de Energía y de elaborar un proyecto estratégico de producción de energías que le permita a la región entrar en el mundo post-petróleo.

 

"El problema en la región es la sustentabilidad: no se pueden seguir realizando proyectos a corto plazo"

Juan LegisaDirector Académico del Centro de Estudios de la Actividad Regulatoria Energética. Se desempeñó como Presidente del Directorio del Ente Nacional Regulador de la Electricidad, y fue Subsecretario de Energía de la República Argentina. Como consultor independiente, ha colaborado con la Organización Latinoamericana de Energía, el Banco Interamericano de Desarrollo, la Unión Europea, el Instituto para la Integración de América Latina, el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, y el Tata Energy Research Institute

 

Para Juan Legisa, en la era de la globalización, existen esferas de autoridad adicionales a las del Estado tradicional. Por lo tanto, los ámbitos del gobierno se han extendido a instituciones no gubernamentales internacionales y a la sociedad. En este sentido, explicó, el poder ya no opera solamente a través del Estado sino que la autoridad política comienza a disociarse para expandirse a estas nuevas esferas. "Hoy es difícil entender el Sistema Internacional sin incluir a estos actores no estatales. El desafío en la actualidad es lograr una complementariedad entre los nuevos actores y el Estado, que asegure una gobernabilidad más eficiente".

Para el especialista, antes de pensar en proyectos de integración, hay que resolver el problema de los grandes intercambios multilaterales, para ir más allá de los acuerdos bilaterales. Para esto, se deben establecer marcos regulatorios basados en políticas elaboradas en común, que tengan como regla número uno el uso eficiente de la energía y la incorporación de nuevos recursos energéticos, como energías renovables y no tradicionales.

Al remitirse a la gobernanza regional, Legisa indicó que en la UNASUR (Unión de Naciones Suramericanas) es indispensable lograr una integración energética con el fin de maximizar la utilización de los recursos existentes. En este sentido, expresó que la sustentabilidad energética en la región depende de:

En este sentido, afirmó que el esfuerzo por la integración debe ser impulsado fuertemente por los Estados que conforman esta organización. La sociedad civil y demás esferas de autoridad como ONGs, Organizaciones Internacionales de Energía y Compañías Trasnacionales, deben aportar ideas al debate y validar resultados. Expresó también el ingeniero que los actores no estatales deben involucrarse en las políticas energéticas para complementar el esfuerzo de los Estados nacionales.

Para concluir, el analista afirmó que si se cumplen las condiciones expuestas anteriormente, sería viable una sustentabilidad energética que fortalezca la seguridad de la región en este aspecto, asegure excedentes económicos, diversifique la matriz energética, cree nuevos puestos de trabajo, mitigue los efectos nocivos sobre el ambiente y se adapte a las consecuencias del cambio climático.

Medio Ambiente

Expositor: Alieto Guadagni

Moderador: Carlos González Guerrico

 

"En América Latina no hay gobernanza regional en medio ambiente"

Alieto GuadagniEconomista graduado en la Universidad de Buenos Aires y Doctor de la Universidad de California (Berkeley). Fellow en las Universidades de Chicago, Yale y el Massachussets Institute of Technology (MIT), fue Embajador de Argentina en Brasil, y ha sido Representante de Argentina y los países del Cono Sur en el Directorio del Banco Mundial y la Corporación Financiera Internacional. Colaborador de los diarios La Nación y Clarín de Buenos Aires, en la actualidad es consejero del Instituto DiTella y profesor de los cursos de postgrado de la Universidad DiTella, y un activo miembro del Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales

 

El economista y especialista en temas energéticos, Alieto Guadagni, inició su disertación sobre Medio Ambiente y Gobernanza regional, haciendo una distinción entre tres niveles de gobierno: global, regional y local. El ex Secretario de Energía señaló que el primer nivel es el que más compete a los temas medioambientales, porque lo relevante no es el lugar de origen del fenómeno, sino el impacto que puede causar en el ámbito global. En esta categoría, por ejemplo, se incluirían las emisiones de dióxido de carbono. El disertante remarcó que actualmente China y Estados Unidos son responsables de más de un tercio de las emisiones de dióxido de carbono relacionadas con combustibles fósiles.

En los días previos a la Cumbre del Clima en Copenhague, algunos de los principales países productores de dióxido de carbono se comprometieron a reducir sus emisiones, entre ellos Estados Unidos prometió una reducción del 20% respecto a los valores del año 2005 hacia el año 2020, mientras que Japón estableció su meta en una reducción del 25%. Por otro lado, China se comprometió a reducir entre un 40 y un 45 por ciento la intensidad energética (emisión de dióxido de carbono por unidad de PBI) en 2020 con relación a los niveles de 2005. Sin embargo, Guadagni indicó que la intensidad energética es un concepto algo más vago que la reducción concreta de emisiones, lo que permite al gobierno chino un mayor margen de maniobra.

El la actualidad, para el especialista, la Unión Europea constituye un claro ejemplo de gobernanza regional en el ámbito medio ambiental. Para ilustrar esto, resaltó la creación, por parte de los países de la región, de la Agencia de Medio Ambiente, un organismo que además de darle soporte técnico a las decisiones políticas a través de estudios científicos, establece requisitos medioambientales para las industrias y hace pública una lista de países que incumplen con las normativas establecidas. En la Unión Europea, las regulaciones que preservan la gestión de la calidad del medio ambiente son aceptadas por todos los Estados, destacándose la regulación REACH, sobre registro, evaluación, autorización y restricción de sustancias químicas, que entró en vigencia el 1 de junio de 2007.

Para el economista lo importante no es que se enuncien los temas, sino que las intenciones se traduzcan en regulaciones concretas que resuelvan la disociación regional. Además, las reglas deben ser establecidas a nivel regional porque "muy probablemente los capitalistas se van a instalar en donde haya menos regulaciones, produciéndose una dislocación productiva".

Al abordar la situación en el Mercosur, Guadagni afirmó que allí no existe gobernanza en medio ambiente. "El Tratado de Medio Ambiente es solamente un tratado de intenciones. No hay ninguna norma concreta específica que de lugar a una acción. Es un tratado que en vez de hablar de objetivos, debería ser la primera etapa de un proceso de crecimiento en el que se mencionen reglas comunes".

Con respecto a la Argentina, señaló que "es el único país en donde se relajan normas medioambientales para favorecer el comercio". Reafirmando su posición, hizo referencia a una antigua resolución de la Secretaría de Energía por la cual se establecía, a partir del 1º de junio de 2008, un límite de azufre del 0,7% en el Fuel Oil, debido a los efectos contaminantes y destructivos de este elemento químico. Sin embargo, hacia abril del año pasado, la misma Secretaría dictó la Resolución 150, que suspendió la normativa ambiental para suplir la necesidad de importar Fuel Oil.

Seguridad

Expositores: Khatchik Der Ghougassian y Germán Montenegro

Moderador: Julio Hang

 

"Se debe constatar la insuficiencia del enfoque estado-céntrico para el mejor entendimiento de la dinámica de la Seguridad Internacional"

Khatchik Der GhougassianAsesor del Subsecretario de Planificación Logística y Operativa de la Defensa del Ministerio de Defensa de la República Argentina desde 2006. Posee un Ph. D. en Estudios Internacionales por la University of Miami, y una maestría en Ciencias Sociales con especialización en Relaciones Internacionales de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO). Por otra parte, ejerce allí y en la Universidad de San Andrés, como profesor e investigador

 

El académico comenzó la disertación sobre el tema de la gobernanza de la Seguridad en América Latina con un análisis sobre el uso, la utilidad, y la aplicación de ese concepto, que aseguró, "no escapa a cierta confusión".

Para Der Ghougassian, "el recurrir a un nuevo concepto acontece en un momento de una suerte de crisis de ese estado del orden westfaliano en el proceso de globalización", fenómeno que comienza a mediados de los años ‘80, pero con un mayor desarrollo después del fin de la Guerra Fría.

Si bien el profesor sostuvo que no niega el rol del Estado en la seguridad internacional, argumentó que se debe constatar la insuficiencia del enfoque estado-céntrico para entender mejor la dinámica de la seguridad internacional.

La gobernanza de seguridad es, para él, "la interacción entre las instituciones estatales formales y las instituciones de la sociedad civil". Por lo tanto, el concepto de la gobernanza sobrepasa "el entendimiento de Estado, Gobierno, régimen, y hasta el ejercicio del buen gobierno".

El disertante hizo una distinción entre dos vertientes en el uso de este concepto:

Interna: designa la deficiencia del Estado en asumir la gestión de la seguridad en su propio territorio.

Externa: trata de ver los desafíos de la dinámica interestatal que no encuentran una respuesta satisfactoria mediante el uso de los conceptos más tradicionales de las Relaciones Internacionales.

En ambos casos hay condiciones objetivas que justifican el uso de un nuevo concepto (la aplicación de los conceptos tradicionales ya no permiten comprender y explicar el fenómeno). Sin embargo, alertó sobre la politización en torno a su utilización, ya que podría servir "para justificar intervenciones externas, negar la relevancia de la soberanía o ajustar a la insuficiencia o falta de soberanía, por lo que se transforma en una amenaza para otros estados".

Con respecto a la vertiente interna, distinguió dos fuentes especiales: la primera, la ausencia relativa de un Estado en el territorio, y la segunda, la deficiencia del Estado (la inadecuación de ciertas organizaciones estatales para ejercer un rol en la seguridad dentro del territorio teniendo por resultado, por ejemplo, las insurgencias, el crimen organizado y la violencia delictiva).

En el primer caso, la gobernanza de la seguridad consiste en la cooperación de la sociedad civil y el Estado, junto al involucramiento de las ONGs. "Allí donde el Estado no puede llegar o no logra imponer su autoridad, éstas instituciones son complementarias", indicó.

En el segundo caso, hay una inadecuación de las instituciones del Estado, lo que redunda en "una excesiva interacción de los militares en las políticas públicas de seguridad y, sobretodo, la necesidad de reformar la policía y demás fuerzas de seguridad para hacer frente a los desafíos".

En cuanto a la vertiente externa de la gobernabilidad, "consiste en la búsqueda de respuestas a los desafíos trasnacionales de la post Guerra Fría". Aquí podemos identificar tres tipos de respuestas. En primer lugar, la iniciativas que apuntan a un cambio cualitativo en las Relaciones Internacionales, no normativizando el uso de la fuerza sino proponiendo la abolición de ciertas aplicaciones y usos. En segundo lugar, los procesos de paz donde a menudo la sociedad civil se involucra como agentes, cumpliendo roles de construcción estatal o proveedores de servicios sociales en el contexto de las misiones de paz. Y finalmente, el tercer punto, los aportes y conocimientos en la regionalización de la seguridad.

Der Ghougassian advirtió que todos estos casos implican dos riesgos: el primero, que se piense la gobernanza en reemplazo de otro sistema estatal -"Cuando la gobernanza se toma como un fin en sí mismo, y no como un medio para refundar, reformular o reformar el Estado"-, y el segundo riesgo, el inherente a la terciarización de las tareas de seguridad de defensa, o la privatización de defensa y la mercantilización de la agenda de seguridad -"Pueden tener un interés en la perpetuación de la gobernanza como sistema porque de ahí obtienen todos los beneficios para las propias empresas"-.

El especialista concluyó que en América Latina encontramos las dos vertientes, "pero desde luego, la primera es las más sólida". Enfatizó que a partir del fin de la Guerra Fría, y sobretodo en países donde hubo conflictos, donde hubo gobiernos militares, la sociedad civil se debe involucrar más para un proceso de gobernanza de seguridad. Al concluir, afirmó: "Se debe institucionalizar la cooperación en materia de defensa y seguridad. Ahí es donde creo que hemos llegado a un punto donde hay comunidades epistémicas que se han especializado en temas de defensa y seguridad que antes era casi el monopolio de los militares, pero la ausencia, rechazo o falta de voluntad de los gobiernos para pensar hasta en políticas comunes en la región no permiten un avance importante, y creo es ahí donde la gobernanza de la seguridad cobra un sentido positivo".

 

"América Latina es una región reacia a alentar procesos que tiendan a retacear la soberanía de los Estados"

Germán MontenegroSecretario de estrategia y asuntos militares del Ministerio de Defensa de la República Argentina. Es Licenciado en Ciencia Política de la Universidad de Belgrano, maestro en Ciencias Sociales con Mención en Relaciones Internacionales por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO) y posee una especialización en "Entrenamiento en política de defensa para civiles - Programa Cono Sur" de la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT)

 

El abordaje de Germán Montenegro sobre la gobernanza de la seguridad estuvo focalizado en la reciente aparición del Consejo de Defensa Sudamericano, una instancia que ha cobrado interés en el campo político. "Creo que es ambicioso que haya surgido pero que, sin embargo, debe ser analizada su existencia, su potencialidad, en cuanto a su consolidación, su desarrollo, a la luz de un conjunto de condicionamientos".

Montenegro consideró que la viabilidad de este tipo de iniciativas tiene que ver con las condiciones en las cuales se desarrollan: "Yo quiero llegar a algunas de éstas condiciones, algunas que tienen que ver un poco con las cuestión de la seguridad internacional de la región".

Las características de América Latina en términos generales en materia de seguridad internacional son:

Montenegro consideró que la propuesta del Consejo de Defensa Sudamericano es positiva porque "más allá de las diferencia que hay a nivel regional y en las distintas sub-regiones, acota bastante las agendas sobre las cuáles se va a trabajar."

Por otro lado, expresó que nuestros países se han caracterizado "por cierta ausencia de atención política, cierta inefectividad en el ejercicio de los asuntos políticos de la defensa. El hecho de que empiece a avanzarse es una novedad. Esto es fundamental, porque si no se fortalece esa capacidad de gestión en los asuntos de defensa va a ser sumamente dificultoso que el Consejo de Defensa Sudamericano se consolide en el futuro".

El funcionario planteó el principal desafío de la región: apuntalar el Consejo. En su opinión, eso se logra apuntalando la capacidad de gestión política en materia de defensa en los distintos países. Indicó dos cuestiones que deben ser tenidas en cuenta de cara al futuro para la evolución de dicha institución: primero, avanzar sobre la tendencia reciente de que la actividad del Consejo se deje llevar por la coyuntura inmediata, y segundo, crear una identidad sudamericana de defensa que de cuenta de las diversidades subregionales y nacionales de esta materia.

Montenegro expresó que se plasmaron tres ejes de trabajo a futuro para el Consejo: la consolidación de las políticas de defensa, la formación -tanto militar como civil- en las cuestiones de defensa nacional, y la cooperación en materia de ciencia y tecnología.

Consideró además que el Consejo de Defensa Sudamericano, aparte de zanjar una falencia que había en la región, "es importante, porque por debajo de los Ministerios de Defensa hay una prolífica vinculación en términos de organizaciones militares en el ámbito regional. Las fuerzas armadas de la región han sido muy prolíficas, muy activas y han avanzado mucho en materia de coordinación, complementación, confianza mutua, (...) y si no se logra desarrollar y establecer una institucionalidad de la defensa, una política que encuadre estos proceso de cooperación que se dan en el plano militar, creo que vamos a tener la perspectiva de un desarrollo autónomo en el ámbito de las fuerzas armadas y en el ámbito de la política internacional que llevan adelante las cuestiones militares".

Por último, concluyó que ésta es "una iniciativa política" y que "la política históricamente no se ha abocado a estos temas por distintas razones", pero "si la política en cada una de las naciones o países de la región no termina saldando internamente este proceso, va a ser complicada la sustentabilidad futura y efectiva del Consejo de Defensa Sudamericano".

Dinámica Económica

Expositores: José María Fanelli y Jorge Carrera

Moderador: Felipe de la Balze

 

"América Latina es menos volátil, pero hay que cuidarla"

José María FanelliDoctor en Economía de la Universidad de Buenos Aires. Investigador independiente del CONICET e investigador titular en el Centro de Estudios de Estado y Sociedad (CEDES)actualmente coordina el proyecto "International Financial Architecture, Macro Volatility, and Institutions: The Developing World Experience". Es profesor en las Universidades de La Plata, Buenos Aires y San Andrés

 

Para analizar las posibilidades de una gobernanza a nivel regional en materia económica, José María Fanelli comenzó su disertación por abordar la actual crisis financiera y los desafíos de la coordinación internacional. En este contexto es necesario identificar ciertos cambios importantes en la dinámica de la productividad mundial. El primero de ellos es el impresionante crecimiento de China, que, según el expositor, "no se ha visto nunca antes, y obliga a todos los demás jugadores a tomar en cuenta estos datos". El país asiático sigue ganando posiciones, aún en un contexto de crisis, y gana una enorme competitividad respecto al resto de los países. A su vez, India también gana espacio, incrementando de manera significativa su participación en el PBI mundial. Otras dos modificaciones importantes de la dinámica económica mundial son el reciclaje financiero del petróleo en los países árabes, y por último, es de gran relevancia la pérdida de posición de Estados Unidos en la economía mundial.

El Dr. Fanelli remarcó que estos cambios se inscriben en un marco de gran dislocación en la economía mundial: por un lado, encontramos países con fuertes superávits mantenidos a lo largo del tiempo, que "parecen mercantilistas convencidos", como Alemania, Japón, y por supuesto China; mientras que existen países cuyas cuentas se encuentran en constante déficit, como es el caso de Polonia, Estonia, República Checa, y Estados Unidos. Estos problemas de productividad son de largo plazo y de carácter estructural, por lo que no podrán modificarse de un día al otro, y evidencian la ausencia de coordinación entre los países, en especial entre los actores más relevantes.

Habiendo identificado las nuevas condiciones de la economía mundial, el primer desafío para la coordinación internacional consiste en manejar los desbalances sistémicos. Una medida a tomar para corregir este desequilibrio sería la reducción del gasto y un mayor ahorro de Estados Unidos, y al mismo tiempo, la disminución de la acumulación de dólares por parte de China. Otra medida muy discutida para solucionar esta situación es la devaluación del yuan renminbi, la moneda china, pero esto no es posible para el país asiático debido al gran volumen de bonos del tesoro norteamericano que posee, con una devaluación, los mismos perderían enormemente su valor provocando a Beijing una pérdida monetaria importante.

El segundo desafío para la coordinación reside en la ausencia de un sistema financiero en buen funcionamiento. Es necesario reconstruir la intermediación financiera, el sistema bancario internacional, a fin de tener un soporte que logre acomodar los desequilibrios existentes.

El economista resaltó que los análisis predicen un crecimiento de la economía mundial para el año 2010, pero sin embargo es necesario remarcar que este crecimiento no es equilibrado, las dinámicas son disímiles, observando una gran distancia entre el ritmo de recuperación de China e India respecto a las economías del G7.

Existen, entonces, diversas restricciones a la coordinación internacional en este contexto de crisis. La primera de ellas es la ausencia del comercio como motor de la recuperación; se prevé sólo un 2% de crecimiento del comercio internacional hacia el 2010, por lo que las exportaciones no serán suficientes para impulsar la economía, la cual deberá apoyarse en el gasto público lograr la reactivación. En segundo lugar, se plantea la pregunta sobre cómo será posible la recuperación sin empleo, ya que los países desarrollados se encuentran con un espacio político reducido para tomar medidas al contar ellos con elevadas tasas de desempleo. Por último, nos encontramos con los problemas fiscales para resolver en el mediano plazo, debido al gran aumento de la deuda pública en países como Alemania, Japón y los Estados Unidos durante la crisis.

Ante este diagnóstico de la situación, surge la pregunta sobre el régimen de políticas a adoptar. Numerosos interrogantes se plantean sobre el sistema de normativas en el mundo post crisis respecto al movimiento de capital, la evolución del comercio internacional, el régimen cambiario y fiscal, y los mecanismos de coordinación internacional.

La imposibilidad de responder este conjunto de cuestiones y las dificultades de coordinar las decisiones de los países a nivel global, permiten plantear, según el profesor Fanelli, la acción regional como plataforma para establecer reglas de gobernanza y evitar fallas de coordinación, es decir, un paso intermedio para coordinar decisiones en materia económica.

La situación en América Latina, sin embargo, no está exenta de dificultades. En primer lugar, observamos una fuerte caída del comercio, e incluso una destrucción inédita de la actividad comercial, a pesar de que en América del Sur la caída fue menor. A su vez, se evidencia una disminución del financiamiento y la salida de capitales a partir del segundo trimestre del 2008. Ese mismo año, el ciclo de expansión del crecimiento de América Latina iniciado en el año 2000 llegó a su fin, siendo la tasa de crecimiento del PBI en América del Sur menor al 1% y de valor negativo para el resto de América Latina. El economista distinguió en este punto a los países de América del Sur, que poseen importantes recursos naturales y donde encontramos superávits gemelos (superávit fiscal y de cuenta corriente), de los países que van desde Panamá hacia el norte, donde las economías dependen en gran medida de las remesas enviadas desde el exterior. En general, en América Latina el endeudamiento público mejoró significativamente, permitiendo encontrarnos con una región nueva, distinta, mucho menos frágil. "Somos menos volátiles, hay que cuidarlo", afirmó.

Muchos países de América Latina están generando lo que el especialista llamó "autoseguros", estrategia por la cual los países acumulan reservas internacionales, sea contando con superávits comerciales, como Argentina y Chile, o sin superávit o incluso déficit comercial, como los casos de México y Brasil, por "miedo" a sufrir desbalances. Este mecanismo es bueno para estas economías, pero malo para el resto del mundo, aclaró el Dr. Fanelli. "No es una estrategia a largo plazo, va contra los desbalances internacionales", dijo. Es necesario que estos países puedan animarse a tener un déficit y que no recurran a la acumulación de reservas para resguardarse, afectando así la dinámica mundial. Para que esto sea posible, se debe contar con un prestamista para situaciones de liquidez, una mejor arquitectura financiera donde existan instituciones que se pueda confiar en que asistirán a los países con estas necesidades.

Como conclusión, el profesor Fanelli dijo que debido a las diferencias existentes dentro del continente, una coordinación a nivel de América del Sur sería más efectiva. La pregunta que surge es si se tratará de ampliar y fortalecer el Fondo Latinoamericano de Reservas (FLAR), o si la respuesta será un sistema de swaps al estilo de la Iniciativa Chiang Mai, un mecanismo implementado por los países de ASEAN + 3 (China, Japón y Corea del Sur) para recurrir a un préstamo en caso de problemas de liquidez. Cualquiera que sea la forma, una estrategia contra el proteccionismo financiero es necesaria.

 

"La nueva Arquitectura Financiera Internacional será una estructura más simétrica, con una especie de división de tareas"

Jorge CarreraJefe de Investigaciones Económicas del Banco Central de la República Argentina. Doctorado en Roma, es profesor de Finanzas Internacionales en la Universidad de La Plata, y también enseña en cursos de maestría en la Universidad de Bologna y Universidad de Buenos Aires. Sus tareas de investigación se focalizan en las implicancias teóricas y empíricas de la internacionalización financiera y comercial de las economías emergentes

 

El segundo expositor de la mesa dedicada a gobernanza y dinámica económica, Jorge Carrera, dedicó su disertación a explicar la reforma de la arquitectura financiera internacional y sus impactos en América Latina en el contexto de la crisis económica mundial.

En primer lugar, planteó las condiciones de contagio de la crisis, iniciada en el sector financiero de las economías avanzadas, las cuales contaban con un espacio político suficiente para generar respuestas que evitaran el traspaso de la misma al sector de la economía real. Estos intentos no fueron exitosos y a su vez, la crisis se contagió a las economías emergentes a través de dos canales de transmisión: el canal comercial (caída en demanda de exportaciones y términos de intercambio) y el canal financiero (sudden stop). Estas economías no cuentan con el mismo espacio para la ejecución de políticas anticíclicas.

A pesar del fuerte impacto que la crisis tuvo sobre el comercio mundial, del cual América Latina no se vio exenta, las exportaciones de commodities tuvieron una reacción positiva, al encontrar mercados en las economías dinámicas en recuperación, y en particular las commodities agrícolas, provenientes en su mayoría de América del Sur, mantuvieron cierta estabilidad. Estas condiciones, sumado a la mejor situación externa y fiscal de la región al inicio de la crisis, les permitió a los países latinoamericanos tener cierto espacio y flexibilidad para enfrentar los desafíos económicos. Según el economista, Latinoamérica no fue el epicentro de la crisis ya que aunque hubo reversiones en los flujos de capitales producto del contagio, se absorbió bien la mayor crisis global en 70 años sin crisis financieras internas. En su opinión, la acumulación de reservas ha sido un instrumento muy útil durante este período.

En cuanto a la reforma del sistema financiero internacional, se destaca el papel preponderante del G20 como foro de coordinación privilegiado para estos cambios, en detrimento del G7. El nuevo mapa institucional propuesto consistiría en un esquema más simétrico con una cierta división de tareas. En esta asignación de funciones, encontramos el sector de financiamiento y "monitoreo macroeconómico" a cargo de instituciones como el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, y los Bancos regionales de Desarrollo. La otra parte del esquema contaría con instituciones a cargo de las regulaciones financieras, es decir, el marco normativo y regulador de las actividades del sistema. Además de las instituciones globales, los Bancos Centrales y otros reguladores financieros nacionales colaboran en esta área. El nivel político y la coordinación general de la nueva arquitectura financiera global, estaría a cargo del G7 y el G20, con mayor liderazgo de este último.

El eje de este nuevo esquema es el Consejo de Estabilidad Financiera (Financial Stability Board – FSB), creado por el G20 en la cumbre de Londres realizada en abril de este año. Esta nueva "superagencia" tiene la función de coordinar la regulación del mercado y las cuentas contables con el fin de detectar riesgos macroeconómicos. Otra de las instituciones globales con protagonismo en esta arquitectura es el Comité de Supervisión Bancaria de Basilea, un foro para la cooperación permanente en materia de supervisión bancaria encargado de fijar estándares en regulación y supervisión bancaria, que ha visto ampliados sus miembros recientemente, incorporando once nuevos países, entre los que se encuentra la Argentina.

A su vez, el G20 tomó la decisión de reformar el Fondo Monetario Internacional, realizando cambios en cuatro aspectos clave: el fondeo, expandiendo los recursos del FMI a una capacidad prestable de US$ 750.000 millones y emitiendo Derechos Especiales de Giro (DEG) para inyectar liquidez en la economía global; los instrumentos, creando una nueva línea de crédito flexible; la gobernanza, aspecto que está bajo la presión del juego de suma cero, ya que se busca revisar los porcentajes de votos de cada país a fin de reflejar el mayor peso de los países emergentes, modificación que tiene como fecha límite enero del 2011; y la definición de un "nuevo" objetivo de la institución: estabilidad financiera y la extensión de la supervisión a todos los miembros incluyendo los avanzados.

 Según Jorge Carrera, el impacto de esta reforma en América Latina no es de gran importancia, en parte al no haber estado la región profundamente golpeada por la crisis, y por existir cierta coordinación entre los países latinoamericanos que debe fortalecerse especialmente en foros como el G20 o instituciones como el Comité de Basilea y el Consejo de Estabilidad Financiera. Los desafíos de la región ante esta nueva arquitectura se encuentran fundamentalmente en mejorar los instrumentos de financiamiento del FMI, mejorar la provisión de liquidez mundial, y avanzar en la reforma de la gobernanza en el FMI y el BM logrando una posición más fuerte de los países emergentes.

Democracia

Expositores: Marcos Novaro y Andrés Serbin

Moderador: Ricardo Lagorio

 

"La continuidad política en la región ha estado marcada por fuertes crisis políticas y cambios en las reglas de juego"

Marcos NovaroIinvestigador independiente del CONICET, director del Programa de Historia Política del Instituto de Investigaciones Gino Germani, director del Archivo de Historia Oral de la UBA y del Proyecto "Red de Archivos Orales de la Historia Argentina Reciente: Empresarios, sindicalistas y militares", director del Centro de Investigaciones Políticas (CIPOL) y autor de numerosos libros

 

La disertación de Marcos Novaro hizo referencia a las discusiones que en el ámbito académico están teniendo lugar respecto a cuáles son las tendencias, las perspectivas y los problemas que enfrenta América Latina en la actualidad.

El especialista aseguró que es cada vez es más difícil hablar de América Latina como una región "política e institucionalmente homogénea", dado que las tendencias, el grado de maduración y el tipo de estructura institucional que está presente en estos países tiende a divergir cada vez más. Una de las raíces de estas divergencias tiene que ver con que "más allá de la continuidad democrática que podemos encontrar en la región, esa continuidad ha estado marcada por fuertes crisis políticas y cambios en las reglas de juego".

A su vez, el politólogo considera que existen dos fenómenos que caracterizan a la región: en primer lugar, las nuevas formas de inestabilidad política, y en segundo, los cambios en las reglas de juego (por ejemplo, los cambios de las cartas constitucionales en nuestras democracias).

Novaro cree que en esta heterogeneidad regional conviven modelos polares. "Hay un conjunto de democracias latinoamericanas que han sabido aprovechar un proceso de expansión económica y de aprendizaje institucional y han tendido a consolidarse", sostuvo. Para él, la consolidación de esos Estados se basó en dos pilares: el fortalecimiento del sistema de partidos y de sus aparatos administrativos. Dentro de este grupo de países incluyó a Chile, Brasil, Uruguay y México.

Asimismo, existe otro conjunto de países que no han experimentado este proceso de consolidación y en donde se concentran los casos de nueva inestabilidad política. "Hablar de riesgo institucional en toda la región es una generalización absurda", expresó e hizo mención a "siete u ocho países en los que ha habido recurrentes casos de desplazamientos de presidentes, en los que frecuentemente se asocian movimientos de protesta social con estrategias de actores institucionales que, o bien en respuesta de protesta, o bien como parte de una extensión de la lógica de competencia política más allá de las reglas de juego, intervienen para forzar el recambio no reglado de los gobiernos en ejercicio".

Este fenómeno se genera en un contexto de crisis política, con un sistema institucional que no logra contener la protesta social, y la presencia de actores desleales respecto a las reglas del juego, "que por decir así, aprovechan las circunstancias de crisis para desplazar al gobierno en ejercicio".

El académico indicó que dentro de esa área de inestabilidad debemos identificar situaciones diversas. Existen casos en los que la crisis política es un momento determinado dentro de un proceso, un momento extra institucional; otros en los cuales se produce un quiebre institucional que supone un cambio profundo e irreversible del propio sistema. Son situaciones en las que "hay una puesta en forma de regímenes, o bien híbridos - es decir sistemas que ya no son estrictamente democracias- o directamente sistemas que no son democráticos – totalitarios, autoritarios-".

Novaro explicó que hay un conjunto de autores que señala que las crisis políticas evidencian "la baja calidad o el carácter insatisfactorio de las democracias preexistentes, y por lo tanto, esas crisis son la puerta para la profundización de la democracia". Países como Bolivia, Ecuador o Venezuela, pueden identificarse dentro de este grupo, países que avanzan hacia un nuevo sistema de democracias más comprometidas con la igualdad de las condiciones y la movilización de los actores subalternos.

No obstante, existe literatura crítica a este tipo de gobierno que señala que la conformación de regímenes populistas está "más bien debilitando y hasta eliminando la vida democrática en estos países".

El disertante sostuvo que "lo que hay que analizar, en lugar de las cartas constitucionales, son algunos elementos críticos que suponen ruptura con la definición básica de vida democrática". El primero de estos elementos implica la participación del Estado en los momentos en los que las instituciones básicas del aparato estatal son dominadas por factores partidistas (fundamentalmente las Fuerzas Armadas e instituciones de regulación). Para él, cuando pasan a ser instrumentos de la lucha partidaria, "efectivamente el estado de derecho ya está estructuralmente dañando en el sistema político".

El segundo, el dominio que adquiere el control estatal de rentas sobre la autonomía de los sectores económicos principales de las estructuras de las sociedad. Y en tercer lugar, la ritualización de la competencia electoral, es decir, "cuando ya no hay posibilidades de que la oposición adquiera cuotas importantes de poder político a través de la competencia electoral".

El investigador consideró que cuando se reúnen estos rasgos, entonces, habiendo o no cambios constitucionales significativos, "se puede hablar del pasaje de democracias pluralistas a situaciones híbridas o no democráticas".

Por último, Novaro planteó que la gran problemática a futuro, o más bien el desafío, será procesar "la crisis de estos intentos de conformar regímenes políticos o populistas". Según él, "difícilmente vayan a tener éxito" pero "de todos modos van a perdurar en el tiempo y pueden generar situaciones de no salida institucional, es decir, forzar una crisis política pura, generando la perspectiva de acciones extra institucionales, intentos de golpear al gobierno, probablemente justificados en términos democráticos, pero que de todos modos no justifican el uso en alguna medida de la violencia, y en especial de la violencia política".

 

"Si tenemos un estado con un desarrollo institucional avanzado, es muy seguro que tengamos una sociedad civil vigorosa y con capacidad de respuesta"

Andrés SerbinPresidente de la Coordinadora Regional de Investigaciones Económicas y Sociales, miembro del comité ejecutivo del Global Partnership for the Prevention of Armed Conflicts, profesor invitado en universidades del país y del exterior, y autor de numerosos libros

 

Andrés Serbin, por su parte, abordó un enfoque diferente al de Novaro en su exposición sobre la Democracia, e intentó responder la pregunta de "hasta qué punto la democracia en nuestra región puede no sólo profundizarse sino básicamente extenderse y hacerse parte de la dinámica de los organismos regionales", sí acaso la democracia tiene vida más allá del Estado Nación y cuál es la participación de un actor muy especifico en el marco de la democracia como es la sociedad civil.

El especialista considera que "si tenemos un estado con un desarrollo institucional avanzado, lo más seguro es que vamos a tener una sociedad civil vigorosa y con capacidad de respuesta". Según él, a institucionalidad más fuerte, más espacio de participación de la sociedad civil. Esto implica "un cumplimiento de mucho de lo que aparece en los organismos regionales como parte de las declaraciones de principios, que es la cláusula democrática. Está presentes prácticamente en todas las organizaciones de carácter regional y subregional".

Serbin indicó que aún en los organismos con mayor tradición de dialogo o consulta ciudadana, lo que se generan son básicamente consultas con la sociedad civil. Para él, los mecanismos son "realmente flacos y débiles", y consideró que hay una serie de mecanismos nuevos que están apareciendo. Citó por ejemplo el caso de ALBA, y su Consejo de Movimiento Social: "es un mecanismo de participación, refleja la democracia participativa que se plantea en el caso de las propuestas del presidente Chávez, pero es fundamentalmente un instrumento político, no para una verdadera participación de la ciudadanía, sino básicamente para la promoción de una serie de iniciativas que se hacen desde el ALBA".

Serbin se preguntó dónde está la democracia detrás de todo eso, "hasta ahora lo que tenemos es la capacidad de generar algunos diálogos y algunas consultas" e indicó que el mecanismo más avanzado en este sentido es en el marco del Foro Hemisférico de la OEA, donde sí existe un diálogo en cada Asamblea General de la Organización de Estados Americanos con las distintas organizaciones de la sociedad civil. También valoró el diálogo que se genera en el marco de las Cumbres de las Américas.

Sin embargo, sostuvo que "en la práctica las propuestas que surgen de la sociedad civil o eventualmente de los vínculos con distintos organismos parlamentarios a nivel regional no se traducen en iniciativas concretas en el marco de los organismos regionales".

Serbin expresó que "cuando nosotros comparamos la OEA con un mecanismo nuevo como la UNASUR, el contraste en términos de la participación ciudadana es muy grande. Éste último tiene planteada en su acta constitutiva la necesidad de promover la participación ciudadana. Pero llega hasta ahí. (...) No hay ninguna estructura desarrollada, más allá de lo que son las cumbres presidenciales (...) no hay ningún espacio real de participación de la sociedad civil. Y aquí realmente entra el gran contraste".

Al concluir, cuestionó "hasta qué punto nosotros podemos efectivamente plantear la extensión de la democracia a un ámbito más amplio de toda la región en función de la existencia de estas organizaciones que nunca van mas allá de la consulta o del diálogo y difícilmente aceptan algo que implique formulación e implementación conjunta".

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