El servicio exterior de los Estados Unidos y la diplomacia en el Siglo XXI

31 de mayo de 2013
Sesión académica a cargo de Nicholas Kralev
Por Angie Hanawa, Visiting Fellow, Yale University

El viernes 31 de mayo de 2013, el CARI ofreció una sesión académica donde el periodista americano Nicholas Kralev presentó su último libro America's Other Army: The U.S. Foreign Service and 21st Century Diplomacy y se refirió al rol del servicio exterior de los Estados Unidos en el mundo actual. Escritor, periodista y profesor de diplomacia y relaciones internacionales, Nocholas Kralev es un ex corresponsal del Financial Times y del Washington Times, ha viajado por todo el mundo con cuatro secretarios de Estado (Hillary Clinton, Condoleezza Rice, Colin Powell y Madeleine Albright) y es también colaborador de The Atlantic y la revista Foreign Policy.

El invitado comenzó la sesión pidió a la audiencia que levaran la mano quienes opinaban que la diplomacia es un tema interesante. Después, Kralev se mostró sorprendido diciendo que, en sus viajes en Estados Unidos y alrededor del mundo, normalmente no encontraba tanta gente interesada en el tema. Explicó que ese fue el motivo por el cual había decido escribir su libro, no sólo para servir como fuente de información sobre el trabajo del servicio exterior estadounidense, sino también para retratarlo de forma mucho más atractiva a sus lectores. Su objetivo, dijo, fue contar las historias de individuos en el servicio exterior y así presentar su trabajo de manera más humana.

"Con la muerte de estos cuatro servidores públicos, los ciudadanos americanos por primera vez se dieron cuenta que ser parte del servicio exterior, al igual que el servicio militar, es sumamente peligroso"

A continuación, Kralev proyectó las fotos de las cuatro víctimas americanas del ataque en Benghazi en setiembre del año pasado. Señaló Kralev que "con la muerte de estos cuatro servidores públicos, los ciudadanos americanos por primera vez se dieron cuenta que ser parte del servicio exterior, al igual que el servicio militar, es sumamente peligroso". Añadió que el público norteamericano vive desconectado de las acciones del servicio exterior en gran parte porque no sabe lo que éste hace ni cómo su trabajo afecta el día a día del ciudadano común y corriente.

Durante sus investigaciones, Kralev visitó cincuenta y dos embajadas americanas alrededor del mundo, entrevistó a los últimos siete secretarios de estado y a seiscientos agentes del servicio exterior. Ejemplificando el tipo de historias encontradas en su libro, Kralev introdujo a cuatro de estos agentes: Cameron Munter, Gavin Soundwall, Yuri Kim, y David Lindwall, quienes jugaron diversos papeles en el servicio exterior en sus respectivos países.

La primera historia se centró alrededor de Munter, quien sirvió como Embajador de los Estados Unidos en Serbia durante el ataque a la embajada en Belgrado posterior al reconocimiento de la región de Kosovo como estado independiente. Munter tomó conocimiento de que fue nada menos que el primer ministro serbio quien había aprobado el ataque. Sabiendo que ningún funcionario de estado tiene derecho de aprobar un ataque a una embajada extranjera, Munter, sin el conocimiento de Washington, hizo todo lo posible para que el primer ministro perdiera las próximas elecciones. Entre risas, Kralev indicó que este fue un caso extraordinario de influencia norteamericana en la política interna de un país, lo cual refleja que el trabajo del servicio exterior estadounidense abarca una gran variedad de tareas que resultan extrañas para el público general. La siguiente asignación de Munter fue en Pakistán, donde tuvo la difícil tarea de lidiar con el gobierno pakistaní al enterarse éste sobre las operaciones secretas conducidas por los Estados Unidos para encontrar y asesinar a Osama bin Laden. Kralev comentó que el diálogo fue realmente complicado porque los ataques con drones ocasionaron varias víctimas pakistaníes inocentes.

"Los Estados Unidos se ven obligados a practicar lo que se ha llamado ‘diplomacia transformacional', mientras que el resto del mundo todavía practica diplomacia tradicional"

De forma similar, Gavin Soundwall tuvo que encargarse del control de daños después que un soldado norteamericano mató a quince civiles en Kabul, Afganistán. Aunque ese tipo de acciones no son responsabilidad directa de la embajada, ésta debe, por supuesto, ofrecer alguna disculpa y tomar responsabilidad por las acciones de sus ciudadanos en el país anfitrión.

Seguidamente, Kralev relató la historia de Yuri Kim -actual Embajadora en Ankara, Turquía- mientras participaba de los Six Party Talks con Corea del Norte en 2008. Kim participó en una tarea diplomática un tanto fuera de lo común: su función fue organizar un concierto a cargo de la Orquestra Filarmónica de Nueva York en Pyongyang, como una de las herramientas de negociación del diálogo sobre la desnuclearización de Corea del Norte.

Finalmente, contó el caso de David Lindwall, actual Consejero Político Militar en Bagdad. Antes de ser destinado en Irak, Lindwall participó en una operación bastante peculiar para el servicio exterior: la reforma de las leyes de adopción en Guatemala. A pesar de que, a primera vista, esta operación no parece servir los intereses del público norteamericano, Kralev explicó que después de China y Rusia, Guatemala es el tercer país de donde más niños son adoptados por norteamericanos. Antes de la reforma, los ciudadanos norteamericanos gastaban miles de dólares en sobornos a las autoridades locales, quienes podían hasta secuestrar a niños de sus familias para entregárselos luego a padres adoptivos buscando un bebé.

Una vez terminados los relatos, Kralev proyectó la estrategia diplomática de Obama del 2010, según la cual los objetivos para mantener la seguridad nacional estadounidense son: ayudar a prevenir conflictos, estimular crecimiento económico, fortalecer a estados débiles o fallidos, erradicar la pobreza, combatir el cambio climático y las enfermedades epidémicas y por último, fortalecer las instituciones de gobernanza democrática en el exterior. El disertante manifestó que los Estados Unidos enfocan tanto de sus tareas diplomáticas a ‘mejorar' la situación de otros países porque, después del atentado del 11 de septiembre, el gobierno norteamericano concluyó que la única manera de asegurar la seguridad y la prosperidad de los ciudadanos estadounidenses es asegurarse que los demás países del mundo sean tan seguros y tan prósperos como los Estados Unidos. Agregó que en un estado donde los ciudadanos no reciben los servicios básicos del estado, al no haber oportunidades para ganar dinero legítimamente, cualquier joven que intente proveer para su familia puede verse obligado a colaborar con organizaciones como Al-Qaeda o los talibanes y terminar rumbo a los Estados Unidos con una bomba en el zapato. Esto, dijo Kralev, es lo que distingue al servicio exterior estadounidense de la mayoría de las otras naciones. Afirmó que los Estados Unidos se ven obligados a practicar lo que se ha llamado ‘diplomacia transformacional', mientras que el resto del mundo todavía practica diplomacia tradicional.

Kralev dijo que esta es la posición del gobierno estadounidense y él no está necesariamente de acuerdo. Lo que notó interesante, sin embargo, es la desproporción entre el financiamiento de las fuerzas armadas con el del servicio exterior. Kralev indicó que el departamento militar recibe doce veces más el financiamiento que el servicio exterior. Entonces, si asegurar la paz y estabilidad en el resto del mundo es el objetivo principal del gobierno estadounidense Kralev se preguntó por qué se gasta tantas veces más dinero y más de cien veces en cantidad de recursos humanos destinados al departamento de fuerzas armadas que al servicio exterior. Pero, lamentablemente, dijo no haber encontrado una respuesta aún.

Muchos de los agentes, dijo Kralev, nunca reciben entrenamiento para las tareas que realizarán durante su periodo de servicio, dadas las diversas tareas que vienen con el trabajo; normalmente, los agentes aprenden con la práctica, ya que es imposible predecir qué clase de tareas se verán obligados a hacer. El término oficial de un agente del servicio exterior es "generalista". Por el momento, un agente sólo puede esperar a estar en el lugar correcto, en el momento apropiado. Mucho depende de suerte, concluyó Kralev.

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