El liberalismo en tiempos de Obama

14 de agosto de 2013
Sesión académica a cargo del Profesor John Ikenberry, organizada conjuntamente por el Comité de Estados Unidos del CARI y la Cátedra Estados Unidos de la Universidad de San Andrés
Por Soledad Altrudi

El miércoles 14 de agosto de 2013, el CARI tuvo el agrado de recibir al Profesor John Ikenberry, quien disertó sobre los rasgos de la presidencia de Barack Obama y sobre el rol de los Estados Unidos en el actual sistema internacional. La apertura de la sesión estuvo a cargo del Presidente del Consejo, el Dr. Adalberto Rodríguez Giavarini, quien agradeció a los académicos presentes así como a los representantes de la Comisión Fulbright y de la Embajada de los Estados Unidos.

El Profesor Ikenberry inició su participación enmarcando sus reflexiones sobre la política exterior del Presidente Obama dentro del debate mayor sobre el rol de Estados Unidos en los próximos años y de su futuro como gran potencia, cuestionándose si acaso el hecho de que en algún momento el mundo se vuelva menos "americano" significa a la vez que éste se vuelva menos liberal.

Para dar respuesta al interrogante, el Profesor comenzó analizando la Administración Obama y afirmó que ésta cuenta con una visión coherente, a la que llamó "internacionalismo pragmático". Esta es una visión enfocada en la resolución de problemas, exenta de pretensiones ideológicas y grandes visiones de futuro, y es la que permite al Presidente y su equipo trabajar en un conjunto coherente de iniciativas y agendas que llevan al mundo hacia la dirección correcta. Particularmente Obama, en palabras de Ikenberry, está preocupado por el liderazgo americano y por la resolución racional de los problemas mundiales, por lo que está dispuesto a dialogar con todo aquél que desee sentarse a la mesa de negociaciones.

Por otro lado, otro elemento que el Profesor Ikenberry destacó de la filosofía del actual presidente es que ésta es una combinación entre realismo y liberalismo, lo cual también es en sí mismo un abordaje muy americano del mundo. Este tipo de visión permite conjugar una perspectiva del poder junto con otra más institucional y abierta, y parte de la voluntad de trabajar con otros grandes poderes a través de formas tradicionales de construcción de marcos de diplomacia y colaboración. En este sentido, Ikenberry mencionó que China es un ejemplo clave de esto en cuanto a ejemplo de institucionalización de diálogos estratégicos y comerciales. Es decir, que el comportamiento realista se nota desde el momento que se comienza con los grandes temas como el poder y el orden y desde aquí se continúa trabajando. Sin embargo, el pensamiento liberal también es parte de la mentalidad de Obama y esto se nota en el apoyo al Tratado de No Proliferación, en el destaque de la cuestión ambiental, en el agregado de la cuestión del desarrollo a la diplomacia, en la búsqueda de apoyo social para promover reformas a nivel interno e internacional, la promoción de ONGs, el tratamiento de cuestiones de seguridad no tradicionales, etc. En la opinión del Profesor, esta mezcla del lado duro junto con el lado progresivo trabajando juntos ha sido muy productiva a lo largo de los años (dado que todos los presidentes han tenido en cierta forma este enfoque americano del mundo), como también lo es el internacionalismo pragmático y sobrio de Obama.

El profesor Ikenberry manifestó que el mayor desafío para Obama es doméstico: "la lenta recuperación y el conflicto partidario profundo son muy perturbadores y actúan en detrimento de la agenda coherente que sí está presente". En este sentido, dado que el sistema político estadounidense fue diseñado para celebrar la división y el balanceo entre poderes, podría decirse que la situación actual no se sale de la tradición pero sí que resulta disfuncional. Particularmente, mencionó una facción "libertaria" dentro del Partido Republicano que es más radical en su crítica de EEUU y el mundo que la que adelantaban los neoconservadores más vinculados al ex Presidente George W. Bush, que pretende discutir cambios dramáticos e incluso retrocesos en el rol de su país a nivel internacional. Por otro lado, dada la resistencia en el Congreso, en el Senado particularmente, Ikenberry afirmó que no habrá tratados nuevos, ni acciones en torno al cambio climático, ley de mares o control de armas que requieran un tratado. Dadas estas condiciones, "Estados Unidos no podrá hacer grandes cosas que requieran la ratificación de acuerdos del Congreso".

Al analizar la presidencia de Obama desde el momento en que asumió, Ikenberry sostuvo que este presidente representó un nuevo comienzo y una oportunidad para el ingreso de todo un equipo nuevo de trabajo debido a la sucesión de un republicano por parte de un demócrata. Además, él mismo representaba una imagen fresca, perteneciente a una nueva generación y con un origen cultural diferente, sobre todo siendo el primer presidente afro-americano. No obstante, pese al empuje que esto le otorgaba y la ambición que lo acompañaba, llegó a la presidencia con ciertos impedimentos serios, es decir, problemas que son más complejos y multi-generacionales. Entre estos se encuentran las irresueltas y poco populares "guerras del terror" en Irak y Afganistán, negociaciones de paz momentáneamente detenidas en Medio Oriente, incremento de la capacidad nuclear de Irán y Corea del Norte, deterioro del Tratado de No Proliferación, crisis económica y financiera, enmarcado en una suerte de ansiedad multipolar sobre el futuro de los ascendentes China, BRICS, el Sur Global, etc. Para Ikenberry, todo esto marcó un nuevo terreno en la política mundial que demandaba una nueva forma de pensar y nuevas políticas externas.

Más adelante, Ikenberry hizo un balance de la presidencia de Obama en términos de cuánto y qué se ha realizado en estos 4 años y medio de gobierno en temas de política internacional. Si bien hay mucho para debatir, él cree que entre las cosas que se han hecho se encuentran: finalizar dos guerras; cerrar el asunto de Irak de forma aceptable; no prolongar la agonía en Afganistán sino alcanzar una situación que permita controlar la región y evitar que Al Qaeda haga base allí por medio de provisiones de seguridad persistentes; estabilizar las relaciones con China (para el Profesor no es tanto que se hagan cosas nuevas en Asia sino tener un enfoque más global para con esa región); aislar a Irán y demostrar voluntad de negociar; ayudar a los países europeos con las sanciones fuertes; fortalecer la imagen-marca de EEUU (que, de hecho, es visto hoy más favorablemente que cuando Obama asumió); restablecer el control de las armas nucleares en la arena internacional (lo cual, si bien no es un logro actualmente, sí está presente en la agenda); acoger el G20 dando a entender que el sistema de gobierno mundial tiene que cambiar; estabilizar la economía después de la crisis más difícil desde 1929 y, finalmente, resistir algunas intervenciones, incluyendo Irán y Siria.

"Hay un reconocimiento de que la principal tendencia en el mundo es la ascendente interdependencia en seguridad"

Para la otra parte del balance, Ikenberry se enfocó en las decepciones que él nota en esta administración. Entre estas se encuentra el proceso de pacificación de Medio Oriente, dado que la política hacia la Primavera Árabe y Egipto es muy desordenada. En este sentido, el Profesor aclaró que si bien no es un problema fácil, no hay una dirección de política claramente identificable. También se encuentra el tibio avance sobre el calentamiento global; una cierta falta de mayor actividad sobre la finalización de la "guerra del terror" (en donde se incluye la falta de revisión de los programas de vigilancia y tortura, la presencia de la Bahía de Guantánamo, la postura ambivalente sobre los drones); y China. En cuanto a esta última, Ikenberry sostuvo que una estrategia robusta sería enfrentar pero contrabalancear a China. Es decir, mantenerse duro frente a China pero teniendo al mismo tiempo una estrategia inteligente de compromiso, diálogo estratégico, reaseguro de aliados, participación asidua en la ASEAN, etc.

Finalmente, Ikenberry afirmó que "el Presidente Obama tiene el tipo de visión correcta que corresponde a un mundo multifacético, donde se reconoce que hay cambios de poder, pero que esto no significa que el liderazgo sea innecesario, sino incluso aún más necesario que en el pasado". Así también, está presente un sentido de vulnerabilidad mutua en términos de seguridad: por este motivo, el Profesor afirmó que enfrentamos amenazas que son difusas, inciertas y globalizadas y que estamos en un mundo donde gente que antes no conocíamos puede representarnos una amenaza a través de pandemias sanitarias, terrorismo o políticas económicas que reverberan hacia nosotros. "De forma creciente, cómo la gente actúa y cómo la gente vive en más lugares del mundo importa como nunca antes: cómo queman energía, cómo educan, cómo abordan la salud pública, cómo tratan a las minorías y cómo se ciñen por los acuerdos internacionales. Todo eso importa en más lugares y en más formas que antes".

Luego de la presentación de John Ikenberry siguió la participación de Federico Merke, quien destacó en primer lugar la importancia del Profesor Ikenberry dentro del estudio de las relaciones internacionales y comentó brevemente los debates que éste ha sostenido con los neoconservadores, que buscan combinar el liberalismo con el imperialismo y los realistas, quienes desestiman la importancia de las ideas.

Tras esa introducción, Merke destacó cuatro puntos principales. En primer lugar, resaltó la tensión que existe dentro de EEUU entre las preferencias políticas de los líderes y las estructuras de poder que gobiernan. Esto se aprecia en el hecho de que Obama arribó con muchas aspiraciones a la presidencia y ha tenido que resignar algunas, chocando con cierto establishment e ideas consolidadas al interior del proceso de toma de decisión en el mencionado país. Es decir, que "los problemas de liderazgo de EEUU no parecen estar tanto en lo que realmente hace en materia de política exterior sino en los problemas internos que limitan las preferencias del presidente". En segundo lugar, destacó otra tensión, aquella entre libertad y seguridad. El liberalismo, entendido en sus dimensiones filosófica, política e histórica, ha tenido y tiene como uno de sus objetivos la eliminación paulatina de los problemas de seguridad bajo la idea de que la democracia, la interdependencia económica y las instituciones pueden efectivamente dejar a un lado los dilemas de seguridad y los viejos balances de poder. No obstante, Merke resaltó que lo que se aprecia en el sistema internacional es una coincidencia entre el ascenso del liberalismo en la post Guerra Fría y el ascenso de una gran agenda de distintos tipos seguridad (ambiental, alimentaria, cibernética, etc.).

"Lo que podríamos esperar a partir de las visiones de John Ikenberry es un liberalismo menos ofensivo y adaptado a las circunstancias históricas, políticas y económicas de las distintas regiones"

Siguiendo esta idea, en su tercer punto Merke ponderó las posibles alternativas al liberalismo. Citando a Ikenberry, concluyó que no hay alternativas que puedan competir o tengan suficiente legitimidad, por lo que la respuesta parece pasar por más liberalismo u otro tipo de liberalismo. Incluso considerando que Occidente está en decadencia, no habría por qué pensar que con el fin de este dominio o la hegemonía de EEUU también se acabaría el reinado del liberalismo, sobre todo dado su éxito contra otras ideologías extremas.

Finalmente, Merke concluyó su participación explicando que, detrás de la conocida forma de leer el Siglo XX a través de polos -orden multipolar, luego bipolar seguido de orden unipolar y hoy de un emergente multipolarismo- se encuentra la historia de la descolonización. Por lo tanto, "el relato que se plantea en este post-mundo necesita combinar la historia de las polaridades y la anarquía con el relato del capitalismo y de la difusión despareja de la modernidad".

La última intervención en la sesión académica estuvo a cargo de José O. Bordón. Siguiendo los análisis del expositor anterior, Bordón agregó otra dimensión que es aquella que entiende que en este Siglo XXI la supremacía militar es un dato pero, dadas las dimensiones económica, comercial, tecnológica y cultural, no explica por sí solo una política internacional. Entonces, "esta condición militar no permite a EEUU promover unipolarmente visiones estrictas de la democracia del orden internacional".

En segundo lugar, también destacó la importancia de tener siempre presentes los aspectos internos y externos de un país por más importante que este sea, en particular en el caso de EEUU donde existe un complejo balance de poder en distintos niveles. Bordón recordó que al momento de la llegada del Presidente Obama se había analizado que tenía tres grandes desafíos: la crisis económica, la reforma de salud e Irán y otras zonas álgidas, pero agregó que a esto hubo que sumar todo el debate a nivel interno que consumió gran parte de su esfuerzo en estos primeros 4 años.

Para Bordón, EE.UU. ha reconocido que su gran potencial militar no le permite ni ética ni pragmáticamente imponer hechos. Al mismo tiempo, "si bien Estados Unidos no puede ni quiere ser dueño de esta búsqueda de orden en una sociedad internacional más multipolar, hay una crisis de gobernanza global en todos los aspectos: medioambiental, de proliferación nuclear, nuevas formas de democracia en medio oriente y otros temas transnacionales como las finanzas, Internet y el delito organizado". Entonces, si bien este país no es el responsable de que la gobernanza funcione, sí sigue siendo el más importante de todos en este sentido, aunque no tenga actualmente la capacidad de imponer la respuesta.

Más información:

Página de John Ikenberry en la Universidad de Princeton
Página de Federico Merke en la Universidad de San Andrés
Página del G20

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