Repensar Malvinas

25 de junio de 2013
Seminario organizado por el Comité sobre la cuestión Malvinas, Georgias y Sandwich del Sur
Por Soledad Altrudi

Este Seminario tuvo lugar en la sede del CARI el martes 25 de junio de 2013 e inició con las palabras de apertura del Presidente del CARI, quien destacó que repensar Malvinas y la situación de estancamiento en la que nos encontramos representa una necesidad de todos los sectores sociales de la Argentina. Consideró que la búsqueda de una solución a la cuestión no ha experimentado progreso y que la situación actual -en que el Reino Unido no ha manifestado voluntad de negociar, a pesar de la permanente voluntad argentina de buscar una resolución- posterga el entendimiento bilateral y resta posibilidades para el desarrollo del potencial del Atlántico Sur. Además, se refirió al referéndum de marzo de 2013 organizado por el gobierno británico y afirmó que este se trató de una medida propagandística que, si bien no representa un cambio significativo, sí ha trascendido fuertemente en la prensa internacional.

Tras felicitar el gran acervo de información resultado del trabajo del Comité sobre la cuestión Malvinas, Georgias y Sandwich del Sur, reflexionó sobre la cuestión de las islas: "Malvinas es una cuestión entrañable en la que es prácticamente imposible e inútil separar lo subjetivo de lo objetivo, dado que se trata de territorio patrio que los argentinos siempre van a defender como propio. Lo que resta resolver es cuál es la mejor defensa para que en algún momento la soberanía plena sea una realidad", sostuvo.

Posteriormente, el moderador del encuentro, Sebastián Vigliero, presentó la estructura del Seminario e introdujo a los expositores. Acto seguido tomo la palabra el Doctor Enrique Aramburu, quien abordó la cuestión de la utilización política de la consulta a los isleños por parte del Gobierno Británico.

En primer lugar aclaró cuestiones técnicas vinculadas a las definiciones de referéndum, plebiscito y consulta popular. Sostuvo que "Lo importante a destacar es que esta herramienta de consulta popular no fue como tal un referéndum, puesto que para ello, siguiendo los lineamientos de Naciones Unidas, tendría que haberse alcanzado un acuerdo entre ambas partes para su realización si hay un territorio en disputa. Esto significa que la Argentina debería haber dado su consentimiento para que el referéndum fuera válido". Además, indicó que ésta forma de participación o autodeterminación sólo está dada a los pueblos, categoría que la población de Malvinas no cumple a los efectos del derecho Internacional.

Por lo tanto, Aramburu destacó que lo significativo detrás de esta cuestión son los argumentos políticos. Argumentó que el efecto de la propaganda es transmitir el relato de que se ha constituido un gobierno democrático en un pequeño país, cuyo pueblo se ha dado una constitución y que está indefenso ante las ambiciones territoriales de un desconsiderado vecino. Ante esto, aclaró que en realidad la mencionada "constitución" actúa de eufemismo para un estatuto colonial, puesto que la misma ha sido ordenada por la Reina, quien se ha reservado el derecho de modificarla. Agregó que "tampoco es un gobierno democrático, dado que el gobernador es nombrado por Londres y tiene el poder de imponer su autoridad aún en contra de la opinión de la asamblea legislativa en virtud de la propia constitución".

"No es un gobierno democrático, dado que el gobernador es nombrado por Londres y tiene el  poder de imponer su autoridad aún en contra de la opinión de la asamblea legislativa en virtud de la propia constitución".
Enrique Aramburu

El disertante explicó que en base a esta consulta el gobierno británico ha desarrollado una importante campaña de propaganda. Por ejemplo, antes de la consulta se invitó a todos los gobiernos democráticos a respetar el resultado e interpretarlo como el final de la disputa. Luego de la consulta, continuaron difundiendo el argumento en folletos, noticias, discursos, festejos y entrevistas en la prensa internacional. Es más, algunos representantes y funcionarios británicos y malvineses han realizado dos giras de propaganda, una por Latinoamérica (Bolivia, Perú, Colombia, Paraná, Tegucigalpa, Guatemala y México) y otra por Europa (Bruselas, La Haya, Dublín).

Ante esto, el expositor espera, entonces, que la diplomacia británica redoble su esfuerzo en todos los foros donde actúa (organismos internacionales, a nivel bilateral, en los ámbitos del Commonwealth, etc.) para publicitar este referéndum y las consecuencias que le atribuye. En este sentido, afirmó que, en su opinión, el objetivo detrás de dicha maniobra sea quitar estos territorios en disputa del régimen de descolonización de las Naciones Unidas, una medida que está por fuera del derecho pero que es política y, como tal, tiene un peso significativo.

Para finalizar, Aramburu destacó que esta campaña también ha tenido un efecto en la Argentina puesto que en los últimos tiempos han surgido posiciones diversas y ya no nos caracteriza como país una postura monolítica ante la disputa; es decir, tradicionalmente al interior del Reino Unido las posturas han sido discordantes, y la opinión pública argentina ya no es tan uniforme dado que se han manifestado algunas voces divergentes en contra de la postura tradicional frente a la disputa.

A continuación, Flor Ocampo expuso sus reflexiones sobre la búsqueda de reconocimiento que este referéndum aportó.

Lo primero que aclaró la expositora fue que esta mencionada búsqueda no es nueva pero que sí hay ciertos cambios desde que los isleños comenzaron a ser asesorados por una nueva consultora: Edelman desarrolla las comunicaciones institucionales y las relaciones públicas de las islas y ha modificado tanto la forma de presentarse (por ejemplo, a través de las páginas de Internet) como la imagen misma que se busca dar sobre las islas. Esta es una imagen de transparencia que incluye la presencia de una economía moderna y diversificada, así como una calidad de vida superior a la de los países europeos.

Además, Ocampo señaló otro aspecto novedoso. Por sugerencia de la consultora, los isleños comenzaron a viajar por el mundo dando a conocer su interés, de modo de contrarrestar el avance argentino. La estrategia no es solamente mostrarse en foros, revistas y encuentros sino también hacer uso del sistema de lobby que las islas tienen a través de un representante en el Reino Unido, quien busca influir sobre congresistas, académicos y ejecutivos.

"Lo importante es que se está dando un proceso de construcción de la identidad isleña basado en un relato que intentan crear y mostrar en el ámbito internacional".
Flor Ocampo

Según Ocampo, fue precisamente este permanente reclamo y la intención de mostrarse en el escenario internacional lo que los llevó durante 2012 a pensar en el referéndum del 10 y 11 de marzo de 2013 como modo de mostrar su voluntad de seguir siendo ciudadanos británicos y mantenerse bajo el dominio de la corona británica. Con el resultado final del 99,8% positivo se acercaron a Naciones Unidas para solicitar el derecho de autodeterminación. Sin embargo, la profesora advierte que en ningún momento éste pedido plantea una posible futura independencia de la corona así como tampoco vislumbra un camino hacia el diálogo con la Argentina. "Lo importante es que se está dando un proceso de construcción de la identidad isleña basado en un relato que intentan crear y mostrar en el ámbito internacional", sostuvo Ocampo.

A continuación, Federico Martín Gómez analizó los abordajes políticos y académicos sobre la consulta británica en Malvinas. Examinó las distintas repercusiones en la prensa nacional sobre el referéndum. Coincidiendo con lo expuesto previamente por Aramburu, Gómez afirmó que no hay una posición monolítica sobre la postura argentina ante la disputa de Malvinas y para ejemplificarlo tomó distintas opiniones vertidas por intelectuales, políticos y académicos en los medios de prensa nacionales y regionales.

Primero, identificó la existencia de dos grandes grupos: 1) el que aúna las voces anti-referéndum y 2) el que reúne los argumentos pro-referéndum.

Dentro del primer grupo (1) encontramos tanto representantes del oficialismo como representantes de la oposición. Entre los que están en contra del referéndum pero a favor de la política actual del poder ejecutivo, se puede mencionar como ejemplo a Marcelo Cohen, Julián Domínguez y la presidenta Cristina Fernández, entre otros. Entre los aquellos que se oponen a dicha consulta y también a la política exterior del gobierno hacia Malvinas, encontramos referentes como Fabián Bosoer, Rodolfo Terragno o J. Gabriel Tokatlian, entre otros.

Dentro del segundo grupo (2) Gómez identificó posiciones pro-referéndum, aunque notó que hay varios subgrupos. Por un lado, ubicó las posiciones pro-isleñas que, a través de distintos fundamentos, respaldaron el referéndum; por ejemplo, Beatriz Sarlo (quien se refirió a la "identidad isleña"), Fernando Iglesias (quien invocó la "voluntad de los kelpers") o Vicente Palermo). Un segundo subgrupo incluye a aquellos que son críticos y a su vez niegan la posición argentina, como Andrés Oppenheimer. En el tercer subgrupo se ubican los que Gómez llama "alternadores", es decir, figuras que presentan posiciones alternativas pero que están ancladas en posiciones previamente descriptas (por ejemplo, Federico Lorenz, Mario Rapoport  y María Cecilia Míguenz). El último subgrupo es denominado "pluriposicionales" puesto que se refiere a quienes no sólo adoptan una posición respecto del referéndum sino que lo abordan desde diferentes instancias y dimensiones – geopolítica, diplomática, cultural, social, histórica (como Jorge Castro).

"No hay una posición monolítica sobre la postura argentina ante la disputa de Malvinas".
Federico Martín Gómez

Gómez aclaró que estas posiciones no son estáticas sino que se van mezclando con la evolución de la situación. Destacó, además, que son categorías polivalentes porque es posible ubicar a una misma persona en más de un grupo. Es decir que, "en conclusión vemos que no hay una estructura o situación monolítica de opinión en nuestro ámbito interno en cuanto al referéndum y a la situación Malvinas en sí".

Luego de estas tres exposiciones se dio lugar al segundo panel de reflexiones y quien comenzó fue el Embajador Guillermo Arnaud.

Después de homenajear a los argentinos que perdieron la vida o fueron heridos durante el conflicto armado de 1982, el Embajador afirmó tajantemente que "las Islas Malvinas, Georgias y Sandwich del Sur, así como los espacios marítimos insulares correspondientes, son argentinas y que nos han sido usurpadas por la fuerza en 1833, situación que no ha sido enmendada pese a que la historia, la geografía y el derecho nos dan la razón". Además, afirmó que la posición argentina cuenta con el respaldo de todos los países de América -salvo los Estados Unidos y Canadá- y el apoyo de la CELAC, UNASUR y Mercosur.

Posteriormente, Arnaud se centró en tres puntos importantes: la militarización, el panorama económico y la exploración de hidrocarburos. Respecto a la primera cuestión, afirmó que "las islas están militarizadas y preparadas para aumentar esta militarización". Concluyó esto en base a que el Reino Unido despliega permanentemente una guarnición militar de sus tres fuerzas: la Armada cuenta con una fragata y buque de patrulla, el Ejército cuenta con 500 efectivos de armamento modernizado y la Fuerza Aérea posee cuatro aviones, dos helicópteros, un avión cisterna y otro de abastecimiento, además de contar con una ampliación de la pista de aterrizaje para aviones transatlánticos y 16 hangares listos en caso de necesitar un mayor número de aviones. Es decir que el Reino Unido está cargando con un alto costo y que seguirá haciéndolo debido a que se ha comprometido a garantizar la defensa de las Islas hasta que sus habitantes lo deseen.

"Como consecuencia de los ingresos por concesiones de pesca y exploración de petróleo, el ciudadano malvinense hoy vive mucho mejor y con la esperanza de un mayor futuro económico, resultado no de su trabajo sino consecuencia del producto de concesiones".
Guillermo Arnaud

Respecto de la economía de las islas, Arnaud sostuvo que "la disposición del Reino Unido de 1985 que autorizó la explotación de los derechos de pesca en lo que consideran sus aguas (una zona económica de 320 km) fue lo que cambió radicalmente la economía de Malvinas y la personalidad de sus habitantes: de trabajar el campo pasaron a estar pendientes de los ingresos por concesiones de derechos de pesca". Este factor, que varía según las alternativas del mercado internacional, es muy importante para su PBI y para el PBI per cápita de sus escasos 3000 habitantes.

Por otro lado, agregó que los resultados de las exploraciones para la obtención de petróleo y gas son la gran incógnita para el futuro. El gobierno de las islas ha otorgado numerosas concesiones para exploraciones y perforaciones, pero aún es temprano para evaluar la viabilidad de su potencial desarrollo. Principalmente, son operadores británicos los que desarrollan esos proyectos de exploración de hidrocarburos, aunque también participan petroleras norteamericanas y de capitales franceses e italianos. Aclaró que por ahora sólo se conocen estimaciones de los recursos existentes, no obstante lo cual las fuertes inversiones que se realizan suponen importantes recursos para Malvinas. En palabras del embajador: "Como consecuencia de los ingresos por concesiones de pesca y exploración de petróleo, el ciudadano malvinense hoy vive mucho mejor y con la esperanza de un mayor futuro económico, resultado no de su trabajo sino consecuencia del producto de concesiones".

Destacó que la Argentina ha denunciado la militarización ante la ONU y desde el anuncio de concesiones ha hecho llegar su enérgica protesta y rechazo por la presencia en aguas argentinas, además de manifestar preocupación por el daño a la calidad del ambiente, del agua y de la atmósfera como resultado de las explotaciones de petróleo y gas.

Por todo lo expuesto, Arnaud finalizó su participación concluyendo que la situación política y económica de Malvinas es hoy radicalmente distinta a la de 1982. También lo son los intereses de Gran Bretaña en la conservación de las islas: a la anterior razón estratégica se suma el interés en los recursos naturales, la pesca, la necesidad de nuevas fuentes de energía, la riqueza de la plataforma submarina y el control del Atlántico Sur. Es por esto que Arnaud consideró que la Argentina debe abandonar la intransigencia e incorporar a los isleños en la negociación. "Nosotros no tenemos una disputa, sino un reclamo de soberanía y la soberanía no es negociable. Por el contrario, debemos acordar condiciones y plazos de devolución".

Sobre el final del encuentro, la última exposición quedó a cargo del Embajador Juan Eduardo Fleming, quien abordó la cuestión de nuestros pueblos aborígenes y originarios, y la restitución de las Islas Malvinas.

Fleming sostuvo que estamos en una etapa política en la que se sigue buscando un argumento que cuente con amplio apoyo internacional para contrarrestar el lobby del otro lado. Asimismo, destacó que, en nuestro caso, cuando Argentina repiensa la cuestión Malvinas no busca el oportunismo, como el Reino Unido, sino que está haciendo valer sus derechos, encontrando argumentos para hacer más irrebatible su reclamo.

De todos modos, explicó que no debería nuestro país atenerse solamente a las cuestiones jurídicas en la disputa, sino hacer uso del derecho como una herramienta. Propuso ejercer más la diplomacia en el sentido clásico del término, sobre todo debido al fuerte juego de espejos que hacen los británicos. En este sentido, Fleming trajo a colación la cuestión de los pueblos aborígenes planteando que es necesario reconocer nuestros orígenes y sentirnos orgullosos de ellos. Sugirió "asumir lo que tenemos como nuestro y aprovecharlo frente a la situación que tenemos con el Reino Unido".

"Habiendo contado con charrúas y mapuches y teniendo caídos aborígenes en combate- es necesario restituir a los indígenas el gasto y el derroche de los recursos naturales".
Juan Eduardo Fleming

Acto seguido, Fleming se refirió a los miembros de pueblos originarios que cayeron en Malvinas y mencionó que si bien para nosotros las tierras son irredentas, para aquellas comunidades más telúricas las tierras son sagradas. De este modo, propuso una idea para lograr un avance con minas a la restitución de las islas al hacernos cargo de nuestros compatriotas originarios. La tesis propuesta consiste en respaldarse también en las cuestiones indígenas a la hora de hacer los reclamos al Reino Unido. Basándose en el argumento de que los británicos crearon una categoría que no existe en el derecho británico ("territorios australes de ultramar" en tanto entelequia) y la promovieron internacionalmente, propuso que Argentina debería crear una categoría jurídica y decir que "efectivamente, habiendo contado con charrúas y mapuches y teniendo caídos aborígenes en combate- es necesario restituir a los indígenas el gasto y el derroche de los recursos naturales". Es decir, hacer más efectivo el reclamo esgrimiendo cuestiones contempladas en los Artículos 30, 33 y 40 de la Resolución 61/295 de Naciones Unidas, tales como la restitución de la tierra, la degradación del medio ambiente, o la presencia de maniobras militares, entre otras.

Fleming concluyó que "hay oportunidades de diplomacia y política exterior que sería triste no seguir, no sólo como una maniobra frente a este tema sino por respeto y reconocimiento de los derechos humanos que corresponden a nuestros pueblos indígenas y aborígenes dentro del territorio nacional".

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