Consideraciones sobre los espacios y los intereses marítimos argentinos

22 y 23 de octubre de 2013
Seminario organizado conjuntamente por la Academia del Mar y el Instituto de Seguridad Internacional y Asuntos Estratégicos del CARI
Por Santiago Guardone

En la jornada inicial del seminario "Consideraciones sobre los espacios y los intereses marítimos argentinos" disertaron el Grl (R) Julio Hang, Director del Instituto de Seguridad Internacional y Asuntos Estratégicos del CARI, el Cap. de Navío Ing. Néstor Antonio Domínguez, Académico Presidente ACMAR, el Académico Dr. Carlos Manuel Trueba, el Académico Embajador Vicente Guillermo Arnaud, el Académico Dr. Gilberto Nicasio Rossi, el Académico Dr. José Manuel Agis y la Académica Dra. Frida Armas Pfirter.

Luego de las palabras de apertura y agradecimiento del Presidente del CARI, Dr. Adalberto Rodríguez Giavarini, el inicio de la presentación estuvo a cargo del General Hang. Comenzó remarcando la importancia de las actividades llevadas a cabo en los últimos doce años, con la ayuda de la Armada Nacional y de organizaciones abocadas a la defensa de los intereses nacionales. Mencionó el insoslayable valor estratégico del sector marítimo argentino, considerando su extensa plataforma, que es de vital importancia en la conexión con la Antártida, sus puertos, rutas marinas, posibilidades económicas del suelo y subsuelo e industria naval. Y todo ello enmarcado en un contexto mundial de crecimiento poblacional, donde la Argentina tendrá un rol clave en el futuro como país rico en recursos.

Destacó también la necesidad de "Crear conciencia marina", citando al Almirante Storni. Esta comienza a verse impulsada por iniciativas regionales, especialmente por parte de Brasil, país que busca incorporar como socio a la Argentina o, incluso, reemplazarlo como Estado predominante en el Atlántico Sur. Seguidamente, el Hang hablo del libro "The Revenge of Geography", de Robert Kaplan, del cual rescató la importancia de la geografía para el mundo, valorando especialmente a los países ribereños. Consideró que los conflictos del futuro tendrán los mares internacionales como protagonistas y finalizó reflexionado sobre la necesidad de preparar a las generaciones futuras para ese desafío.

Continuó exponiendo el Cap. de Navío Ing. Néstor Antonio Domínguez, Académico Presidente ACMAR. Primeramente, hizo referencia a cómo debería ser el funcionamiento interno de dicha institución. El marino utilizó la imagen de un caleidoscopio para comparar las distintas visiones posibles acerca del mar, generadas en cada sesión en la que se reúne la Academia del Mar. "Luego de finalizar cada una de ellas me invade una sensación de ignorancia siempre creciente", afirmó, "y, análogamente, ello debería afectar a todos los argentinos".

Abordó la cuestión del especifismo que, según dijo, es fomentado desde la juventud y acorde a un mundo caracterizado por la división del trabajo; y debe ser integrado en un amplio espectro de temáticas y conocimientos, relacionados entre sí y constituyendo un todo sistémico. La Academia del Mar posee esa consideración interdisciplinaria y sistémica, dándole una ventaja sobre otras, las especializadas.

"Es fundamental considerar al mar como un sistema"

Hacia el final, mencionó los objetivos de la jornada: en primer lugar la asunción de la responsabilidad respecto del inmenso mar que poseemos y sobre el que debemos ejercer soberanía, jurisdicción y control. El segundo objetivo es decidir el punto de partida para la acción futura respecto de ese mar. Y por último, desarrollar una visión prospectiva, convocante de una actitud proactiva respecto del futuro.

Concluyó aclarando la necesidad de entender lo expuesto solo como una parte de la temática, cuya complejidad es mucho mayor. Por ello no nos estaría permitido liberarnos de aquella "estimulante sensación de ignorancia". (Está relacionado a la anteúltima frase mencionada en el primer párrafo. Fue una de las ideas que buscó destacar en la cuestión, el constante trabajo que exige la extensión de esta temática).

Nuestro primer especialista en la cuestión es el Académico Dr. Carlos Manuel Trueba. Su disertación versó acerca de los aspectos histórico-legales de la cuestión marítima, cuyo año de inicio fue 1871, coincidente con la puesta en vigencia del Código Civil de la República Argentina. Eligió esa fecha con la finalidad de dar a conocer cómo, en el ordenamiento jurídico de nuestro país, ya se consideraba por entonces la cantidad de territorio marino que era de jurisdicción exclusiva.

El segundo antecedente que identifica se remonta al año 1964, con un proyecto largamente debatido en el Congreso de la Nación. Allí puede vislumbrarse una aproximación a los actuales conceptos de plataforma continental y de la zona económica exclusiva.

Posteriormente, en 1968, se modifica el Código Civil dando lugar a una ley, implementada en 1991, que refiere a los espacios marítimos. El disertante habló de los "muchos errores" en su confección que, entre otros, no contempla lo aprobado en la Convención sobre los Derechos del Mar.

Otro antecedente de importancia, afirmó el doctor Trueba, lo encontramos en el año 1944. Ese año, un decreto reconoce las denominadas "reservas mineras" en las costas oceánicas y el mar epicontinental argentino. Dos años después, la República Argentina declaró la soberanía sobre esos territorios.

Finalizó refiriendo a los antecedentes científicos en la cuestión y destacó la obra del geólogo Juan Jose Nágera, quien elaboró la doctrina del "Mar Libre".

Luego siguió el turno del Embajador Guillermo Arnaud, quien nos ilustró acerca de la problemática nacional actual en relación con Malvinas, Islas del Atlántico Sur y la Antártida.

"Los países se rigen por la necesidad, el interés y la codicia", fue una de sus primeras frases en referencia al Atlántico Sur. Dicho espacio fue importante para diversas actividades económicas desde el siglo XVIII.

Comenzó con un rápido recorrido histórico de la cuestión Malvinas y, de los hechos más recientes rescató su condición de territorio de ultramar británico, reconocido como tal por la UE (no solo Malvinas, sino también Antártida e Islas Georgias y Sandwich del Sur).

Hoy en día, la zona se encuentra militarizada y con un notable incremento del flujo de recursos públicos y privados que le son destinados.

En cuanto a las actividades económicas de los isleños, desde 1985 la pesca es la actividad más importante. Además, hay proyectos de exploración de petróleo e hidrocarburos.

El embajador no dudó en calificar al último referéndum, donde el 90% de los habitantes votaron por continuar siendo administrados por Gran Bretaña, como un "acto de propaganda política, sin valor ni trascendencia". En tal sentido, Gran Bretaña pretende incluir al gobierno autónomo de las islas como un tercer actor para negociar. La Argentina rechaza rotundamente esa posibilidad. Pero nuestro país no está solo ya que cuenta con el respaldo de casi todos los países y organizaciones internacionales de América (excepto EE.UU. y Canadá).

Al margen de la cuestión Malvinas, también debería negociar con Gran Bretaña, África del Sur y a nivel regional para establecer una zona de conservación del Atlántico Sur, a fin de evitar la explotación petrolera y la pesca abusiva.

Finalmente, nos encontramos con la cuestión antártica. Es un continente donde el reclamo Argentino se superpone al chileno y británico, pero actualmente la situación han sido "congelada" por el Tratado Antártico de 1969 y tratados complementarios posteriores.

Al respecto, destacó la importancia y actividades de China en los últimos tiempos. "Lo importante para toda la comunidad internacional es asegurar la protección internacional de la Antártida", concluyó.

A continuación se hizo referencia la visión económica de la cuestión. Gilberto Nicasio Rossi puso el énfasis en la "sustentabilidad" de las actividades económicas, para no dañar aquello que el mar nos ofrece. Refirió al "tiempo como recurso no renovable", en relación a actuar con el dinamismo propio del comercio internacional. Ello entraña una serie de complicaciones. "Tenemos dificultades jurídicas por falta de una compatibilización entre las normas nacionales y las internacionales". También obstáculos en el campo financiero sobre créditos internacionales y a causa del actual régimen cambiario nacional. No estamos explotando las posibilidades que el mar y la tecnología nos permiten. A ello se suma que, en comparación con años anteriores, el superávit comercial argentino está disminuyendo. El sector reclama mejoras en cuestiones portuarias, equipamiento y la necesidad de una coordinación logística que sea dinámica (contenedores, su almacenamiento, carga/descarga y control). Los buques son cada vez más grandes y los puertos deben adaptarse a ello. Al respecto, la situación es desesperante. La Argentina no sólo no tiene un puerto de aguas profundas, sino que todavía ni siquiera sabe dónde va a emplazarlo.

Rossi destacó a la Prefectura Naval por su desempeño para hacer cumplir las disposiciones internacionales en cuanto al acceso y estada de las embarcaciones y criticó la falta de uso del transporte por agua como medio de movilidad y turismo, así como también la insuficiencia de medios para cubrir las extensas áreas de búsqueda y rescate.

Por último afirmó: "Sólo el 5% de las naves argentinas están en operaciones". Eso significa que casi todo el servicio de fletes marítimos estaría en manos de empresas extranjeras.

El Académico José Manuel Agis hizo referencia a cuestiones de pesca, industria naval y apicultura. El 90% de lo que se pesca, se exporta, lo restante va al mercado interno. Ello produjo unos $1400 millones de dólares en 2012 y los principales compradores fueron España, Japón e Italia y en menor medida Brasil, Estados Unidos y China.

Se exportó desde Puerto Deseado, Puerto Madryn y Buenos Aires, cada uno con un 25%. Mar del Plata sólo el 7% debido a que hace falta dragar el acceso al puerto para permitir el ingreso de barcos más grandes.

La inflación y el retraso cambiario redujeron los ingresos del sector en un 45%, si los comparamos con los registrados 10 años atrás. Ello afecta a 25.000 asalariados que trabajan en el sector y especialmente a las empresas extranjeras con filiales en el país. Ante tal panorama y sumado a la falta de acciones concretas por parte del gobierno, la situación parece poco alentadora, al menos en el corto plazo.

El disertante encuentra una posible solución en la "acertada y coordinada corrección de las variables macroeconómicas actuales".

Sus conclusiones se sintetizan en tres puntos: en primer lugar, afianzar la seriedad constitucional de las instituciones de gobierno y asegurar una continuidad normativa. En segundo lugar implementar modelos de equilibrio financiero públicos y privados, fomentando nuevas inversiones. Por último, una intervención planificada del sector oficial y responsabilidad social empresarial para un desarrollo sustentable y sostenible.

Para finalizar, sus palabras fueron un llamado a la acción concreta: "Lo importante en estas actividades no es tanto donde estamos, sino hacia qué dirección nos movemos, con claridad intelectual pero también con determinación política".

Finalizando el primer día del seminario, la Dra. Frida Armas Pfirter expuso sobre la cuestión marítima en relación al Patrimonio Común de la Humanidad. Su tema fue, según sus palabras, el menos relacionado con el interés nacional, justamente por ser Patrimonio Común, pero no por ello una cuestión menor desde el punto de vista jurídico.

El concepto de Patrimonio Común de la Humanidad es, de hecho, un concepto jurídico aplicable a los fondos marinos y oceánicos no comprendidos en nuestro territorio jurisdiccional. Y hay normas internacionales, aceptadas por los Estados, que rigen la cuestión.

La CONVEMAR creó tres órganos en tal sentido. El primero es La Autoridad Internacional de Fondos Marinos, que administra los recursos de los fondos marinos. Es allí donde siempre ha tenido una destacada participación la delegación argentina. En segundo lugar, La Comisión de Límites de la Plataforma Continental (solo el lecho y subsuelo, que incluye los minerales; no las columnas de agua) es un órgano técnico que analiza las presentaciones de los Estados en cuanto a sus límites de la Plataforma Continental. Donde ellas terminan empieza La Zona. El tercer órgano es el Tribunal Internacional del Derecho del Mar, el cual dirime los conflictos.

Trabajar los fondos marinos requiere del uso de tecnología de punta, ya que los recursos se encuentran entre 3 y 7 mil metros de profundidad. Al respecto, los Estados aun están en la fase exploratoria.

A la fecha han habido 67 presentaciones, de las cuales se analizaron 30. De esas 30, la Comisión hizo recomendaciones en 17 casos, por lo que probablemente sean revisadas. Solo en 2 fue aceptado completamente y aún 45 Estados no hicieron presentaciones.

La expositora remarcó la importancia de tener en cuenta que la consideración de La Zona como Patrimonio Común de la Humanidad es previa a la CONVEMAR, consagrada como tal en la resolución de la ONU emitida en 1960.

A la fecha, las recomendaciones más importantes que se han hecho son sobre los siguientes temas: nódulos polimetálicos, el impacto ambiental, sulfuros polimetálicos y costras de cobalto con alto contenido de manganeso.

También hizo referencia a interesantes hallazgos de nuevos ecosistemas a gran profundidad en las Islas Galápagos. Han mutado genéticamente para sobrevivir en esas difíciles condiciones, sin oxígeno, a altas temperaturas y sin luz y constituyen un recurso interesante para la industria farmacéutica, entre otras.

Y concluyó mostrando un cuadro con un número, notablemente creciente, de empresas que están firmando contratos y solicitando autorización a las autoridades para explotar los mencionados recursos.

 

En la segunda jornada del seminario "Consideraciones sobre los espacios y los intereses marítimos argentinos" continuaron las disertaciones a cargo del Académico Dr. Jorge Osvaldo Codignotto, el Ing. Alejandro Ricardo Luppi, el Ing. Horacio Reggini y el Ing. Mario Colpachi. Seguidamente, las conclusiones fueron expuestas por el Cap. de Navío Ing. Néstor Antonio Domínguez y el Grl. Julio Hang. Colaboró como moderador el Académico Dr. Gilberto Nicasio Rossi.

El Dr. Codignotto comenzó su exposición subrayando una particular característica de las costas: en términos geográficos, son líneas formadas por puntos. Lo que parece una simple frase se convierte, al momento de analizar la cuestión en profundidad, en un esfuerzo de abstracción mayor al que pueden requerir los estudios continentales y/o de volúmenes de agua.

El primer tema abordado estuvo relacionado al calentamiento global. Al respecto aclaró: "El ascenso del nivel del mar ha sido magnificado a nivel popular" y agregó "Es importante no per se, sino por lo que hay detrás". Si bien ha aumentado en los últimos años, el expositor aclaró que todavía no es un fenómeno que revista de suficiente gravedad como para ser motivo de preocupación. Cabe mencionar que no afecta a todos los Estados de la misma forma ya que ello depende de cuestiones geomorfológicas.

"Hay que empezar a pensar el cambio climático desde el punto de vista estratégico", afirmó, y describió una serie de fenómenos físicos que demuestran las asimetrías de nuestro planeta y que determinan también cambios que pueden afectar las corrientes oceánicas, la pesca, el proceso de erosión de las costas y, en consecuencia, la pérdida de territorio.

A continuación el Ing. Alejandro Ricardo Luppi analizó la cuestión referida a los recursos energéticos y las condiciones requeridas para su aprovechamiento. En términos generales, expuso sobre la energía que puede ser aprovechada de los hidrocarburos, los hidratos de metano y sobre la energía oceánica.

En primer lugar detalló el proceso de "prospección sísmica". Este se realiza a través de un diagrama por ondas de choque y permite hallar pozos petroleros, entre otros recursos que podemos encontrar en los fondos marinos.

"Pensar el cambio climático desde el punto de vista estratégico"

Mencionó también cuáles son las cuencas explotables en el territorio nacional, destacando principalmente la del Golfo de San Jorge. Sin embargo, sentenció: "Hay muchos bloques para la exploración que están desocupados y con los que no hacemos absolutamente nada". En esa dirección también menciono que es muy poco el capital destinado en la Argentina para financiar ese tipo de proyectos, contrariamente a como suele hacerse en los países desarrollados.

Con respecto a los hidratos de metano, compuestos formados por agua y gas metano, en Ing. explicó que también son detectados mediante prospección sísmica y siguiendo un procedimiento específico. Desafortunadamente, todo ello es muy costoso por lo que, de momento, su explotación comercial no es cercana en el tiempo.

El orador continuó con la cuestión referida a la energía oceánica. En su conjunto, ésta es mayor a toda la oferta energética global de la actualidad, pero difícil de utilizar por su dispersión.

Es una energía alternativa, relativamente nueva, muy poco significativa en el total mundial y que requiere que se den una serie de condiciones para poder ser aprovechada. En esa línea afirmó que "solo la participación activa y el esfuerzo concomitante generan el conocimiento, la experiencia y la confianza necesaria para que el aprovechamiento de los avances tecnológicos sea efectivo, independiente y oportuno". Un ejemplo de su buena implementación sería el caso de la Argentina y la energía atómica.

Los Ingenieros Horacio Reggini y Mario Colpachi abordaron la cuestión de los recursos tecno-científicos, sus capacidades y limitaciones.

"Si hay un lugar donde la ingeniería se inventa, desarrolla y fortifica es en los buques", comenzó el primer expositor. Seguidamente, ejemplificó ese importante papel con videos sobre las costas noruegas y sobre la construcción de un moderno velero.

Luego continuó la exposición el Ing. Colpachi, para quien los recursos del mar fueron, son y serán objeto de disputa entre las distintas naciones del mundo. Constituyen un activo estratégico en relación al cual "la única constante es el cambio". Cambia el tamaño y diseño, cambian los puertos que deben adaptarse y con ello también lo hacen las legislaciones de los países.

La tecnología ha evolucionado permitiendo más velocidad y un incremento en la capacidad de carga de los buques. Y también es la creciente competencia entre las distintas empresas navieras la que continúa alimentando esa dinámica.

Además hay otros factores, como el riesgo de accidentes, la cuestión cultural y la piratería, que alteran el desarrollo de la industria marítima. Destacó la importancia de la velocidad de los barcos para la comercialización de ciertos productos: un incremento de la misma cercano al 10% implicaría una ventaja comercial decisiva que se traduce en considerables ingresos.

Por otro lado remarcó el bajo costo en cuanto al consumo de combustible de los barcos, en comparación a los trenes y camiones. Y también la tendencia a alquilar barcos para el transporte en lugar de construir otros nuevos, por razones de conveniencia económica.

En referencia a la Argentina afirmó que hay una débil integración de la cadena productiva, que los costos de producción son mucho más elevados que en otras partes del mundo y que existe una notable dificultad en cuestiones de financiación. Más preocupante aún, todo ello todavía no ha sido considerado como una cuestión crítica de la economía argentina.

Nuestro país "debería enfocarse en la reparación de barcos, en la importación de cabotaje y en la construcción de buques especializados", reflexionó. Y agregó: "El fortalecimiento del conocimiento de ingeniería básica y el tener oficinas de diseño básico permite tener el resto de los factores económicos bajo control".

Finalizando la jornada, llegó el momento de las conclusiones. El primero en exponer fue el Cap. de Navío Domínguez, quien afirmó: "Estamos ante un cambio de paradigma de las ciencias del mar (...) por lo que debemos cambiar también nuestro propio caleidoscopio", en relación a lo referido por este mismo expositor durante la primera jornada. Destacó la existencia de otro campo enmarcado dentro del concepto de Patrimonio Común de la Humanidad: el espacio ultraterrestre y el espacio electromagnético, ambos regulados por normas internacionales. Al respecto mencionó que no todos los países tienen la tecnología para aprovechar ese "patrimonio común", por lo que en la práctica tal denominación tendría un alcance restringido.

También mencionó al Sistema Galileo, una herramienta de geolocalización satelital, tema tratado también por el Académico Arnaud. Su eventual utilización en Malvinas por parte de la Unión Europea plantea un nuevo desafío a la cuestión de la soberanía, pero también una ventaja para nuestro país ya que podríamos incluirnos entre sus beneficiarios. Su afinada precisión lo convierte en un activo estratégico en cuestiones de defensa.

Finalizando su exposición, se refirió al posible uso de radares y sonares para tareas de prevención en el mar. Destacó el papel que ello tendría en la lucha contra el narcotráfico y la necesidad de una ley de derribo. "Los argentinos tenemos los elementos pero fallamos en la relación entre los mismos", afirmó.

El orador puso énfasis en el enfoque sistémico, mencionado al principio de esta exposición. Al respecto sentenció: "es necesario que sea el marco en los procesos para la toma de decisiones".

Por último, el cierre del seminario estuvo a cargo del General Hang. Reflexionando sobre las numerosas cuestiones tratadas invitó a la sociedad y autoridades a hacer lo propio y a tomar conciencia de la importancia que tiene la industria naval para el desarrollo futuro de nuestro país, tanto en el ámbito civil como militar.

Más información:

Academia del Mar
Fundación "Nuestro Mar" para la preservación y Desarrollo del Mar
Sistema Nacional de Datos del Mar
División par Asuntos Oceánicos y Derecho del Mar de Naciones Unidas
International Maritime Organization

CONSEJO ARGENTINO PARA LAS RELACIONES INTERNACIONALES
Uruguay 1037, piso 1°, C1016ACA Buenos Aires, Argentina
Teléfono (005411) 4811-0071 al 74 / Fax (005411) 4815-4742