¿La Argentina quiere ser un país minero?

4 de septiembre de 2018

 

 
Seminario organizado por el CARI
Por Julia Pérez Maldonado

El martes 4 de septiembre de 2018 se llevó a cabo el Seminario "¿La Argentina quiere ser un país minero?" en el Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales. Dicho evento contó con la presencia de funcionarios nacionales y provinciales, Diputados y Senadores e instituciones que viajaron desde todas las latitudes del país.

Este seminario se enmarcó en el Ciclo de Diálogos sobre la temática con el objetivo de lograr políticas de Estado que aseguren una continuidad suficiente para sustentar el crecimiento y el desarrollo económico a lo largo del tiempo.

Siendo el CARI una institución pluralista, el objetivo de dicho seminario fue establecer el puntapié inicial para un diálogo permanente entre diferentes actores de la industria minera, entre ellos el sector político, las organizaciones de la sociedad civil, las empresas y los especialistas del campo científico y técnico. En este sentido, el CARI, en el espíritu de reflexión sobre los rumbos y desafíos de la Argentina, intentó a través de este seminario sentar las bases para un diálogo sostenido y fecundo entre posiciones, en ocasiones divergentes, más allá de las alternancias gubernamentales y de las coyunturas económicas actuales.

El seminario comenzó con las palabras de bienvenida del Dr. Adalberto Rodríguez Giavarini, quien reconoció no sólo la complejidad de la temática del seminario y la diversidad de actores e intereses que se ven involucrados en ella, sino también el contexto de incertidumbre que atraviesa actualmente el país. Frente a estos desafíos, destacó la imperante necesidad de lograr políticas de Estado que aseguren una continuidad suficiente para sustentar el crecimiento y el desarrollo económico a lo largo del tiempo.

La Argentina es un país sumamente rico en recursos naturales y se encuentra inmersa en un escenario mundial que demuestra la existencia de claras tendencias a que la demanda de materias primas sea aún mayor, explicó Giavarini. A lo largo de su territorio cuenta con un importante número de reservas minerales que transforman la oferta minera argentina en una de las más diversificadas de la región. Sin embargo, dado que muchos de estos yacimientos aún no han sido explotados en la medida de su potencial, la industria minera del país aún sigue siendo incipiente. La minería, agregó, representa sin dudas una enorme fuente de progreso económico y social para la Argentina, supone una oportunidad única para generar empleos, impulsar el desarrollo tecnológico e industrial y crear fuentes de ingresos.

Por otro lado, reconociendo los impactos ambientales particulares que las diversas etapas de las actividades mineras generan, Giavarini indicó que es menester que el desarrollo minero se realice teniendo en cuenta las más estrictas pautas ambientales y el exhaustivo cumplimento de normativas para garantizar la preservación ambiental. En esta dirección, darle lugar a la ciudadanía, es decir, fomentar el diálogo permanente generando instancias de participación en los procesos decisorios y proveyendo información certera de los proyectos resulta esencial para obtener un desarrollo sostenible e inclusivo de esta actividad.

El Dr. Giavarini finalizó su discurso haciendo mención a la oportunidad que tiene el sector minero para convertirse en un ejemplo claro que permita a otros sectores seguir el camino de diálogo y debate trazado por esta actividad.

La siguiente expositora fue Carolina Sánchez, Secretaria de Política Minera de la Nación, quien comenzó su presentación planteando el siguiente interrogante: ¿la sociedad argentina está lista para ser un país minero? En este sentido, habiendo relevado los antecedentes, mencionó que la primera denuncia de un recurso minero data del año 1610 en la provincia de Córdoba. Señaló también que ya en la Asamblea del Año XIII la Argentina no estaba haciendo correcto y eficiente uso de los recursos mineros, siendo ésta una de las razones para declarar la Independencia.

La expositora hizo mención a los grandes proyectos descubiertos en los años sesenta, hoy conocidos como proyectos Agua Rica, Taca Taca (entre otros), y recalcó que su aprovechamiento aún está pendiente por múltiples razones, entre ellas, las cuestiones que tienen que ver con legislaciones locales, que surgen prohibiendo la actividad a nivel municipal y también legislaciones nacionales, como de Ley de Glaciares. Respecto a esto último, aseguró que se está realizando una revisión del marco legal vigente sobre la Ley de Glaciares, con dos motivos fundamentales. El primero es garantizar la correcta protección de los glaciares, que son fundamentales para la conservación del medio ambiente y el segundo, lograr el desarrollo de las actividades productivas que se ven perjudicadas por las amplias interpretaciones que esta ley permite y por la propagación de los medios de comunicación un poco exageradas.

Sánchez continuó su exposición afirmando que la oferta de los recursos mineros en la Argentina es muy diversa y que, además, todos estos recursos minerales se explotan y se consumen dentro del país generando progreso para la economía. A este tipo de minería la oradora la caracterizó como "minería silenciada" y recalcó su función fundamental en el crecimiento de muchas provincias argentinas. En este contexto, afirmó, la administración del Estado que empezó a finales del año 2015 se reconoce la necesidad de desarrollar la minería en todas sus formas en todo el país. Los ejes de trabajo son diversos. En primer lugar, buscan fortalecer las capacidades de evaluación y control provinciales a través del Consejo Federal de Minería. En segundo lugar, se proponen fomentar la transparencia de la actividad minera y garantizar el acceso de la información a toda la sociedad, esto supone un control participativo de la minería. Otros objetivos de trabajo son, por un lado, la desburocratización del acceso a los beneficios de la ley de inversiones mineras y por el otro, el fortalecimiento de los equipos técnicos de las provincias para que creen sus propios catastros.

Concluyó su exposición asegurando que la Argentina tiene la necesidad de ser un país minero no solo para afianzar su sustentabilidad económica, sino para también para desarrollar aquellas regiones del país sumamente postergadas.

A continuación el Dr. Felipe de la Balze indicó que la organización del seminario partió de una constatación de la realidad. Argumentó que la Argentina es un país con minería pero no es un país minero. En este sentido, citando los datos del censo minero del año 2016, comentó que la minería en la Argentina emplea a cuarenta mil personas y genera un producto bruto minero de cuatro mil trescientos millones de dólares, que representa el 0,7 del PBI total. Asimismo, mencionó que las exportaciones mineras del país se aproximan a un total de tres mil millones y procedió a comparar este número con las cifras de otros países. Comenzando por Chile, explicó que sus exportaciones son catorce veces mayores a las argentinas. Siguiendo por Perú, afirmó que este país exporta siete veces más que lo que exporta la Argentina. Luego hizo referencia a Canadá y Australia, cuyas exportaciones son dieciocho veces mayores a las nacionales.

Para concluir, de la Balze mencionó que la Argentina es el octavo país más extenso del mundo. Por lo tanto, no solo cuenta con una geografía muy extensa sino también con un un potencial geológico muy grande e inexplotado. Esto, agregó, representa un potencial económico en términos de exportaciones, de empleo y desarrollo regional, de producto bruto y de recursos fiscales. Por último, afirmó que el tema más importante para el seminario era la relación entre minería y medioambiente.

"Hay mucha riqueza inexplotada descubierta y hay mucho potencial de exploración"
Patricio Jones

A continuación tomó la palabra Jorge Patricio Jones. Su presentación se tituló "El desarrollo minero clave para el potencial exportador y el ingreso de divisas".

Comenzó su exposición subrayando dos grandes etapas del desarrollo minero argentino: un período de crecimiento sostenido entre 1993 y 2003 y otro de amesetamiento de las exportaciones mineras desde el año 2003 hasta el 2013.

La primera etapa comienza con la modificación de las leyes que generaban inestabilidad impositiva y se destaca por el desarrollo de proyectos como Bajo de la Alumbrera, Cerro Vanguardia y Veladero, tres depósitos líderes que hicieron crecer la producción minera. El expositor afirmó que si bien se proyectaban exportaciones excediendo los 7000 millones de dólares anuales para el 2010, esto no se produjo por distintos factores. Uno de ellos fue el cuestionamiento a la minería producido en Esquel, siendo éste el primer llamado de atención para la actividad minera en la Argentina.

Durante el segundo período se produce un amesetamiento de las exportaciones mineras debido a diversas cuestiones. Por un lado, entre 2007 y 2011 se establecieron nuevos impuestos y retenciones a la minería que destruyeron la credibilidad y la estabilidad impositiva de la Argentina. Además, agregó Jones, sucedía paralelamente la crisis de Lehman Brothers que destruyó los mercados mundiales. Por otro lado, en abril de 2013 el gran proyecto minero de potasio de Rio Colorado y Vale del Río Doce fracasó y frenó la inversión en la Argentina. Desarrollado este proyecto, los cuestionamientos a la minería cederían ante la fuerza del desarrollo, expresó el expositor.

Como resultado de estas dos etapas existen en la Argentina alrededor de veinte proyectos mineros on hold, es decir, sin desarrollar o que avanzan lentamente. Doce de ellos son minas de importancia mundial cuya producción e impacto económico está entre las mayores del mundo. Jones procedió a mencionar los principales proyectos de cobre que aguardan desarrollo y pueden producir grandes flujos de inversiones. Dos de ellos se encuentran en las provincias de Salta y Catamarca y otros seis pertenecen a la provincia de San Juan. Además de éstos, existen doce proyectos de oro, plata cobre y zinc cuyo valor aproximado del metal in situ, sumado al de los ocho proyectos anteriores es de 553.000 millones de dólares.

El orador explicó que, además de éxitos y crecimiento, durante sus dos primeras décadas de existencia, la industria minera argentina tuvo varios problemas. Entre ellos destacó las prohibiciones en varias provincias Argentinas con alto potencial de recursos, los derrames cianurados de Barrick en Veladero que opacaron ante la opinión pública el trabajo sin contaminar del resto de la minería y la incertidumbre que genera en la sociedad y en los posibles inversores ciertas regulaciones ambientales como la ley de glaciares y las leyes de cierre de minas.

No obstante esto, a partir del 2016 los precios de los metales iniciaron procesos de recuperación y los mercados retomaron su funcionamiento. Jones destacó que los nuevos usos para ciertos metales como el Litio y el Tántalo han producido un nuevo boom en la producción y exploración de Litio en la Argentina. Asimismo, subrayó el renovado interés por el desarrollo de proyectos de cobre por las perspectivas de su precio. En condiciones de producción, explicó, el cobre tiene mayor volumen económico que el oro, la plata y el litio. Dado que las proyecciones de demanda interanuales muestran consumos crecientes, las perspectivas de este mineral son excelentes. En este marco, la Argentina tiene al menos siete proyectos de cobre identificados y con estudios de prefactibilidad sin desarrollar. Solo cuatro de ellos podrían producir exportaciones anuales de 7.000 millones de dólares anuales.

Ante la pregunta ¿dónde está hoy la minería argentina?, respondió: con minas que se añejan y escaso nuevo desarrollo, con déficits triples (comercial, cambiario y fiscal financiero) y con la necesidad de exportar y de la minería.

"La Argentina será un país minero en la medida en que se genere mayor inserción internacional en todas las disciplinas, especialmente en la minería"
Marcelo Elizondo

Jones finalizó su exposición afirmando que el desarrollo minero es clave para el ingreso de divisas al país, ya que existen grandes y variadas áreas posibles de crecimiento minero, siendo la principal el cobre.

El siguiente expositor fue Marcelo Elizondo, Director General de Desarrollo de Negocios Internacionales. En primer lugar destacó la necesidad que tiene la Argentina de mejorar su "performance exportadora", puntualizando la agroindustria, los servicios, la energía y la minería como los cuatros sectores con mayor potencial para lograr una mejor inserción internacional del país en materia comercial. Sin embargo, la dificultad de las exportaciones argentinas, agregó el expositor, no radica en la demanda, sino en la oferta. Es aquí donde la minería ofrece enormes posibilidades de desarrollo y donde debería existir una mayor participación de esta industria.

En este sentido, Elizondo explicó que el comercio internacional, si bien se ha vuelto más complejo, no se ha achicado en términos de flujos de negocios y, por lo tanto, aún brinda grandes oportunidades para los commodities, como los minerales, que siguen siendo un requisito para el desarrollo productivo de cualquier país. Si la Argentina quiere ser un país minero, entonces, debe mirar hacia los mercados externos, poner en práctica la inteligencia comercial y dirigirse allí dónde están sus mayores posibilidades para el comercio.

Luego tomó la palabra el glaciólogo Andrés Meglioli. El expositor comenzó su presentación titulada "Ley de Protección de Glaciares. Argentina (in) definiciones y limitaciones", haciendo hincapié en la imposibilidad de mantener el estándar de vida que se tiene actualmente sin la actividad minera. El expositor continuó con la introducción de la Ley Nacional de Protección a los Glaciares (Ley Nacional 26.639/10), cuya intención es proteger el origen y reservas de aguas, prohibiendo el desarrollo de actividades industriales y de infraestructura en ambientes glaciares y periglaciales. Realizó una comparación entre la Ley Nacional y las Leyes Provinciales y concluyó que la principal diferencia entre las legislaciones radica en el ambiente periglacial. Las leyes provinciales solo protegen los glaciares si éstos tienen un significado para la comunidad, es decir, un valor hídrico. De esta forma, explicó el geólogo, la legislación provincial no contempla los ambientes periglaciales debido a que éstos ya se encuentran protegidos por de la Ley Ambiental 24.585.

Megliogi, a su vez, destacó los problemas que se detectan en la Ley Nacional de Protección a los Glaciares y en su implementación. Como primera complicación mencionó la falta de reglamentación y la ausencia de un glosario técnico específico. En segundo lugar, señaló la inexistencia de consultas entre Estados y empresas y la falta de recursos humanos y presupuestarios gubernamentales suficientes para realizar los inventarios en tiempo y forma. El expositor además explicó que la ley hace uso de definiciones técnicas cuestionables y no utiliza suficientes datos climáticos útiles. Por último, puso un gran énfasis en otros impactos adicionales que la Ley 26.639/10 puede generar en distintos sectores como la infraestructura, el turismo, el petróleo y la agricultura.

Finalmente tomó la palabra Martín Fraguío, miembro del Comité de Estudios Ambientales y Desarrollo Humano del CARI. Al inicio de su exposición, Fraguío hizo hincapié en los significativos aportes que el Comité ha hecho en relación al cambio climático y destacó las oportunidades que este ámbito ofrece para hacer una contribución al desarrollo del enorme potencial de la minería argentina.

"Este es un ámbito muy importante para que la Argentina pueda transformarse no solo en un país minero sino en un país exitoso a partir de su actividad económica"
Martín Fraguío

El expositor retomó la pregunta ¿la argentina quiere ser un país minero? y manifestó que dicho interrogante debe ser resuelto, por un lado, a partir de la información científica, que es la base sobre la cual se puede hacer un análisis del impacto ambiental de las actividades humanas. Pero, por otro lado, también se debe tener en cuenta la precepción que la sociedad posee sobre estas actividades, es decir, sobre los aportes que generan o los riesgos que suponen.

Continuando su exposición, Fraguío mencionó que existe un conjunto de instituciones a nivel global que intenta colaborar para que la minería sea una actividad clave para su desarrollo, como lo es en los países desarrollados. Dividió las instituciones en dos grupos: las de afiliación voluntaria de los países, como Naciones Unidas (ONU) e Iniciativa para la Transparencia de las Industrias Extractivas (EITI); y las de afiliación por parte de las empresas, como Consejo Internacional de los Minerales y los Metales (ICMM) y la Cámara Argentina de Empresarios Mineros (CAEM).

A modo de conclusión, el orador reconoció que el cumplimiento de las normas ambientales y su entendimiento es cada vez más complejo, ya que existen modelos matemáticos y predicciones futuras de enorme complejidad y especialización. Sin embargo, aclaró que no debemos olvidarnos que la sociedad espera de todo esto transparencia y espera una percepción que le muestre que estas actividades económicas y actividades humanas son parte de la solución al problema ambiental.

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