La situación de Ucrania ante la coyuntura internacional

28 de abril de 2014
Sesión académica a cargo de Su Excelencia D. Yurii Diudin, Embajador de Ucrania, organizada por el Grupo de Trabajo sobre Estudios Contemporáneos del Espacio Euroasiático
Por Florencia Soria

"El pueblo ucraniano ha sufrido bastante en los últimos meses, por eso llamamos a todos que nos dejen en paz para que podamos hacer todas las reformas necesarias, para retornar al camino de la democracia y el crecimiento". Tal fue el llamado a la comunidad internacional formulado por el Embajador Extraordinario y Plenipotenciario de Ucrania en Argentina, D. Yurii Diudin en el cierre de la sesión académica ofrecida en la sede del CARI el 28 de abril de 2014.

Ucrania vive desde hace años un franco deterioro político y social y ha asistido en las últimas semanas a momentos muy duros. El pueblo ucraniano debió movilizarse para hacerles frente tanto a un régimen con baja popularidad y acusado de corrupto, encaramado en la figura de su hoy ex Presidente Víktor Yanukóvich, como a la intervención militar por parte de Rusia que, a pesar de todos los llamados gestados por los organismos internacionales, no cesa e "impide retomar el camino democrático que el pueblo ucraniano ha elegido", como expresó Yurii Diudin.

 

La crisis interna

Según el embajador, la crisis interna se remonta con la llegada al poder del Presidente Yanukóvich, en 2010. Su administración, caracterizada por altos índices de corrupción, estuvo marcada por desmanejos económicos, judiciales y políticos sin precedentes.

"El pueblo ucraniano ha sufrido bastante en los últimos meses, por eso llamamos a todos que nos dejen en paz para que podamos hacer todas las reformas necesarias, para retornar al camino de la democracia y el crecimiento"

En medio del caos y la desazón, los ucranianos tenían "esperanzas de poder acabar con la corrupción y el nepotismo por medio de patrones y normas europeas, democráticas y civilizadas", sostuvo Diudin. Sin embargo, este proyecto se desvaneció cuando pocas horas antes de firmar el Acuerdo de Asociación con la Unión Europea en la Cumbre de la Asociación Oriental prevista para el 28 de noviembre de 2013 en Vilna, el Presidente Yanukóvich manifestó que "Ucrania necesitaba más tiempo para adecuar su economía a las normas europeas" y se negó a la firma del Acuerdo.

Esta determinación del primer mandatario, sumada a un repentino acercamiento a Rusia, que por su parte prometió a Ucrania asistencia financiera por 15 mil millones de dólares para salir del default, se transformaron en el disparador de una masiva protesta social. Las plazas y calles capitalinas de Kiev y de otras ciudades se poblaron de manifestantes, estudiantes, trabajadores, intelectuales y empresarios que reclamaban contra un gobierno corrupto y a favor de su derecho de vivir en una sociedad libre y democrática.

Símbolo de la Revolución Naranja de 2004, el Maidan volvió a convertirse en el epicentro de las protestas que se endurecieron luego de la represión a jóvenes manifestantes que reclamaban pacíficamente. A partir de dicho momento acaecido el 30 de noviembre, el "Euromaidan" (así bautizado por su postura pro Unión Europea) comenzó a consolidarse y a ganar espacio y reconocimiento por parte de sectores ingentes de la sociedad. El Euromaidan se transformó en "el estado paralelo en el corazón de la capital ucraniana que no quería subordinarse al gobierno oficial", afirmó el embajador Diudin.

El gobierno, de todos modos, trató de aplacar el descontento generalizado a través de la promulgación de un cuerpo de leyes de corte antidemocrático que censuraba las reuniones públicas, generaba mayor control policial y aumentaba la restricción de información a los medios de comunicación.

A pesar del frío enero ucraniano, el calor de la reacción del pueblo no se hizo esperar y el gobierno los enfrentó con dureza. Como señala Diudin, la tragedia llegó a su auge los días 19 y 20 de febrero cuando, en el ámbito de la llamada "Operación antiterrorista", entraron en acción los francotiradores. La investigación todavía está en curso pero ya hay pruebas irrefutables de que las órdenes para disparar contra los manifestantes partían de la jefatura superior. El resultado de esas acciones criminales es conocido mundialmente, hasta ahora ciento seis muertos confirmados y centenas de heridos.

Para el Embajador, el desenlace fue la caída del régimen de gobierno. El Presidente Yanukóvich se escapó del país con apoyo de tropas rusas, para mostrarse nuevamente en público días después en Rusia. A partir de la huída del Presidente en ejercicio, el Parlamento Nacional se transformó en el único órgano legítimo de poder; asumió la responsabilidad por la situación que se vivía en el país y se dio a la búsqueda de un reordenamiento institucional, político y social. En este sentido, se aprobó la convocatoria a elecciones presidenciales anticipadas y se designó a Oleksandr Turchynov como nuevo Presidente del Parlamento de Ucrania que, tal como pautan las normas de la Constitución de Ucrania, se transformó en Presidente interino del país hasta la celebración de las elecciones presidenciales anticipadas, acordadas para el 25 de mayo.

En este estado de situación, "los desafíos que enfrenta el gobierno provisional son enormes, sobre todo en el plano económico. Con el apoyo de organismos internacionales fue elaborado un programa minucioso de reducción del gasto público y reajustes estructurales que le permitió al gobierno evitar el descalabro financiero y, en un mediano plazo, retornar al camino de la estabilidad y del crecimiento", reseñó el representante ucraniano, quien además agregó que la condición sine qua non para la realización de este programa era y sigue siendo la paz y la falta de presión externa para poder llevar a cabo las reformas necesarias, pero que lamentablemente eso no ha sido brindado, sino que Rusia, aprovechando la debilidad institucional y social de Ucrania, invadió su territorio y desencadenó un conflicto internacional.

La delicada situación ucraniana sin duda fue tierra fértil para conflictos y desencuentros y, hacia finales de febrero, el Parlamento de la República Autónoma de Crimea, aún en contra de las disposiciones de la Constitución de Ucrania, ratificó el nuevo gobierno y confirmó la realización del Referéndum para el 25 de mayo en la búsqueda de ampliar la autonomía de la República.

Al tiempo que la situación en Crimea se deterioraba considerablemente, las tropas rusas fueron ganando presencia en Ucrania, desconociendo el Memorando de Budapest de 1994 que prevé garantías de integridad territorial de Ucrania y establece las normas de permanencia de la flota rusa del Mar Negro en Crimea. Las fuerzas rusas y las llamadas "autodefensas" de Crimea tomaron bajo su control todos los puntos estratégicos de la península, aeropuertos y el Estado Mayor de la Marina Ucraniana, desplegando en los puertos de Crimea decenas de buques de guerra, efectivos y material bélico. El 1 de marzo el Consejo del Estado de la Asamblea Federal de Rusia aprobó por unanimidad la invocación del presidente Vladimir Putin quien otorgaba el derecho a desplegar tropas militares de las fuerzas armadas rusas en el territorio de Ucrania, junto a un gran despliegue propagandístico que respaldaba dicha acción.

Pocos días después, el 11 de marzo, el Parlamento de Crimea aprobó la declaración de independencia de la república y reiteró su intención de formar parte de la Federación de Rusia. Las autoproclamadas autoridades de Crimea promulgaron la nacionalización de todos los bienes y las empresas públicas ucranianas y tomaron el control de la península, afirmó el orador.

Esta independencia de Crimea "no tiene ninguna legitimidad y sus resultados no fueron reconocidos por el Gobierno de Ucrania ni por la absoluta mayoría de los países del mundo", afirmó el Embajador en la sesión académica ofrecida en el CARI, y continuó: "Fue ilegal e ilegítimo por varias razones. Primero, porque la Constitución de Ucrania estipula que los asuntos de cambios territoriales sólo pueden ser objeto de un referéndum nacional. Segundo, porque no existe todavía ningún marco legal, no hay una legislación sobre los referéndums locales".

Por otro lado, desde el país vecino del norte, el Presidente Putin negó la participación de militares rusos en el bloqueo a unidades del Ejército ucraniano en Crimea y afirmó que la presencia de soldados rusos en la Península sólo intentaba garantizar el desarrollo limpio y honesto del referéndum. "Esta confesión del Presidente ruso ha sepultado definitivamente el mito sobre una "expresión libre de voluntad" de los habitantes de Crimea", enfatizó Diudin.

Por su parte, el Tribunal Constitucional de Ucrania rotuló de inconstitucional al plebiscito, exigió que sea suspendido y disolvió el parlamento de Crimea. Aún así, y tal como lo afirma Diudin, "el gobierno separatista de la república, apoyado por Moscú y bajo la fuerte presencia de las tropas rusas, ignoró las decisiones legales y continuó con la conducción del referéndum. La consulta popular tuvo escasa participación de la población y no corrieron vista observadores internacionales que acrediten respaldo adecuado, salvo un pequeño número de diputados rusos y representantes de algunos partidos de países europeos de escasa trascendencia. Rápidamente el Gobierno de Moscú reconoció a Crimea como un nuevo ‘sujeto de la Federación'".

Ucrania ha considerado a la península de Crimea como parte de su territorio sentando sus razones en los siguientes acontecimientos:

En 1954, por orden del Gobierno de la Unión Soviética, la península de Crimea fue transferida de la República Federativa Socialista Soviética de Rusia a la República Socialista Soviética de Ucrania, cumpliéndose con todos los procedimientos legales requeridos y la aprobación de los Parlamentos de la URSS y de Ucrania.

En 1991, después de la desintegración de la Unión Soviética, los límites territoriales de todas las ex-repúblicas soviéticas pasaron a ser fronteras de nuevos estados y eso fue reconocido por todos, incluida Rusia, que más tarde confirmó la integridad territorial de Ucrania, al firmar el famoso Memorando de Budapest de 1994. El embajador de Ucrania enfatizó que durante los últimos 23 años nadie ponía en duda esas fronteras; hasta marzo de este año.

La población autóctona de Crimea estaba conformada por tártaros que fueron deportados en su totalidad por orden de Stalin en 1945 a las regiones lejanas de Siberia y Asia Central. En los años 90, después de que Ucrania se independizara, los tártaros fueron rehabilitados y tuvieron oportunidad de regresar a las tierras de sus orígenes. Es por ello que el Embajador ucraniano sostuvo que "son ellos los que deberían pronunciarse por la autodeterminación, y ellos ya han declarado que no quieren separase de Ucrania". Además, afirmó que "por estas y por muchas otras razones, nunca vamos a reconocer la anexión de Crimea a Rusia, para nosotros sigue siendo una parte integral e inalienable del Estado Ucraniano y seguimos luchando en todas las instancias jurídicas internacionales".

 

La reacción internacional

"Desde el inicio de la agresión rusa en Crimea, Ucrania siempre sentía el fuerte apoyo de la comunidad internacional que supo distinguir muy bien al agresor que en pleno siglo XXI se ha puesto a rediseñar las fronteras de Europa a su antojo, robando y usurpando partes del territorio del estado vecino", sostuvo Diudin, quien agregó que varios principios básicos del derecho internacional habían sido groseramente violados por un país que además es miembro permanente del Consejo de Seguridad".

El 15 de marzo Rusia usó su derecho de veto en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas para bloquear la aprobación de una resolución sobre la situación en Ucrania, que fue apoyada por 13 de los 15 miembros del Consejo (incluídos la Argentina y Chile). El Consejo de Seguridad durante los meses de marzo y abril se reunió en doce oportunidades para discutir la situación en Ucrania y la delegación rusa no contó en esas reuniones con apoyo alguno, ni siquiera el de China, que es su aliado tradicional.

La "cuestión ucraniana" tomó fuerte dimensión en la ONU el 27 de marzo, cuando en sesión extraordinaria, la Asamblea General (AGNU) aprobó por mayoría la integridad territorial de Ucrania; "con esta resolución, la AGNU confirmó su apego a la soberanía, la independencia política, la unidad y la integridad territorial de Ucrania en conformidad con sus fronteras internacionalmente reconocidas", expresó firmemente el Embajador de Ucrania y agregó: "constituyó una victoria más del sentido común sobre el lenguaje de la fuerza y la confirmación del firme apoyo a Ucrania frente a la agresión militar de Rusia".

El Consejo de Seguridad Nacional y Defensa de Ucrania decidió, el pasado 13 de abril, conducir una operación antiterroristas con el objetivo de defender la integridad territorial y la seguridad del Estado

Otra muestra categórica de la posición internacional frente a la invasión rusa a territorio ucraniano es la determinación de los países del G-8 de excluir a Rusia de su "club" (que pasó a ser G-7) fundada en la violación de las normas del derecho internacional. En el mismo sentido los países europeos suspendieron sus cumbres bilaterales con Rusia programadas para este año y la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa le quitó a la delegación rusa el derecho a voto y a ser electo en órganos superiores hasta el fin de 2014.

El rechazo internacional a la invasión rusa es indiscutido y las manifestaciones de apoyo de la comunidad internacional y los pueblos del mundo en favor de un acuerdo de paz se sintetizaron en la audiencia que el Papa Francisco le concedió al Primer Ministro de Ucrania Arsenii Yatsenyuk. El Santo Padre pidió al mundo rezar por la paz en Ucrania y le obsequió a Yatsenyuk un bolígrafo con el cual se espera que pueda ser firmado el acuerdo de paz. "Pido a la comunidad internacional que apoye cada iniciativa de diálogo y concordia", exhortó Su Santidad.

 

Los movimientos separatistas en el Este y en el Sur de Ucrania

El gobierno ucraniano sostiene que la anexión de Crimea resultó ser apenas una primera parte del plan de Moscú pues ya en una segunda etapa, en el mes de abril los rusos alentaron a los movimientos separatistas de las regiones del este y del sur de Ucrania para desestabilizar la situación en el país, derrocar las autoridades legítimas de Ucrania y evitar la realización de las próximas elecciones presidenciales.

"Está comprobado que las acciones de grupos separatistas en estas regiones son controladas y dirigidas por los servicios rusos de inteligencia", afirmó el embajador Diudin y sostuvo que el Servicio de Seguridad de su país detuvo a decenas de ciudadanos que se han confesado como agentes de servicios de espionaje rusos. Ellos se ocuparon de organizar y coordinar los trabajos subversivos. Ante esta situación, el Consejo de Seguridad Nacional y Defensa de Ucrania decidió, el 13 de abril, conducir una operación antiterroristas con el objetivo de defender la integridad territorial y la seguridad del Estado.

Se decidió recurrir al uso de fuerzas armadas exclusivamente contra aquellos terroristas que se rehusaran a entregar las armas y a desocupar los edificios tomados, garantizando la máxima protección a la población civil. "Estamos observando todos los indicios del terrorismo clásico", indicó el embajador de Ucrania, y agregó: "Varios dirigentes rusos, como el Ministro de Relaciones Exteriores Sergei Lavrov, el Ministro de Defensa Sergei Shoigu y otros en sus recientes declaraciones han afirmado que están listos para enviar sus tropas a Ucrania para defender a sus compatriotas". De esta manera han confirmado de facto que en Ucrania oriental actúan ciudadanos rusos y que no son sólo separatistas ucranianos quienes están involucrados en acciones terroristas".

 

El Acuerdo de Ginebra

La reunión cuatripartita celebrada en Ginebra el 17 de abril con la participación de los jefes de las diplomacias de Ucrania, Rusia, Estados Unidos y la Unión Europea era considerada como un primer paso para obligar a la parte rusa a retornar las relaciones internacionales civilizadas y la observación de las normas del derecho internacional. Fue importante que el representante del gobierno de Moscú haya participado y rubricado la declaración conjunta que indica el compromiso de las partes a abstenerse de los actos de violencia, intimidación y provocaciones.

Se acordó, también en Ginebra, el desarme de todas las formaciones armadas ilegales y la liberación de los edificios administrativos ocupados. "Esto no llegó a cumplirse en Donetsk ni en Lugansk, pero en la capital los manifestantes del Maidan desocuparon el edificio de la Municipalidad de Kiev que fue uno de los centros de resistencia", reseñó Diudin.

En cumplimiento de lo acordado en Ginebra, el gobierno de Ucrania dio entrada en el Parlamento a un proyecto de ley sobre la amnistía de los participantes de disturbios en masa en el Este de Ucrania y de los rebeldes que depusieran las armas y desocuparan los edificios tomados, exceptuando a quienes estuvieran imputados por cometer graves crímenes.

Al respecto, el embajador Diudin planteó categóricamente: "Estamos hartos que nuestros vecinos del norte nos digan todos los días lo que debemos hacer en nuestro país, qué tipo de Estado debemos construir, cómo tenemos que proteger las minorías étnicas, qué hacer con las lenguas nacionales, cómo conducir el proceso electoral, etc. No damos lecciones a nadie y tampoco queremos que se metan en nuestros asuntos internos enseñándonos cómo tenemos que comportarnos en nuestra propia casa".

 

Acerca de la división ucraniana

Se habla mucho, sobre todo en los medios internacionales, acerca de la división de Ucrania entre los pro-rusos que viven en las regiones del este y del sur, y los pro-europeos que en su mayoría hablan ucraniano y que viven en el centro y oeste del país.

El Embajador Diudin sostuvo que la percepción internacional de una Ucrania dividida "es más un mito que se cultivó activamente durante muchos años por fuerzas externas a nuestro país". Expresó además que no puede negar que "la diferencia lingüística existe, pero al mismo tiempo casi todos los ucranianos son bilingües y pueden utilizar las dos lenguas". En contraposición, y durante este tiempo de conflicto, manifestó el diplomático: "el pueblo ucraniano se ha unido frente a la amenaza externa, frente a la agresión que estamos sufriendo y ya no importa mucho el idioma que uno habla".

Por otra parte, el Euromaidán está conformado por representantes de todas las etnias del pueblo de Ucrania y junto con rusos y ucranianos participan polacos, búlgaros, tártaros, húngaros y judíos en clara demostración de unidad. Estas consideraciones fundamentan las afirmación del embajador Diudin, que sostuvo: "Las acciones belicistas de Rusia tuvieron un efecto adverso: se ha elevado de una manera excepcional el nivel de la autoconsciencia del pueblo ucraniano. Así que estoy seguro que si no fuera por el apoyo de las fuerzas externas, hoy no tendríamos esos movimientos separatistas que ponen en peligro la integridad territorial de nuestro país".

 

La proyección de Ucrania

Continuando con los interrogantes para encontrar sentido a la invasión rusa a Crimea, el embajador de Ucrania propone una respuesta a la pregunta ¿Dónde va a parar el expansionismo ruso?

"Creo que nadie ahora podría responder a esta pregunta. El propio Presidente Putin había declarado en varias ocasiones que la desintegración de la Unión Soviética en 1991 fue la ‘mayor tragedia geopolítica del siglo XX'". De acuerdo a Diudin, no es difícil deducir de allí las verdaderas intenciones de los gobernantes de Kremlin -restablecer el antiguo Imperio Ruso.

"Ucrania está viviendo una situación delicada. Espero que todas las partes estén actuando para superar incomprensiones y construir juntos el futuro de la nación", afirmó el Papa Francisco

En este sentido puede interpretarse la agresión rusa en Georgia de 2008, con la secesión de Abkhasia y la Osetia del Norte, y ahora Crimea. "Toda Europa está en alerta", asintió Diudin. Esta actitud es inadmisible en el pleno siglo XXI, por eso es imperioso que el gobierno de Moscú escuche los llamados de organismos mundiales y respete las normas y principios del derecho internacional, a una coexistencia civilizada y pacífica.

"Somos un pueblo pacífico, no queremos una guerra, queremos vivir en paz, educar a nuestros hijos y resolver los asuntos socio-económicos en un ambiente de paz y tranquilidad, por eso estamos dispuestos a negociarlo todo, desde cuestiones de autonomía regional hasta los asuntos lingüísticos. Pero sin presión ni agresión externa, sin hombres armados desplazándose por nuestras tierras", fue la elocuente referencia del embajador de Ucrania a la disposición de su país en este crítico momento.

"Ucrania está viviendo una situación delicada. Espero que todas las partes estén actuando para superar incomprensiones y construir juntos el futuro de la nación", afirmó el Papa Francisco, que refleja sin duda la esperanza de la comunidad internacional.

Más información:

CV de Yurii Diudin
Nota de Yurii Diudin en La Nación
Nota de Robert McMahon en el Council on Foreign Relations
The New York Times: How the Crimea Crisis Affects U.S.-Russia Relations

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