VII Cumbre América Latina y Caribe-Unión Europea: estado de su preparación

8 de septiembre de 2011
Sesión académica a cargo de Héctor Casanueva Ojeda, Vicerrector de Investigación y Desarrollo de la Universidad Pedro de Valdivia, Chile y Director Ejecutivo del Centro Latinoamericano para las Relaciones con Europa (CELARE)
Por Rafael Agustín Groppo

Héctor Casanueva comenzó su exposición reconociendo el escaso conocimiento tanto de la opinión pública como de la opinión publicada en cuanto a las relaciones entre América Latina y la Unión Europea. Los datos de la encuesta anual de Latinobarómetro, que describe el grado de percepción de la opinión pública con respecto a la cooperación y a las buenas relaciones con diferentes regiones y países del mundo, demuestran que los Estados Unidos son percibidos primeros entre los países contribuyentes en cooperación al desarrollo, como inversionista y primer socio comercial, en segundo lugar Japón y la Unión Europea ocupa el tercer lugar.

Paradójicamente, en realidad la Unión Europea es el primer contribuyente en cooperación al desarrollo y como inversionista; en un alejado segundo puesto se encuentran los Estados Unidos, seguidos por un cercano tercer puesto de Asia-China en lo que respecta al primer mercado y socio comercial. Por lo tanto, aclara el expositor, una de las principales funciones del CELARE comprende contribuir a un mayor conocimiento de las relaciones entre América Latina y la Unión Europea, apoyar procesos de cumbres birregionales y fortalecer desde puntos de vista políticos, comerciales y de cooperación los vínculos establecidos a partir de la inauguración del proceso de asociación estratégica entre ambas regiones desde la Cumbre de Río de Janeiro en 1999.

Según el expositor, en la Cumbre de Río de Janeiro en 1999 se plantearon tres pilares fundamentales que se han visto expresados en todo el proceso de Cumbres birregionales y en los acuerdos entre la Unión Europea y países de América Latina. Estos pilares fundamentales de la Cumbre de Río son: el diálogo político, el comercio y las relaciones financieras y, principalmente, la cooperación.

"El factor de cooperación va apuntando a ayudar a nuestras economías fortaleciendo distintos sectores. América Latina no debe despreciar esta cooperación"

El proceso de Cumbres birregionales se inició en Río de Janeiro en 1999 y su ratificación en Madrid en 2002 inició negociaciones con Chile y México. Posteriormente, en 2004, se realizó la Cumbre de Guadalajara, donde se trataron temas referentes a la cohesión social y temas de integración. Luego fue la Cumbre de Viena, en 2006, donde se lanzaron las negociaciones con Centroamérica. En la V Cumbre ALC-UE de Lima en 2008 se produjo el acercamiento de Perú y Colombia. Finalmente en 2010, tuvo lugar la Cumbre en Madrid, destinada a dar un giro a la cooperación con Chile en cuanto a la tecnología de punta. Allí se constituyó la Agencia para el Desarrollo y la Innovación (ADI), cuyo objetivo es promocionar este tipo de cooperación con países vecinos, como Perú y la Argentina.

Casanueva explicó que dentro del marco de la Cumbre de Madrid se ha planteado un plan de acción basado en los ejes de la ciencia y tecnología, la educación, el cambio climático y el medioambiente, la integración regional, la migración y el narcotráfico. El plan de acción planteado en Madrid articula la relación entre los pilares fundamentales del diálogo político, el comercio y las relaciones financieras y la cooperación, siendo la cooperación el componente fundamental que sustenta a los demás pilares y que, según el disertante, debe ser tenido en cuenta en cualquier intercambio entre la Unión Europea y América Latina.

Seguidamente, aclaró que se han planteado diversos temas especiales en cuanto a la inversión en infraestructura latinoamericana a cargo del Banco Europeo de Inversiones, el Programa LAIF para el cambio climático y el EUrocLIMA, el Programa EURO-SOLAR (para la producción de energía alternativa) y la visión sobre la Fundación EULAC. El expositor indicó que la fundación EULAC se instaló en Hamburgo, con subsedes en París y Milán, como un organismo intergubernamental cuyo propósito central comprende el seguimiento del plan de acción UE-ALC, apoyar los procesos y desarrollos de Cumbres y conectar a los actores de distintas regiones. Agregó que los propósitos del EULAC están en simetría con las funciones del CELARE, por lo que se están evaluando las posibilidades de colaboración entre ambos organismos.

"Tenemos que orientar la cooperación hacia la productividad y competitividad (...) la falta de competitividad sistémica de nuestra región nos impide competir e insertarnos adecuadamente en el mercado internacional"

Posteriormente, Héctor Casanueva planteó y aclaró algunos aspectos pensando en la VII Cumbre de Santiago en 2012.

La Unión Europea y América Latina poseen una relación recíproca asimétrica en cuanto a sus economías y sus estructuras del comercio, por lo que nuestra región debe reposicionarse dentro de esta relación, trabajando conjuntamente para corregir el balance de la estructura comercial orientando la cooperación en el desarrollo y la promoción de la productividad y la competitividad. Según el embajador, América Latina falla en la inserción adecuada en el mercado mundial. "El gran problema, es la ilusión de la existencia de competitividad, producto del buen momento actual de comercialización de los productos básicos", manifestó.

Asimismo, consideró que, en términos de inversión, "es necesario para la región orientar las inversiones de la Unión Europea en sectores de productividad que ayuden a completar los espacios libres del mercado, tanto en nuevos proyectos productivos como en productos básicos; y sería de gran conveniencia para dicho desarrollo que la inversión no se oriente al manejo especulativo de los fondos".

A continuación, Casanueva se refirió a la posibilidad de que Europa y América Latina sean socios estratégicos; sin embargo, el expositor aclaró la asimetría entre ambos procesos de unificación, por lo tanto ve con esperanzas la constitución del CELAC. En su opinión, la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños daría una cuota institucional al bloque de América Latina en sus relaciones con el bloque europeo; constituiría un gran paso a las relaciones de ambos bloques que la VII Cumbre de Santiago pueda ser entre el CELAC y la Unión Europea. Y agregó que "América Latina debe construir un sistema para el Siglo XXI que incorpore las nuevas retóricas".

 

Interrogantes hacia la VII Cumbre ALC-UE

Finamente, expuso su perspectiva sobre una relación cuadrilateral integrada por Estados Unidos, Europa, Asia-China-Japón y América Latina. Entre las principales consideraciones del panorama mundial destacó la situación de crisis del Euro, la posibilidad de una desaceleración de la economía mundial, la acción de los mercados financieros y las clasificadoras de riego, la puja entre China y Estados Unidos, que a su vez afecta a la relación entre China y Europa, y a su vez la de ésta con América Latina. Frente a estas circunstancias mundiales, Casanova sostiene que la idea central de la VII Cumbre de Santiago debe ser de índole político, centrada en el panorama futuro, del mundo que viene.

"La idea fuerza de la VII Cumbre debe ser de índole político, del mundo del futuro, de lo que viene"

Ante este panorama, expresó que América Latina debe estar atenta a los desafíos actuales para poder gestionar el futuro: la crisis global puede afectar a cualquier región, la existencia de África y el diseño de Brasil en ese continente, avances y retrocesos en cuanto al desarrollo sustentable: el incremento del acceso al agua, la alfabetización, el aumento de la expectativa de vida, por otro lado las grandes emisiones de carbono, la disminución de la población con capacidad para participar en procesos de elecciones y un aumento de las personas que serán afectadas directa o indirectamente por actos terroristas.

Prosiguió explicando que hay un desafío político que tiene que ver con la educación y planteó dos aspectos de este problema: "jóvenes sin futuro o futuro sin jóvenes".

Luego de la exposición de Héctor Casanueva, Sergio Burdman comentó que el impacto de la crisis europea a la relaciones ALC-UE está determinado por riesgos y oportunidades y que si bien la visión de cooperación disminuye, Europa comienza a ver a América Latina como un potencial donante a futuro. El comentarista coincide con Casanova en que se debe involucrar la cuestión política a la VII Cumbre de Santiago, tomando conciencia de la existencia de riesgos y oportunidades dentro de un proceso de institucionalización en marcha.

Las conclusiones finales estuvieron a cargo de Félix Peña, quien advirtió que deben enviarse señales claras sobre el funcionamiento de la relación entre ALC-UE y Mercosur-Unión Europea. Según el comentarista es necesario encauzar la relación mediante acuerdos birregionales que marquen el camino a desarrollar en un proceso birregional prolongado a largo plazo.

Según Peña, la clave para la VII Cumbre de Santiago está en "encontrar una vía por medio de la cual puedan llevarse a cabo las ideas necesarias para iniciar el proceso de perspectiva a futuro, ideas que activen las relaciones entre ambos bloques". En este sentido, resaltó que los principales actores de la VII Cumbre de Santiago puedan ser los principales elaboradores y promotores de las ideas claves para el inicio de un nuevo proceso en las relaciones entre América Latina-Mercosur y la Unión Europea.

Héctor CasanuevaDirector Ejecutivo del Centro Latinoamericano para las Relaciones con Europa (CELARE). Posee un Master en Comunidades Europeas por la Universidad Politécnica de Madrid. Es especialista en relaciones internacionales, con énfasis en Integración Europea y Latinoamericana. En el sector público de Chile fue asesor político del Ministro de Hacienda (1995-1997); Director de ProChile (1997-2000); embajador de Chile ante la ALADI y el Mercosur con sede en Montevideo (2000-2005) y Director de Asuntos Internacionales del Ministerio de Agricultura (2009-2010). En el ámbito académico es Vicerrector de Investigación y Desarrollo de la Universidad Pedro de Valdivia; fue profesor de relaciones euro-latinoamericanas en la Universidad Politécnica de Madrid; Codirector del postítulo sobre Realidad Política de América Latina de la Escuela de Derecho de la Universidad de Chile. Actualmente es Director Ejecutivo del Centro Latinoamericano para las Relaciones con Europa (CELARE), y representa en Chile al think tank global "The Millennium Project Future Studies and Research". Autor de varios libros y artículos de su especialidad en revistas universitarias y diarios, así como sobre la filosofía política de Jacques Maritain

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