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SEP

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Coloquio: El factor militar en el conflicto Malvinas

Coloquio: El factor militar en el conflicto Malvinas

El coloquio abordó el papel del factor militar en la cuestión Malvinas, analizando cómo las capacidades de defensa argentinas se vinculan con una estrategia más amplia para el Atlántico Sur y la Antártida.

El intercambio partió de la consideración central de que el fortalecimiento de las capacidades militares argentinas debe ser entendido como un instrumento orientado a evitar futuros escenarios de confrontación, y no como una preparación para recuperar las Islas Malvinas por la vía militar. En este sentido, se planteó la necesidad de reforzar las capacidades operativas dentro de las limitaciones existentes, de modo que Argentina pueda recuperar niveles adecuados de entrenamiento, coordinación e interoperabilidad.

Se destacó que la cuestión de Malvinas no puede ser analizada de manera aislada, sino en el contexto más amplio del Atlántico Sur, la Antártida y la proyección marítima argentina. Desde esta perspectiva, el objetivo estratégico sería incrementar la presencia y relevancia de Argentina en estos espacios, fortaleciendo sus capacidades de negociación y su posición internacional.

La discusión subrayó, asimismo, que el factor militar constituye solamente una dimensión de una estrategia integral, que debe combinar instrumentos diplomáticos, económicos, jurídicos, militares y de cooperación internacional. La vía diplomática fue señalada como el principal instrumento para la cuestión Malvinas, sin que ello implique desconocer la importancia de contar con capacidades de defensa adecuadas.

En relación con el fortalecimiento de las Fuerzas Armadas, se señaló la necesidad de recuperar capacidades operativas básicas y mejorar las condiciones de entrenamiento. La reciente incorporación de aeronaves fue presentada, en este marco, como una herramienta para recuperar capacidades de instrucción y, especialmente, para profundizar la coordinación conjunta con países vecinos, en particular Brasil y Chile.

La modernización de infraestructura, los procesos de actualización tecnológica y la incorporación de capacidades digitales fueron vinculados con un objetivo más amplio de interoperabilidad, tanto entre las distintas Fuerzas Armadas argentinas como con las de países de la región. En este punto, se destacó la importancia de preservar y profundizar el espacio de paz y cooperación construido en América del Sur desde 1983.

También se planteó que la presencia marítima argentina no debería limitarse a medios de alta capacidad militar, sino contemplar una variedad de recursos destinados a tareas de vigilancia ambiental, control de la pesca, sostenimiento logístico y presencia antártica. Se mencionó la posibilidad de ampliar experiencias de misiones conjuntas con Chile y otros países de la región.

Uno de los principales consensos del intercambio fue la necesidad de que Argentina deje de concebir la cuestión de Malvinas de manera exclusivamente bilateral y la integre en una estrategia más amplia para el Atlántico Sur y la Antártida.

En este marco, se destacó la importancia de Ushuaia como nodo logístico para la proyección antártica y marítima argentina, procurando que su desarrollo contribuya a una mayor presencia nacional en el extremo sur sin ser concebido como una plataforma de confrontación militar con el Reino Unido.

También se planteó la conveniencia de analizar posibles mecanismos de cooperación con Chile y otros países sudamericanos, incluyendo una eventual articulación Atlántico-Pacífico en torno a los espacios marítimos australes. Al mismo tiempo, se señaló que las relaciones estratégicas de Chile con el Reino Unido constituyen un factor que debe ser considerado al evaluar las posibilidades concretas de cooperación regional.

La discusión incorporó la necesidad de analizar cuidadosamente el contexto internacional y, particularmente, la relación entre Argentina, Estados Unidos y el Reino Unido. Se señaló que un acercamiento circunstancial con Estados Unidos no debe confundirse con una alianza equivalente a la que mantiene Washington con Londres, y que cualquier oportunidad diplomática debe ser evaluada teniendo en cuenta la continuidad de la relación estratégica entre ambos países.

En este sentido, se planteó como hipótesis de análisis la posibilidad de que Estados Unidos pueda considerar al Atlántico Sur y sus accesos como parte de un esquema estratégico más amplio, en el que intervengan el Reino Unido en las Islas Malvinas, Argentina en torno a Ushuaia y el Atlántico Sur, y Estados Unidos desde el hemisferio norte. La intervención fue presentada como una cuestión que requiere mayor estudio y no como una conclusión establecida.

Asimismo, se señaló que la posición británica respecto de Malvinas mantiene continuidad en el tiempo y continúa apoyándose en el principio de autodeterminación de los isleños. En consecuencia, se consideró que cualquier modificación de la posición británica requiere una estrategia argentina sostenida y de largo plazo.

Otro eje del intercambio fue la necesidad de complementar la política de defensa con herramientas jurídicas, económicas y energéticas. Se mencionó la posibilidad de utilizar instrumentos vinculados con la explotación de recursos naturales y con empresas que operan en espacios sujetos a disputa, así como mecanismos jurídicos internacionales y acciones de diálogo con otros Estados y actores privados.

En particular, se destacó la importancia de continuar estudiando la evolución de la plataforma continental argentina, las superposiciones existentes con las posiciones británica y chilena y las cuestiones vinculadas con la Antártida. También se planteó la conveniencia de aprovechar los instrumentos y resoluciones existentes en el ámbito de Naciones Unidas y explorar nuevas vías jurídicas y diplomáticas.

En materia energética, se señaló que el desarrollo de recursos naturales debe incorporarse a una estrategia nacional más amplia, evitando considerar estos temas exclusivamente desde una perspectiva económica o tecnológica. El objetivo sería articular políticas capaces de incrementar las capacidades nacionales y, simultáneamente, fortalecer la posición argentina en el escenario internacional.

Hacia el cierre del intercambio se enfatizó reiteradamente que la principal dificultad argentina radica en la falta de continuidad estratégica entre administraciones. Se contrastó esta situación con la percepción de una mayor continuidad de la estrategia británica respecto de Malvinas.

En este sentido, se sostuvo que cuestiones como la defensa, el desarrollo de infraestructura, la explotación de recursos, la minería, la proyección antártica y la presencia en el Atlántico Sur requieren procesos que exceden ampliamente los ciclos electorales y de gobierno. Por ello, se planteó la necesidad de construir políticas de Estado sostenidas en el tiempo.

El fortalecimiento militar fue entendido principalmente como un medio para recuperar capacidades, mejorar la interoperabilidad y aumentar la presencia argentina en su entorno estratégico, y no como un instrumento orientado a una nueva confrontación por Malvinas. A su vez, se remarcó que una mayor presencia y capacidad nacional puede contribuir a generar mejores condiciones para una estrategia diplomática sostenida.

Finalmente, se destacó la necesidad de construir una política de largo plazo que trascienda los cambios de gobierno y permita articular de manera consistente los distintos instrumentos del poder nacional en función de los intereses argentinos en el Atlántico Sur y la Antártida.

24/09/2026, 18:30