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EVENTO ONLINE

Coloquio: Estados Unidos-Irán: ¿Puede la guerra económica sustituir a la militar?

Jueves 27 de agosto, 2026, 18.30 horas

43º coloquio del Comité Política Exterior y Fuerzas Armadas del CARI

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Estados Unidos-Irán: ¿Puede la guerra económica sustituir a la militar?

Presentación

Embajador Carlos Sersale di Cerisano / Subdirector del Comité Política Exterior y Fuerzas Armadas del CARI

Conclusiones

Doctor Rosendo Fraga / Director de Comité de Política Exterior y Fuerzas Armadas del CARI

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La reunión tuvo como eje la relación entre geopolítica y geoeconomía, con especial atención al crecimiento de las guerras económicas y a su capacidad para alcanzar objetivos que tradicionalmente se perseguían mediante instrumentos militares. Se presentó un análisis sobre el uso deliberado de herramientas comerciales, financieras y tecnológicas por parte de los Estados para debilitar a un rival, neutralizar su poder político o modificar sus políticas soberanas. En este sentido, se señaló que estos conflictos exceden los objetivos estrictamente económicos y se desarrollan en escenarios de elevado riesgo geopolítico.

Durante toda la reunión se repasaron distintos ejemplos de guerra económica, entre ellos las restricciones estadounidenses a las inversiones en sectores estratégicos de China, el congelamiento de activos soberanos rusos, la guerra comercial y tecnológica entre Estados Unidos y China, las disputas cambiarias, la suspensión de operaciones comerciales, las sanciones contra distintos sectores de Irán y el conflicto energético entre Rusia y la Unión Europea. También se abordó la obstrucción de cadenas logísticas, particularmente en torno al estrecho de Ormuz, por donde circula una proporción significativa del petróleo mundial.

Particularmente se destacó que, si bien la cantidad de episodios de guerra económica ha aumentado, su efectividad parece haber disminuido. La creciente globalización y diversificación del comercio permiten a los países sancionados buscar nuevos mercados, proveedores y mecanismos para sostener sus actividades económicas. Entre los principales factores que explican esta menor efectividad se identificaron el surgimiento de países conectores, que funcionan como intermediarios comerciales, el crecimiento del comercio digital, la consolidación de bloques comerciales y la diversificación de las cadenas globales de valor, que permite a las empresas recurrir a proveedores alternativos ante posibles interrupciones.

Se planteó que las guerras económicas continúan siendo una herramienta vigente, aunque generan cada vez mayores dificultades para producir efectos decisivos. El comercio internacional no necesariamente disminuye frente a las sanciones, sino que puede reorganizarse y adoptar nuevas rutas y modalidades. El avance de la economía digital y la dispersión de las cadenas de producción contribuyen a reducir la capacidad de las sanciones para generar una verdadera asfixia económica.

Ante la pregunta sobre si la pérdida de efectividad de las guerras económicas podría conducir a una revalorización de los conflictos militares, se señaló que no existe una relación automática entre ambos fenómenos. Sin embargo, se destacó que el incremento de las sanciones y su menor eficacia generan consecuencias sobre el sistema internacional. Concretamente, se advirtió que las guerras económicas contribuyen a erosionar las normas, la institucionalidad y el multilateralismo, dado que en numerosos casos implican el incumplimiento de compromisos asumidos por los propios Estados.

Respecto de la estrategia estadounidense hacia Irán, durante la reunión se abordó que Estados Unidos ha incrementado las restricciones sobre el comercio exterior iraní y el acceso a divisas, alcanzando sectores como activos digitales, tecnología, oro, aviación y transporte marítimo. No obstante, el impacto es principalmente doméstico antes que internacional. La depreciación del rial y los elevados niveles de inflación generan importantes costos sociales y económicos internos, mientras que la existencia de China como principal comprador del petróleo iraní y el desarrollo de alineamientos entre países permiten compensar parcialmente los efectos de las sanciones.

También se discutió el concepto de resiliencia económica, entendido como la capacidad de un Estado para soportar las presiones derivadas de las sanciones. El impacto de una guerra económica varía según la fortaleza económica del país, la existencia de aliados geopolíticos, la disponibilidad de recursos exportables difíciles de sustituir y el grado de control estatal sobre la economía. Se mencionaron como ejemplos de mayor resiliencia a Rusia e Irán, mientras que países más pequeños y con menor capacidad de reacción, como Venezuela, pueden resultar más vulnerables. Sin embargo, se remarcó que la resiliencia no implica ausencia de costos, ya que puede coexistir con depreciación cambiaria, inflación y salida de inversiones.

En relación con Argentina, se destacó que las guerras económicas generan efectos también sobre terceros países que no participan directamente del conflicto. En el contexto actual, Argentina podría beneficiarse del aumento de los precios internacionales de los commodities, particularmente en el sector energético y agrícola. Asimismo, el incremento del valor estratégico de la seguridad energética y alimentaria podría generar nuevas oportunidades para el país. Argentina, por su condición de democracia y país de paz, podría adquirir un mayor valor como socio confiable y receptor de inversiones, especialmente en materia energética, minera y agrícola. También Europa comienza a reconocer el valor económico de mantener vínculos con países democráticos y pacíficos, en tanto estas condiciones los convierten en socios confiables y estratégicos

Finalmente, se abrió un intercambio sobre la relación entre la menor efectividad de las sanciones económicas y el recurso a instrumentos militares. Se señaló que existen sectores que se benefician de la propia falta de efectividad de las sanciones, mediante nuevas infraestructuras de transporte, triangulaciones financieras y mecanismos alternativos de comercio. En este sentido, se planteó como interrogante si la pérdida de eficacia de las herramientas económicas podría incrementar la importancia del componente militar para resolver determinados conflictos.

Como cierre de la sesión, se planteó una valoración crítica sobre el giro de la estrategia estadounidense desde el componente militar hacia una estrategia de presión económica frente a Irán. Se sostuvo que la resiliencia iraní, las dificultades militares y los costos humanos y materiales del conflicto limitan las posibilidades de alcanzar una resolución mediante la vía militar. A su vez, se consideró que la guerra económica difícilmente pueda por sí sola definir el resultado del conflicto, aunque sí puede generar costos políticos internos para Estados Unidos, costándole la elección al presidente Donald Trump. También se destacó la consolidación de circuitos económicos alternativos iranies, particularmente a partir de las relaciones comerciales de Rusia con China e India, y la tendencia hacia una economía mundial con distintos centros de poder.

La reunión permitió identificar que las guerras económicas están aumentando en cantidad, pero su capacidad para producir resultados decisivos parece disminuir en un contexto de mayor diversificación comercial, digitalización de la economía, formación de bloques y adaptación de los Estados sancionados. Las sanciones pueden debilitar a un adversario, pero difícilmente determinan por sí solas el desenlace de un conflicto. Paralelamente, el escenario internacional presenta una creciente fragmentación económica y una revalorización de factores como la seguridad energética, alimentaria, la paz y la confiabilidad política de los Estados.

27/08/2026, 18:30