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El factor nuclear en la carrera espacial hacia la luna
El factor nuclear en la carrera espacial hacia la luna
La reunión se centró en el desarrollo de sistemas de propulsión y generación de energía nuclear para futuras operaciones en la Luna, en el marco de una creciente competencia tecnológica entre Estados Unidos, China y Rusia. Se destacó que el interés por la utilización de energía nuclear en el espacio se vincula con las dificultades que presenta la generación solar en la superficie lunar, particularmente durante las noches lunares, que se extienden durante aproximadamente catorce días terrestres. En este contexto, la energía nuclear aparece como una alternativa capaz de proporcionar un suministro continuo para instalaciones destinadas a la investigación, las comunicaciones, la operación de robots y otras actividades que requieren mayores niveles de energía.
En relación con los desarrollos actuales, se señaló que Estados Unidos, a través de la NASA y el Departamento de Energía, impulsa el desarrollo de un reactor nuclear destinado a operar en las proximidades del polo sur lunar, como parte del programa Artemis. Asimismo, se mencionaron los antecedentes del proyecto KRUSTY, desarrollado en 2020 por la NASA y el Laboratorio Nacional de Los Álamos. Por su parte, China y Rusia avanzarían en un proyecto conjunto orientado a establecer una base lunar. La participación rusa particularmente estaría vinculada al componente nuclear. En este escenario, se destacó la importancia estratégica de los recursos existentes en la Luna, especialmente el hielo de agua localizado en zonas del polo sur, que podría utilizarse para producir oxígeno e hidrógeno y, eventualmente, como insumo para futuras actividades de exploración espacial.
También se analizaron los desafíos técnicos asociados con el desarrollo y traslado de reactores nucleares al espacio. Entre ellos se mencionaron los riesgos vinculados al lanzamiento, especialmente ante una eventual falla del cohete, así como las dificultades asociadas al alunizaje de equipos de gran peso. Se señaló que los reactores proyectados podrían alcanzar varias toneladas y que todavía existen importantes desafíos tecnológicos para desarrollar sistemas capaces de transportarlos y colocarlos de manera segura sobre la superficie lunar. Asimismo, se hizo referencia a antecedentes de accidentes vinculados con reactores destinados a aplicaciones espaciales, lo que pone de manifiesto la necesidad de extremar las medidas de seguridad, contención y blindaje.
Otro de los ejes de la reunión estuvo vinculado con las consecuencias jurídicas, ambientales y geopolíticas de la incorporación de capacidades nucleares a las actividades lunares. Se destacó que el desarrollo de reactores en la Luna plantea interrogantes respecto del control del territorio y los recursos lunares, así como sobre las reglas de gobernanza internacional aplicables a estas actividades. En particular, se señaló que la Luna constituye un patrimonio común de la humanidad y que las actividades espaciales se encuentran sujetas a principios de desmilitarización. En este sentido, se planteó la necesidad de analizar cómo podrían compatibilizarse futuras instalaciones nucleares con las disposiciones existentes y si el establecimiento de zonas de exclusión o de mecanismos especiales de protección podría generar nuevas controversias jurídicas.
En materia de seguridad y proliferación, se destacó que los proyectos analizados contemplan el empleo de uranio enriquecido a niveles relativamente bajos, lo que limitaría sus posibles aplicaciones militares directas. No obstante, se consideró que el desarrollo sostenido de capacidades nucleares en la Luna podría generar nuevos debates sobre la relación entre exploración espacial, seguridad y usos militares, aun cuando estos escenarios resulten actualmente remotos. Asimismo, se señaló que el desarrollo de microreactores podría facilitar la adaptación de estas tecnologías a las condiciones lunares.
Finalmente, la reunión abordó la situación de la política nuclear argentina y la necesidad de promover un debate público sobre su orientación futura. Se destacó que la Argentina posee capacidades nucleares relevantes a nivel regional y experiencia acumulada en el desarrollo y uso pacífico de esta tecnología, por lo que las decisiones que se adopten en la materia deberían considerar la preservación de dichas capacidades y la trayectoria histórica del país. En este sentido, se planteó la importancia de que quienes participan en la definición de la política nuclear conozcan la experiencia argentina y eviten decisiones que puedan afectar sus capacidades tecnológicas. Asimismo, se remarcó el valor del compromiso argentino con los usos pacíficos de la energía nuclear y la conveniencia de sostener y proyectar ese posicionamiento frente a los nuevos desafíos vinculados con la exploración espacial.
08/10/2026, 18:30


