El Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales (CARI) recibió a la ministra de Seguridad Nacional, Alejandra Monteoliva, quien compartió los principales lineamientos de la estrategia de seguridad de la Argentina y analizó los desafíos que plantea el actual escenario geopolítico internacional.

El presidente del Consejo, Francisco de Santibañes, brindó las palabras de apertura de la sesión, que se desarrolló en el marco del Comité de Criminalidad Organizada Internacional y Terrorismo del CARI, conducido por Juan Félix Marteau. Contó con la participación del jefe de la Policía Federal Argentina, Alejandro Rolle; el prefecto nacional naval, Guillermo José Giménez Pérez; y el ministro de Seguridad de la Ciudad de Buenos Aires, Horacio Giménez

Durante su exposición, Monteoliva destacó la importancia de profundizar el vínculo institucional con el CARI y de generar espacios de diálogo entre los ámbitos de la seguridad, la política exterior y el análisis estratégico. En este sentido, señaló que los desafíos actuales requieren una mirada que trascienda las respuestas inmediatas y permita identificar con anticipación las amenazas que pueden afectar los intereses estratégicos de la Argentina.

Seguridad y geopolítica

Uno de los ejes centrales de la exposición fue la transformación del escenario internacional. La ministra señaló que la globalización ha cedido espacio a la geopolítica, que actualmente ocupa un lugar central en las decisiones de los Estados y tiene un impacto directo sobre las cuestiones de seguridad.

En este contexto, advirtió sobre la evolución del crimen organizado en América Latina, una problemática que, según explicó, ha adquirido mayor escala y sofisticación. 

Monteoliva también se refirió a la diversificación de las actividades de las organizaciones criminales, que no se limitan al narcotráfico, sino que incluyen mercados ilegales vinculados con la minería, el oro extraído ilegalmente y la trata de personas con fines de explotación laboral y sexual. Según explicó, estas organizaciones han modificado sus estructuras y modalidades de operación, especializándose en diferentes etapas de las cadenas ilícitas y diversificando sus rutas.

Frente a este escenario, la ministra destacó la necesidad de fortalecer las capacidades estatales y la cooperación internacional para anticipar y enfrentar amenazas que, por su propia naturaleza, exceden las fronteras nacionales.

Los resultados de la política de seguridad en la Argentina

Al analizar la situación argentina, Monteoliva destacó que el país presenta indicadores que lo diferencian de otros países de la región. Entre los principales resultados mencionó la tasa de homicidios de 3,6 cada 100.000 habitantes, que representa, según señaló, el nivel más bajo registrado en la historia del país y uno de los más bajos de América Latina.

Asimismo, remarcó que una proporción menor de los homicidios en la Argentina se encuentra vinculada con el crimen organizado en comparación con el promedio regional. Estos indicadores, sostuvo, permiten comprender las particularidades del escenario argentino y evitar trasladar de manera automática diagnósticos o modelos desarrollados en otros países.

La ministra también subrayó la importancia de contar con información estadística confiable como herramienta para el diseño de políticas públicas y para comunicar sus resultados a la ciudadanía.

Una política federal y focalizada

Monteoliva destacó la implementación de un Plan Federal de Seguridad, basado en la articulación entre el Estado nacional, las provincias y las fuerzas de seguridad, y subrayó la necesidad de respetar las competencias propias de cada jurisdicción.

En este marco, señaló que la concentración territorial del delito permite orientar los recursos hacia las zonas de mayor incidencia. Como ejemplo, se refirió a la situación de Rosario y al trabajo desarrollado a través del Comando Unificado, que permitió alcanzar una reducción significativa de los homicidios.

La ministra planteó así la necesidad de avanzar hacia políticas de seguridad focalizadas, capaces de concentrar capacidades y recursos donde las amenazas presentan una mayor intensidad.

Construir capacidades para el largo plazo

Hacia el cierre de su exposición, Monteoliva enfatizó la necesidad de no permitir que la coyuntura determine toda la agenda de seguridad. En este sentido, sostuvo que las respuestas frente a las amenazas inmediatas deben estar acompañadas por una planificación estratégica que permita construir capacidades institucionales sostenibles.

El desafío, señaló, consiste en sentar cimientos sólidos para el futuro, fortaleciendo las instituciones, la inteligencia, la coordinación entre las fuerzas de seguridad y los distintos niveles de gobierno, y la cooperación con otros países.