Seguridad Internacional y Asuntos Estratégicos
Turquía e Israel: ¿en curso de colisión en Siria?

Tras la caída del régimen de Bashar al-Assad en diciembre de 2024, Turquía ha consolidado una profunda influencia militar, económica y política sobre el nuevo gobierno sirio, posicionándose como el principal garante de su estabilidad. Esta creciente hegemonía es percibida por Israel como una amenaza directa a su seguridad nacional, lo que ha motivado a las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) a replicar su estrategia de la "Campaña entre Guerras" mediante bombardeos sistemáticos contra instalaciones sirias, como el ataque a la base de Abu Duhur en agosto de 2026. La fricción se agrava por visiones territoriales antagónicas: mientras Ankara impulsa un Estado sirio centralizado para neutralizar las aspiraciones autonomistas kurdas, Tel Aviv aboga por la descentralización y el empoderamiento de minorías —como la drusa— para establecer zonas de amortiguación y evitar el resurgimiento de un ejército sirio poderoso.
El panorama estratégico actual resulta cada vez más desfavorable para Israel, condicionado por la exitosa integración de las milicias kurdas al Estado sirio, el posible rearme tecnológico de la fuerza aérea turca con cazas estadounidenses F-35 y el creciente malestar de Washington frente a las escaladas militares israelíes. Aunque la probabilidad de una guerra convencional abierta entre ambas potencias de Medio Oriente sigue siendo baja debido a los altos costos y al rol mediador de Estados Unidos, las profundas divergencias estructurales auguran la persistencia de operaciones de confrontación limitada. Así, la rivalidad turco-israelí se consolida como el principal factor externo que condicionará la recuperación institucional y la configuración geopolítica de la Siria de posguerra.


