Inserción de la Argentina en el mundo
India, Indonesia, Vietnam y Malasia: múltiples alternativas y oportunidades para Argentina

Introducción
India, Indonesia, Vietnam y Malasia son cuatro países asiáticos sumamente dinámicos económicamente y que, con el desarrollo como uno sus principales objetivos, implementan claras pero complejas políticas exteriores. A su vez, son de suma importancia para la Argentina y, en particular, para nuestras exportaciones. Con foco en las últimas décadas, analizaremos brevemente sus políticas exteriores y de desarrollo, y las oportunidades económicas que para Argentina ellos ofrecen. Finalmente realizaremos una comparación entre las “grandes líneas” de sus políticas exteriores y de desarrollo, y las de la Argentina actual.
1. India: un Estado civilización en pleno ascenso global
Las últimas décadas han sido testigo de un claro ascenso de la India, de su crecimiento económico y del fortalecimiento de su influencia internacional. Este Estado multilingüe y descendiente de ancestrales civilizaciones es, además, la democracia más grande del mundo, con 1442 millones de habitantes.
1.1 Una política exterior e independiente y multidireccional
Un protagonista de la política exterior india ha sido su actual ministro de Relaciones Exteriores S. Jaishankar. Este diplomático no es ingenuo y se refiere a la competencia entre las naciones —sea militar, económica, tecnológica o geográfica— como a los “juegos que las naciones siempre han jugado” (Jaishankar, 2024). En este contexto, la India debe mantener su independencia.
Para Jaishankar, la política exterior india cuenta con “tres fardos del pasado que la política exterior india debe cargar” (Jaishankar, 2020). Estos son la partición entre India y Pakistán al momento de su independencia de Gran Bretaña, el tener armas nucleares y el atraso de 15 años con respecto a China en implementar reformas económicas.
En cuanto a la implementación de su política exterior, Jaishankar la ilustra aludiendo a su diplomacia como a un mandala —multidireccional, radial, modelado—, que está siempre expuesta a sufrir modificaciones en algunos elementos o patrones, sin perder de vista los intereses nacionales. Así, el ministro señaló en 2020 que era el momento “de interactuar con EE. UU., manejar a China, cultivar a Europa, reasegurar a Rusia, incorporar a Japón en el juego, atraer a los vecinos, y extender la vecindad” (Jaishankar, 2020).
Pero una demostración de fuerza china en la frontera con India en 2021 obligó a Nueva Delhi a replantear su relación con Beijing, y a alterar ciertos patrones de su mandala diplomático. Primero se enviaron decenas de miles de soldados a la frontera común. Luego se fortaleció el compromiso de India con el QUAD —con Australia, EE. UU. y Japón—, para el planeamiento naval en el Indo-Pacífico. A su vez, se decidió no integrar el RCEP, un acuerdo regional de comercio impulsado por China. Este cambio de postura ante China aumentó la relación con EE. UU., acercándose en lo estratégico-militar.
La invasión rusa de Ucrania afectó el cultivo de las relaciones con Europa. India se mantuvo ambivalente ante el conflicto, y compró petróleo ruso en pleno embargo europeo. A pesar de esto, se llegó a un acuerdo con Francia —su segundo proveedor militar— para comprar aviones militares Rafale, y tres submarinos Scorpène, y con Alemania para la venta de seis submarinos ThyssenKrupp. A su vez, la compra de petróleo ruso más las compras de armamento a Moscú —mayor proveedor de armas de India— reaseguraron a Rusia.
En cuanto a atraer a los vecinos, India ayudó a Sri Lanka durante su crisis económica de 2022 y acordó una serie de límites fronterizos con Bangladesh. En cuanto a Pakistán, el foco está puesto en condenar y responder a los actos de terrorismo en tierra india, como el ataque a turistas en Kashmir en 2024. Lo nuevo es comenzar a hablar de un “vecindario extendido”, que va del Medio Oriente hasta el Asia-Pacifico, como geografía de acción.
1.2 Un desarrollo acelerado
El desarrollo económico de India en las últimas décadas ha sido sorprendente. A partir de las reformas internas y la apertura internacional implementadas por el gran ministro de Finanzas Manmohan Singh en 1991, India encontró el camino para lograr un desarrollo significativo. Ha tenido un crecimiento anual promedio del 6 % en los últimos 12 años, y ha logrado valores de más del 8 % en 2023 y 2024 (World Bank Open Data, 2025a). Así, ha llegado a un PBI de 3.912.000 millones de dólares, y a ser la quinta potencia económica mundial. Esto fue logrado manteniendo altos niveles de reservas, que fueron de 673.000 millones de dólares, un 17 % del PBI, en 2024 (The Economic Times of India, 2025).
Para Jaishankar, el desarrollo debe ser apoyado por la política exterior, y una obvia acción es la promoción del comercio y las inversiones. Los mercados no funcionan siempre por sí mismos, y casi todo el mundo utiliza el estímulo y la facilitación. Por ello, India enfoca resueltamente su accionar externo en obtener capital, tecnología y mejores prácticas del extranjero. Así, se han logrado notables avances en tecnologías de la información —se produce el IPhone—, producción de autos, procesamiento de alimentos, transporte subterráneo, el tren bala, y capacidades espaciales y nucleares.
El mercado interno juega un rol importante, mientras que las exportaciones representan el 21 % de su PBI (Ministry of Commerce and Industry, 2025). Jaishankar propone que el verdadero debate no es entre ser una economía abierta o cerrada, sino entre ser una economía enfocada en la creación de empleo y propulsada por sus propias capacidades o ser una sociedad obsesionada con obtener ganancias, y que se conforma con ser solo un mercado. Para él, el destino de India es más grande que el de ser solo parte del futuro de otros, y el crecimiento verdadero es más que el crecimiento del PBI. Es también el crecimiento de la infraestructura física y digital, de las cadenas de valor, de habilidades, del sistema financiero y del progreso socioeconómico.
En este sentido, el Gobierno intenta superpotenciar su sector privado —que ya tiene 108 unicornios— a través de una política industrial enfocada en 14 industrias principales. Estas incluyen la de semiconductores, las ya mencionadas tecnologías de la información y los servicios Hi-Tech, que ya representan un 17 % de las exportaciones.
Sin embargo, India enfrenta este año la presión de EE. UU., que afirma que hay “tarifas injustas” en los sectores donde India se ha desarrollado —los mencionados y el farmacéutico—. Así, se anunció primero una tarifa del 25 % y luego una del 50 % a las exportaciones indias a EE. UU.
1.3 Oportunidades económicas para Argentina
La India es de suma importancia para Argentina. Es el quinto destino exportador de bienes por 3934 millones de dólares en 2024, con un aumento del 61 % respecto del 2023 (Instituto Nacional de Estadística y Censos [Indec], 2024). A su vez, fue el del segundo mayor superávit comercial, de 2638 millones de dólares en 2024 (un 160 % más que en 2023). Argentina exporta principalmente aceite de soja y girasol, y oro.
El crecimiento de la clase media en este país con un PBI/cápita de 2713 dólares es notable, con un ritmo del 6 % desde 1995 hasta 2021. Con un ingreso de más de 16 dólares al día, representa el 31 % de la población, y se estima que llegará a un 38 % en 2031, y a un 60 % en 2047 (BW Businessworld, 2025).
Argentina no aprovecha todo este potencial, ya que las exportaciones en 2021 eran de 4293 millones de dólares (un 9 % más que en 2024). En comparación, Brasil tuvo exportaciones por 5273 millones de dólares, un 9 % más que los 4900 millones de 2021, aunque con un saldo comercial negativo.
Argentina puede proveer una mayor seguridad alimentaria, ya que sus exportaciones representan solo el 10 % de la importación india de productos agropecuarios. También se pueden sumar ventas de GNL por parte de YPF, que ya firmó acuerdos con empresas como Oil India. A su vez, hay gran interés de compañías indias como Kabil para invertir en minas de litio en Catamarca, y en minas de cobre y oro. El litio y el cobre son vitales para la industria de vehículos eléctricos india.
2. Indonesia: una potencia regional con ambiciones globales
Indonesia es un país en pleno crecimiento económico y en el impacto de su política exterior. Tiene la cuarta población del mundo con 280 millones de habitantes, es la tercera democracia más numerosa, y contiene a la mayor cantidad de musulmanes. Posee un PBI de 1.439.000 millones de dólares (World Bank Open Data, 2025b).
2.1 Una política exterior libre y activa
Desde su independencia de los Países Bajos en 1947, Indonesia ha implementado variantes de una política exterior denominada “Bebas dan Aktif” —libre y activa—. Esta consiste en evitar la dependencia de cualquier potencia exterior y mantener su libertad de acción para maximizar sus intereses.
La llegada al poder del presidente Prabowo Subianto en octubre de 2024 impuso una mayor actividad a su diplomacia, sin desviarse de una política exterior que busca cubrir sus apuestas: el llamado “hedging”. Esto consiste en no depender de ninguna potencia exterior —en particular China o EE. UU.—, mientras se busca mantener vínculos positivos con el mayor número de países. Su primer viaje fue a Beijing, seguido por una visita oficial a Washington. Luego participó en la reunión de APEC en Lima, y en la del G20 en Río de Janeiro. Después visitó oficialmente el Reino Unido, UAE y Egipto. En los meses siguientes, visitó India y Malasia, y recibió al primer ministro japonés Shigeru, y al presidente turco Erdogan.
A su vez, Indonesia se unió al BRICS en enero. Con esto procura tener un creciente rol a nivel internacional. Así, Indonesia ya organizó el G20 en 2022, bajo la presidencia de Joko Widodo. Por otro lado, Indonesia es miembro fundador de ASEAN, con sede en Jakarta, que es un gran instrumento de estabilidad regional. Es también miembro importante de la Organización de Cooperación Islámica, que tiene 57 miembros. Por otra parte, en febrero de 2024 la OCDE comenzó las discusiones de acceso con Jakarta.
Para mantener su autonomía relativa, Indonesia intentará guardar una equidistancia pragmática entre las grandes potencias que hoy representan EE. UU. y China. Esto no será sencillo, dada su ubicación en una geografía que es un escenario clave de su enfrentamiento. A nivel geopolítico, Indonesia y EE. UU. comparten el interés por un Indo-Pacífico libre y abierto.
2.2 Un desarrollo económico dinámico y pensado
La economía de Indonesia creció a un ritmo del 5 % en los últimos 20 años (World Bank Open Data, 2025b) y está proyectada como la cuarta del mundo en 2045. Su estrategia fue evolucionar de ser un exportador de commodities —como el aceite de palma y el níquel— a una economía con servicios y manufacturas de alto valor agregado en el sector Hi-Tech, más sus materias primas. Sus exportaciones representan el 21 % de su PBI (World Bank Open Data, 2025b) y están geográficamente balanceadas: China 24 %, EE. UU. 12 %, Japón 8 %, India 6 %, Malasia 5 %, Singapur 5 % y Corea del Sur 4 %.
En materia de desarrollo, esta “ruidosa democracia” —multiétnica y multilingüe— implementó un plan de 20 años (2005-2025). Este se enfocó en construir puertos, rutas, aeropuertos y la infraestructura energética y digital esenciales para potenciar el crecimiento económico. Así el ex primer ministro Widodo, con la reputación de “lograr hacer”, pudo construir 18 puertos, 21 aeropuertos y 1700 km de rutas. Todo con un buen manejo macroeconómico, con un gasto público del 18 % del PBI y con reservas de 156.000 millones de dólares, un 11 % del PBI (World Bank Open Data, 2025b).
Indonesia procura lograr una mayor diversificación en materia de manufacturas, agricultura y minería. Proyecta convertirse en el cuarto productor de commodities “verdes” para 2030. Un caso interesante es el del níquel, del que es el primer productor mundial. Jakarta prohibió su exportación a partir del 2014, para sumarle mayor valor agregado. Para producir baterías recargables de níquel, pasó de tener dos fundiciones de níquel en 2014 a 30. En consecuencia, Hyundai instalará una fábrica de autos eléctricos en Indonesia usando estas baterías.
Indonesia seguirá balanceando sus relaciones con EE. UU. y China, pero esto no será fácil dada la cercanía y proactividad de China, y las acciones del Gobierno Trump. China es el principal socio comercial de Indonesia y su principal inversor extranjero. Apoya proyectos de infraestructura como el del tren bala de Jakarta a Bandung, y productivos como las fundiciones de níquel. En este contexto, Trump le impuso tarifas del 19 %, lo que hace rever la estrategia exportadora de Jakarta y su relación con Washington. Así, ha optado por diversificar más aún sus exportaciones, con mayor actividad en el RCEP —acuerdo comercial dominado por China—, un mejor accionar en el tratado comercial ASEAN+3 —China, Japón y Corea del Sur—, y logrando un acuerdo político con la UE para un tratado de comercio.
2.3 Oportunidades económicas para Argentina
Indonesia es un mercado con gran potencial para las exportaciones argentinas. Sin acuerdo comercial formal, fue el décimo destino de exportaciones de bienes en 2024, con un valor de 1336 millones de dólares, un 37 % más que en 2023 (Indec, 2024). Y fue el octavo destino en materia de superávit comercial en 2024, con 1022 millones de dólares, un 60 % más que en 2023. Se exporta principalmente soja, maíz, trigo y alimento para animales, y lo exportado representa solo el 5 % de las importaciones agropecuarias de Indonesia.
En este país con un PBI/cápita de 5139 dólares, se observa una creciente clase media de 130 millones de personas, versus 60 millones en 2010. Esta clase media —gasta entre 12 y 120 dólares por día— es la fuerza impulsora del consumo, y crece a niveles de 3,5 millones de habitantes por año (Kharas y Fengler, 2025).
Argentina no parece aprovechar esta oportunidad. Como ejemplo, Brasil exporta 4463 millones de dólares, un aumento del 123 % con respecto a 2021. En contraste, Argentina exporta los mencionados 1336 millones de dólares, un 22 % menos con respecto a 2021.
Hoy hay nuevas oportunidades, con el plan del Gobierno de proveer fuentes alternativas de proteínas como lácteos y carne vacuna a sus habitantes. Se quieren importar un millón de vacas lecheras y un millón de cabezas de ganado. También hay potencial para exportar carnes con certificado Halal.
3. Vietnam: creciendo y balanceando a China, EE. UU. y Rusia
El desarrollo de Vietnam en las últimas décadas ha sido impactante. Este país de 97 millones de habitantes —la única autocracia analizada— logró avances notables: interactúa con su antiguo enemigo —EE. UU.—, su antiguo aliado —Rusia—, y maneja una ancestral y compleja relación con China.
3.1 Política exterior: la diplomacia del bambú
La política exterior de Vietnam se caracteriza por su pragmatismo, balanceando sus relaciones con China, EE. UU. y Rusia, pero sin alinearse con ninguno de ellos; lo que el líder Nguyen Phu Trong, fallecido en 2024, denominaba la diplomacia del bambú: “doblarse, pero no quebrarse” ante las grandes potencias. Este sigue siendo el desafío para el nuevo líder To Lam, ante una China amenazante en lo marítimo, y un EE. UU. menos confiable en lo comercial.
Así, es importante para Hanoi diversificar sus relaciones y depender menos de China y de EE. UU. To Lam busca continuar relacionándose con las demás naciones del mundo para potenciar su desarrollo y lograr una mayor autonomía. Así, ha visitado 13 países entre agosto y mayo, incluidas visitas de Estado a China, EE. UU., Indonesia, Singapur, Rusia, Kazajstán, Azerbaiyán e Irlanda. A su vez, ha ingresado al BRICS como socio, un primer paso hacia la membresía, para acercarse a potencias como India y Brasil.
La relación con China es la más compleja. China apoyó a Vietnam en sus guerras con Francia y EE. UU. Pero, tras la retirada de EE. UU., las relaciones con China se deterioraron hasta llevar a un conflicto armado: China invadió Vietnam en 1979. La causa fue la invasión de Vietnam a la Camboya del Khmer Rouge —apoyado por China—. Con la ayuda material de Rusia, Vietnam detuvo al ejército chino, y ambos se declararon victoriosos.
La relación con EE. UU. evolucionó positivamente luego del reconocimiento oficial de Vietnam en 1995, y el establecimiento de su Embajada en Hanoi. Un factor que acerca Hanoi a Washington es la creciente actividad de Beijing en el mar China Meridional, donde Hanoi tiene reclamos marítimos. Sin embargo, EE. UU. no debe contar con el apoyo automático de Vietnam. Si bien Hanoi ha adquirido drones, guardacostas y 24 buques patrulleros norteamericanos, uno de los principios de Vietnam es el de los “3 no”: no a alianzas militares, no alinearse con un país contra otro, y no a tener bases militares extranjeras.
La relación con Rusia ha sido muy importante históricamente, ya que Moscú apoyó a Vietnam en sus guerras contra Francia y EE. UU., y en sus conflictos armados con China. Moscú es su principal proveedor de armas: aviones, submarinos, tanques y armas pequeñas.
3.2 Un desarrollo económico impactante que enfrenta desafíos
Vietnam ha tenido un destacado crecimiento a partir del proceso del “Doi Noi” —renovación—, implementado en 1986. Estas reformas lograron la evolución desde una economía planificada y centralizada socialista a una orientada al mercado, a atraer empresas extranjeras y a abrirse al comercio internacional. Vietnam logró así convertirse en un gigante en ensamblar productos electrónicos, es una alternativa manufacturera a China, que ofrece costos laborales bajos, estabilidad política y cercanía a proveedores asiáticos. A su vez, otorgó incentivos a empresas extranjeras, así logró la radicación de fábricas chinas, japonesas, coreanas y occidentales. Como resultado, la economía ha crecido a un ritmo promedio del 6 % en los últimos 15 años, y del 7 % en 2024, para alcanzar un PBI de 476.000 millones de dólares (World Bank Open Data, 2025c). En cuanto a reservas, mantiene unos 80.000 millones de dólares, un 17 % del PBI (Hue, 2024).
Participando en varias cadenas de suministro, y con dos grandes socios comerciales —EE. UU. y China—, Vietnam exportó un total de 405.000 millones de dólares en 2024, equivalentes al 85 % de su PBI (World Bank Open Data, 2025c). Las empresas extranjeras —como Samsung, Apple y Nike— representan el 72 % de las exportaciones. Por su parte, China es un proveedor crítico de insumos para su producción industrial —con quien Hanoi mantiene un déficit comercial—, y es su segundo destino de exportaciones. A su vez, Vietnam mantiene un superávit comercial con EE. UU. —su principal destino de exportaciones—. Estas aumentaron de 35.000 millones de dólares en 2016, a 137.000 millones en 2024, con un superávit de 124.000 millones. Esto se verá afectado por la imposición de Donald Trump de una tarifa del 20 % a los productos importados de Vietnam y del 40 % a los productos de terceros países transbordados en Vietnam.
La dirigencia vietnamita considera que el país no debe limitarse a tener fábricas ensambladoras de partes extranjeras y con poco contenido local, lo que ha llevado a To Lam a hablar de un segundo “Doi Noi”, para “liberar las fuerzas productivas”. Esto debería flexibilizar un sistema económico con regulaciones muy complejas.
A su vez, buscará diversificar su comercio para compensar la baja de exportaciones a EE. UU. Por ello se estudia acercarse más a la Unión Europea, con la que ya tiene un tratado de libre comercio, y potenciar su participación en el CPTPP.
3.3 Oportunidades económicas para Argentina
Vietnam es el sexto destino de exportaciones de bienes para Argentina, con 3282 millones de dólares en 2024, un 56 % más que en 2023 (Indec, 2024). Es también con el que tiene el tercer superávit comercial, con 2503 millones de dólares en 2024, un 257 % más que en 2023. Las exportaciones argentinas son básicamente harina y pellets de soja y maíz, y representan el 11 % de las importaciones agropecuarias de Vietnam.
Una clase media joven y urbana creciente da a este destino un gran potencial. En este país con un PBI per cápita de 4731 dólares, la clase media —que gasta más de 12 dólares por día—, crecerá del 13 % de la población en 2023 al 26 % en 2026, es decir en más de 13 millones de personas (Sharma, 2024).
Brasil capitaliza mejor esto, ya que sus exportaciones a Vietnam fueron de 4057 millones de dólares en 2024, un aumento del 56 % con respecto a 2021. En cambio, las exportaciones argentinas aumentaron solo un 2 % a partir de 2021. Las exportaciones de Brasil son más diversificadas, con algodón y maíz.
4. Malasia: pragmática e importante potencia regional
Esta excolonia británica ha sido un ejemplo de suceso y desarrollo económico a partir de los años 80. Esto es un gran éxito para este país de 35 millones de habitantes de mayoría malaya, pero con importantes minorías chinas e indias. Esta democracia busca tener más presencia regional e internacional.
4.1 Política exterior: independencia y pragmatismo
Para garantizar su independencia, Malasia ha actuado con pragmatismo en política exterior, interactuando con diversos países sin cuestionar sus ideologías o sistema políticos. Así, ha implementado por décadas un proactivo regionalismo con sus socios del ASEAN, que, con su primer ministro Anwar Ibrahim, liderará en 2025. A su vez, ha guardado una prudente equidistancia entre EE. UU. y China, y ha mantenido un enfoque pragmático con las naciones musulmanas, las no alineadas y las en desarrollo.
Con ambiciones que van más allá de lo regional, Kuala Lumpur ingresó al BRICS como socio, un primer paso hacia la membresía. Aquí ha seguido una lógica de multialineamiento y de acercamiento a países del sur global como India y Brasil, más que una de pertenencia a un bloque. Malasia es también miembro de la Organización de Cooperación Islámica, cuyo primer secretario general, Tunku Abdul Rahman, fue malayo.
Malasia reafirma su macro-neutralidad y resiste las constantes y fuertes presiones a alinearse con una de las dos superpotencias: EE. UU. o China. Así, Ibrahim afirmó que Malasia rechaza el enfrentamiento entre bloques, y se opone a ser forzado a tener que elegir uno de estos bloques.
EE. UU. se posiciona como una presencia benigna, ofreciendo seguridad militar y asegurando el libre tráfico marítimo. Esta presencia es apreciada por Malasia: no le gustaría tener a China como hegemón en el Asia Pacífico. A su vez, Washington se presentaba, hasta ahora, como el defensor de los valores del orden liberal internacional —que ha beneficiado a Malasia— y de sus normas y reglas, lo que las acciones tarifarias de EE. UU. ponen en duda. EE. UU. es el principal inversor en Malasia y su tercer socio comercial.
Por su parte, Beijing presenta su ascenso como benigno, generando oportunidades económicas y de desarrollo para Malasia. Así, China es el principal socio comercial y el cuarto inversor en Malasia. Beijing presenta la idea de un hogar común, sin presencia extranjera. Temiendo que esto lleve a convertirla en parte de una esfera de influencia china, Kuala Lumpur valora la presencia de EE. UU. Pero Malasia no acepta críticas a su relación con Beijing.
Aunque Kuala Lumpur defiende los derechos humanos y la democracia representativa, le incomoda la diferenciación que hace EE. UU. entre democracias y autocracias, que puede ser excluyente. Malasia reconocía hasta ahora el liderazgo de EE. UU. en construir el “orden liberal internacional”, pero no se comprometía con la primacía de Washington. Para Kuala Lumpur, este orden debe funcionar independientemente de que el sistema político internacional sea unipolar, bipolar o multipolar.
4.2 Desarrollo económico: de exportar materias primas a exportar microchips y semiconductores
Malasia tuvo un destacado proceso de modernización e industrialización a partir de la iniciativa de Mahatir Mohamad, primer ministro de 1981 a 2003. Implementó políticas destinadas a atraer la inversión extranjera, fomentar una rápida integración a las cadenas globales de producción, y a construir una impactante infraestructura. Estas estratégicas políticas de desarrollo se enfocaron en generar exportaciones, en el uso intensivo de mano de obra, en la inversión en capital humano y un buen manejo económico.
Estos planes procuraron también dar más posibilidades económicas a las mayorías malayas (57 %), que bajo el diseño colonial británico se dedicaban solo a la agricultura y la pesca, mientras la minoría china (34 %) se dedicaba al comercio, y la india (9 %), a las profesiones liberales.
Con las políticas de Mahatir, se pasó de una economía basada en exportaciones de commodities, como el estaño y el caucho —y luego petróleo, aceite de palma y madera—, a ser un centro de manufacturas diversificado, enfocado en electrónica. Así el crecimiento del PBI entre 1988 y 1997 —antes de la crisis financiera asiática de 1997— fue del 8 %. Basado en estas estrategias, hoy los microchips y semiconductores representan un 80 % de las exportaciones de Malasia. A su vez, las exportaciones representan un 71 % del PBI (World Bank Open Data, 2025d), y están balanceadas geográficamente: Singapur (15 %), China (14 %), EE. UU. (11 %), UE (8 %), Japón (6 %), y Corea del Sur, Tailandia, Indonesia y Vietnam (4 % cada uno). Su crecimiento en los últimos 10 años ha sido de entre el 4 % y el 5 %, logrando un PBI de 422.000 millones de dólares (World Bank Open Data, 2025d).
Esta política exportadora ha sufrido un reciente traspié con la imposición de una tarifa del 19 %por parte de EE. UU. Además, la centralidad del ASEAN está bajo amenaza debido a la política tarifaria de Trump. Estas negociaciones bilaterales, con diferentes tarifas aplicadas a los países del ASEAN, debilitan su peso como grupo.
Por otro lado, Malasia se maneja con un alto nivel de reservas de 116.000 millones de dólares, un 27 % del PBI (Bank Negara Malaysia, 2024), un directo aprendizaje de la crisis financiera asiática de 1997. Mahatir se destacó en esta crisis, ya que luego de una drástica caída del valor del ringgit, controló la salida de capitales, ató el valor del ringgit al dólar, y no recurrió a la ayuda del FMI, logrando poco después la recuperación de la economía malaya.
4.3 Oportunidades económicas para Argentina
Malasia es el noveno destino de exportaciones de bienes para Argentina, representaron 1378 millones de dólares en 2024, un 9 % más que en 2023 (Indec, 2024). Y es el sexto destino en cuanto a superávit comercial, con 1148 millones de dólares en 2024, un 19 % más que en 2023. Se exporta principalmente maíz, harina y pellets de soja.
Pero no parece maximizar el crecimiento de las clases medias y altas, en su mayoría urbanas y que ya representan el 30 % de la población (The Edge Malaysia, 2024), en un país cuyo PBI/cápita ha crecido de 1900 dólares en 1980 a 12.026 dólares en 2024 (World Bank Open Data, 2025d). Así, en 2021 las exportaciones eran de 1426 mil millones, un 3 % superior al 2024. A su vez, Brasil tampoco parece haber aprovechado esta oportunidad, ya que exportó solo 1270 millones en 2024, un 5 % más respecto de 2021.
Conclusión
Múltiples alternativas y oportunidades para Argentina
Las oportunidades y alternativas para la Argentina al interactuar con estos países se presentan en varias formas. Si por un lado es importante aumentar los intercambios económicos y comerciales, por el otro hay enseñanzas que pueden ser relevantes en cuanto a cómo manejan sus relaciones internacionales y cómo encaran su desarrollo.
Estrategias alternativas en materia de política exterior
Al analizar las políticas exteriores de estos países asiáticos, cercanos geográficamente a China y con un pasado colonial relativamente fresco en la memoria de sus elites, podemos realizar cuatro observaciones.
La primera es que la intención de ser libres e independientes es un objetivo principal. Para la India, es tener una política exterior “independiente y multidireccional” y, para Indonesia, una “libre y activa”. Para Malasia, es una política exterior independiente y equidistante de las grandes potencias, mientras que para Vietnam es una “diplomacia del bambú”, que puede “doblarse, pero no quebrarse” ante las grandes potencias.
La segunda es que buscan diversificar sus relaciones para preservar/expandir sus grados de autonomía relativa, y evitar/reducir la diplomacia coercitiva de las grandes potencias. Así la India defiende su política exterior “multidireccional” e Indonesia se mantiene “activa” en diversificar sus relaciones, y equidistante de EE. UU. y China. Vietnam busca no depender de Rusia, EE. UU. o China, diversificando sus relaciones con Japón, Corea, ASEAN y Europa. Malasia sigue una estrategia similar de diversificación, con singular pragmatismo. Buscan limitar el poder de las grandes potencias, definido por Raymond Aron como la capacidad de una unidad política de imponer su voluntad sobre otras unidades.
La tercera es que estos países manejan sus políticas exteriores en forma bastante pragmática y no demasiado afectada por inclinaciones políticas, ideológicas o religiosas. En lo político-ideológico, no tienden a cuestionar los sistemas adoptados por sus socios comerciales o aliados políticos y están preparados para interactuar tanto con Gobiernos democráticos como con los “menos cíclicos”. El factor religioso es importante a nivel interno, como lo demuestra la importancia del hinduismo en la India de Modi, o el rol central de la religión musulmana en Indonesia y Malasia. Sin embargo, se busca que este factor no impacte en forma innecesaria la efectividad de su política exterior.
La cuarta observación es que sus líderes han emprendido una muy dinámica y efectiva diplomacia presidencial. Sean ya veteranos, como Narendra Modi de India y Anwar Ibrahim de Malasia, o nuevos, como Prawodo Subianto de Indonesia y To Lam de Vietnam, todos han tenido una agenda colmada de viajes oficiales y de visitas oficiales de jefes de Estado extranjeros. Además, han estado en contacto directo y oficial con los líderes de EE. UU. y China, y han mantenido relaciones con muy variados e importantes jefes de Estado, para diversificar sus opciones.
Estas cuatro observaciones muestran enfoques alternativos a los adoptados por la actual política exterior argentina. En efecto, la idea de ser libres e independientes no aparece expresada como un objetivo importante. Por otro lado, la idea de diversificar relaciones para poseer más autonomía relativa tampoco se expresa. A su vez, las inclinaciones religiosas personales del presidente impactan la política exterior. Por último, el presidente argentino se ha reunido oficialmente con el líder de EE. UU. recién en octubre de 2025 —con gran foco en lo financiero—, pero no todavía con el de China. Y con la excepción de sus fugaces encuentros con Macron y Olaf Scholz, sus pocas visitas oficiales han estado acotadas por su visión ideológico-religiosa.
Efectivos proyectos de desarrollo económico
Estos países —tres democracias y una autocracia— han evolucionado en forma dinámica y siguiendo una visión de desarrollo clara. Mientras India viene creciendo a niveles del 6 % anual, Indonesia lo hace al 5 %, Vietnam al 6 % y Malasia al 5 %. En cuanto a visión, estos países han evolucionado de exportar commodities a adicionar, en diferentes grados, exportaciones de manufacturas y servicios de alto valor agregado. A su vez, la importancia de las exportaciones varía del 21 % del PBI para India e Indonesia —con importantes mercados internos—, al 85 % en Vietnam y 71 % en Malasia. Pero todos han diversificado sus exportaciones geográficamente. El atraer la inversión extranjera directa y productiva ha sido otro elemento fundamental en estos procesos. Esta ha provenido de naciones asiáticas y occidentales.
Todos han tenido un momento crucial al inicio del proceso de transformación y un líder que, con una clara visión, comenzó una nueva etapa. Así, Mahatir Mohamad inició sus nuevos planes de apertura y desarrollo en Malasia en 1981. Nguyen Van Linh implementó el plan “Doi Noi” —renovación— en Vietnam en 1986. Manmohan Singh en India comenzó un exitoso proceso de desregulación y apertura internacional en 1991. E Indonesia activó un plan de 20 años, a partir del 2005, bajo el liderazgo del primer presidente democrático: Susilo Bambang Yudhoyono.
Al analizar estos países, observamos que el contraste entre su evolución económica y el de Argentina en los últimos 40-45 años es dramático. Tener una visión común y la voluntad para llevarla a cabo han sido claras características de estos cuatro países, que la Argentina puede adoptar.
Amplias oportunidades económicas para Argentina
Sin la existencia de tratados comerciales, con la excepción de un limitado acuerdo con India, estos cuatro países se encuentran ya dentro de los primeros 10 destinos exportadores: India quinto, Vietnam sexto, Malasia noveno e Indonesia décimo. En cuanto a superávits comerciales, se encuentran entre los 8 destinos principales: India segundo, Vietnam tercero, Malasia sexto e Indonesia octavo.
Por otra parte, mientras aumentaron significativamente las exportaciones a India (61 %), a Vietnam (56 %) y a Indonesia (37 %), las exportaciones a Malasia han crecido a menor ritmo (9 %). A su vez, exportamos solo el 10 % de lo que India importa en productos agropecuarios, el 11 % en el caso de Vietnam y el 5 % en el caso de Indonesia. Esto muestra un potencial de crecimiento si se aumenta la oferta exportadora. La baja de retenciones a la soja y sus derivados, y al maíz son necesarias para ello. Por otro lado, puede llegar a haber desvío de comercio hacia EE. UU. en soja y maíz, luego de las nuevas tarifas de Trump. A su vez, se pueden exportar carnes con certificado Halal a Malasia, y debe lograrse esa autorización para Indonesia. Vietnam es un buen mercado para nuestras carnes, con gran crecimiento.
Fuera de los productos agropecuarios, las exportaciones de oro a India pueden aumentar, dadas las inversiones indias en minas argentinas. Se pueden sumar exportaciones de litio procesado y cobre, críticos para la industria india de autos eléctricos. Se le puede proveer también una mayor seguridad energética, a través de exportaciones de GNL, de YPF.
En cuanto a tratados de libre comercio entre Mercosur e Indonesia, Vietnam y Malasia, estos países pueden negociarlos por su cuenta, y muestran interés. Pero hay resistencia de Brasil, por ser competidores en varios rubros. Se debe lograr una directiva del Consejo del Mercado Común que permita avanzar en tratados a diferentes velocidades con estos países. En el caso de India, se debe ampliar el número de productos —solo 500— cubiertos por el acotado acuerdo con Mercosur.


