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Argentina en el nuevo ciclo de minerales críticos. Una mirada desde el PDAC 2026

Por Fernando Straface.

Argentina en el nuevo ciclo de minerales críticos. Una mirada desde el PDAC 2026

Introducción

La Prospectors & Developers Association of Canada (PDAC) 2026 —la 94.ª edición de la principal convención mundial de exploración y minería, celebrada en Toronto del 1 al 4 de marzo— confirmó una profunda reconfiguración en la geopolítica de los minerales críticos.

Con 32.155 participantes —la mayor asistencia en la historia del evento— provenientes de 141 países, la convención funcionó como un barómetro del nuevo lugar que ocupa la minería en la agenda de seguridad económica global.

Argentina emergió como uno de los destinos de mayor interés inversor de la edición. Con un pipeline de proyectos que supera los USD 47.000 millones, el anuncio del proyecto Vicuña como la mayor inversión extranjera minera de la historia argentina y el RIGI (Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones) como herramienta de estabilidad de largo plazo, el país buscó —y en buena medida logró— posicionarse como una jurisdicción protagonista en el nuevo mapa global del cobre y el litio.

Este posicionamiento no desconoce que el oro y la plata siguen siendo los pilares dominantes de las exportaciones del sector. También genera expectativas el potencial en materia de tierras raras, uranio y vanadio, aunque en los tres casos los tiempos de maduración de las inversiones son más lentos que en el cobre y el litio.

La firma del acuerdo bilateral con Estados Unidos sobre minerales críticos, la media sanción del Senado a la adecuación de la ley de glaciares, las exportaciones mineras récord de USD 6.037 millones en 2025 (+30 % respecto de 2024) y los proyectos como Vicuña y los liderados por Glencore —entre otros— por casi USD 30.000 millones completan un cuadro de notable densidad institucional y económica.

En paralelo, la creciente presencia de capitales chinos en el litio argentino —con 12 activos identificados y una inversión acumulada superior a los USD 3.400 millones— añade una dimensión geopolítica que la política exterior debe gestionar con inteligencia.

El PDAC 2026 dejó una conclusión inequívoca: Argentina tiene lo que el mundo necesita y cuenta hoy con una ventana política e institucional para capitalizar esa dotación de recursos. Sin embargo, las condiciones de posibilidad son estrechas.

La ventana geopolítica que hoy favorece a Argentina —la urgencia occidental de diversificar cadenas de suministro— no es permanente. La competencia de jurisdicciones como Chile, Perú, la República Democrática del Congo o Kazajistán por el mismo capital global es intensa.

Asimismo, la creciente presencia china en el litio argentino introduce una variable geopolítica que debe ser gestionada con sofisticación, evitando tanto la subordinación a un bloque como la exclusión de fuentes de capital ya operativas.

Las condiciones para que la oportunidad se transforme en realidad son conocidas: estabilidad macroeconómica y previsibilidad cambiaria que permitan planificar inversiones de largo plazo; aprobaciones regulatorias y ambientales ágiles y predecibles; formación acelerada de capital humano en los perfiles que la industria demanda con urgencia; construcción de consensos territoriales amplios que incluyan a las comunidades locales como socias del desarrollo; una política exterior activa que inserte a Argentina en las cadenas de suministro globales; y una gestión estratégica del equilibrio entre los bloques geopolíticos que compiten por sus recursos.