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Tripolaridad y la geopolítica ártica: el estrecho de Bering como eje de integración estratégica

El artículo explora la posibilidad de que el sistema internacional evolucione hacia una tripolaridad—con Estados Unidos, Rusia y China como ejes principales—y cómo esta dinámica podría materializarse en el Ártico, especialmente a través del Estrecho de Bering. El deshielo ártico ha convertido a la región en un espacio estratégico clave por sus recursos naturales (petróleo, gas, minerales) y rutas marítimas que reducen distancias entre continentes. Sin embargo, el Estrecho de Bering, que separa Alaska (EE.UU.) de Chukotka (Rusia), emerge como un punto único donde las tres potencias podrían converger físicamente mediante un puente o túnel, transformando la rivalidad en cooperación geoeconómica y simbólica.
El texto analiza cómo la cooperación en el Ártico, históricamente centrada en la protección ambiental, se ha visto afectada por el deterioro de las relaciones entre las potencias, especialmente tras la publicación de políticas árticas por China (2018), Rusia (2020) y EE.UU. (2022). Sin embargo, gestos recientes, como la Cumbre de Alaska de 2025 y declaraciones de Putin y Trump, sugieren una posible apertura a proyectos trilaterales, incluyendo el "Bering Project", que podría integrar economías y territorios, aunque la desconfianza mutua y la lógica de poder siguen siendo obstáculos estructurales. La viabilidad del proyecto dependerá menos de la ingeniería que de la capacidad de las potencias para sostener una cooperación estable, lo que podría redefinir el equilibrio global o, por el contrario, perpetuar la competencia contenida.


