Artículos de opinión
La cumbre Trump-Xi Jinping como expresión de la hegemonía compartida. Consecuencias estructurales para América Latina y la Argentina

La cumbre celebrada en Beijing en mayo de 2026 entre Donald Trump y Xi Jinping constituye la manifestación diplomática más nítida de la "hegemonía compartida" dentro de un orden global estructurado de forma cuadrangular y multidimensional. Lejos de encaminarse hacia una no polaridad o una nueva bipolaridad, el sistema internacional evidencia un estado de equilibrio dinámico basado en una profunda interdependencia entre el norte occidental y el norte oriental, así como entre un sur occidental y un sur oriental. Esta realidad se traduce en una asimetría narrativa institucionalizada y en un decoupling selectivo y administrado, donde las dimensiones de defensa y seguridad permanecen como alineamientos duros con líneas rojas explícitas. Por su parte, los flujos económicos y tecnológicos se negocian con flexibilidad transaccional para evitar costos sistémicos intolerables para ambas potencias.
Para América Latina y la Argentina situada en el cuadrante del sur occidental, esta configuración agudiza el dilema operativo de administrar simultáneamente un alineamiento activo con el bloque occidental en seguridad y una intensa conectividad comercial con el norte oriental. La cumbre demuestra que la diplomacia transaccional de Washington no garantizan una protección coalicional automática para sus aliados periféricos, al tiempo que los acuerdos bilaterales de las superpotencias pueden desviar flujos comerciales clave.
En este escenario, una política exterior estratégica no se construye mediante un plegamiento automático ni con una autonomía ilusoria, sino mediante el desarrollo de una capacidad agencial y estatal selectiva que implemente un realismo neodesarrollista.


