Inserción de la Argentina en el mundo

La inserción de Argentina en el golfo árabe: la necesidad de una política exterior

Por Paulo Botta.

La inserción de Argentina en el golfo árabe: la necesidad de una política exterior

La inserción de Argentina en el golfo árabe —región integrada por Arabia Saudita, Bahréin, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Omán y Qatar bajo el Consejo de Cooperación del Golfo (CCG)— ha sido históricamente periférica, esporádica y concentrada en un comercio primarizado de commodities agrícolas a cambio de hidrocarburos. A pesar de que esta relación genera un saldo comercial superavitario y divisas clave para el país, el escenario actual exige un cambio de paradigma. Los países del CCG están implementando ambiciosos programas de diversificación económica y seguridad alimentaria para reducir sus compras al exterior, mientras que los recientes conflictos en la región y el desarrollo energético argentino en Vaca Muerta prometen reconfigurar la matriz de importaciones. Por lo tanto, el modelo tradicional de intercambio lineal tiene fecha de caducidad y demanda una visión estratégica adaptada a las nuevas realidades.

Para revertir este enfoque unidimensional, el autor plantea la necesidad urgente de diseñar una política exterior realista, coherente y multidimensional que coordine a actores públicos, privados, provinciales y académicos. El objetivo principal es trascender la venta de materias primas y avanzar hacia sectores tecnológicamente intensivos mediante alianzas en biotecnología, inteligencia artificial y agritech, capitalizando además la experiencia argentina en las industrias espacial y nuclear. Asimismo, para atraer los recursos de los fondos soberanos y aprovechar los fondos de ayuda al desarrollo que ya financian obras provinciales, Argentina debe consolidar marcos jurídicos estables —como acuerdos de protección de inversiones y de doble imposición— que otorguen seguridad técnica y previsibilidad a los Estados del Golfo, transformando las históricas relaciones amistosas en una asociación estratégica de largo plazo.

Introducción

Los cambios que se están produciendo en el sistema internacional requieren de una correcta comprensión de esa realidad a los fines de poder pensar una política exterior realista, es decir, basada en la posición actual del país en el mundo y con un nivel de objetivos y expectativas que se relacionen con las capacidades concretas con las que se cuentan.

La región del Golfo es una de las subregiones del denominado Medio Oriente. El Golfo reúne a los seis países árabes que conforman el Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) y, por otro lado, podemos incluir a la República Islámica de Irán, e incluso podríamos considerar como parte de este sistema a Irak. 

En este trabajo vamos a centrarnos en los seis países árabes, los que comparten muchos elementos comunes como la lengua, la religión, tradiciones e identidad; sin embargo, no constituyen una unidad, ni en lo demográfico ni mucho menos en lo político. Los Estados del Golfo se encuentran en un proceso de nacionalización de sus agendas y sociedades, donde, sin negar los elementos comunes, tratan de manifestar sus particularidades.

A la hora de acercarnos al Golfo debemos, por lo tanto, tener en cuenta los elementos comunes y también las particularidades de esos actores; la interacciones entre los actores de esa subregión, las relaciones con otros actores de Medio Oriente y, a nivel internacional, sus vínculos con sus socios políticos y económicos globales, no solo la agenda bilateral con Argentina desde un punto de vista unidimensional.

Argentina ha tenido, históricamente, un acercamiento periférico a la región, sin que podamos señalar que haya existido un plan a mediano y largo plazo de inserción. Han sido o bien iniciativas esporádicas y reactivas, o bien sectoriales. 

Desde nuestro punto de vista, para aprovechar todas las oportunidades que se dan en esos países, es necesario plantear una estrategia de inserción considerando la situación de aquella región, las tendencias que se están plasmando. Se deben evitar visiones simplistas o estereotipadas o, peor aún, plantear escenarios que no se condicen con la situación actual, sino que son reflejos de situaciones pasadas.

El Golfo se encuentra en medio de un proceso de reordenamiento de sus agendas interiores y exteriores, y Argentina tiene la oportunidad de aprovechar lo que está sucediendo, siempre y cuando podamos entender esos desarrollos y plantear una política exterior coherente.

La tesis central de este trabajo es que, para fortalecer y desarrollar los vínculos económicos, es necesario trabajar en lo comercial, buscando evitar la mera dimensión de venta de productos primarios con escaso o nulo valor agregado para avanzar hacia sectores tecnológicamente intensivos. Asimismo, en lo financiero, es indispensable aprovechar los esquemas legales ya existentes para atraer inversiones en los sectores que son prioritarios para aquellos países y en los que Argentina tiene ventajas comparativas.

Esos vínculos económicos, comerciales y financieros deben basarse en buenas relaciones bilaterales en lo político y en un genuino interés en el campo académico, a los fines de poder darles continuidad en el tiempo.

Mientras más actores sociales y políticos (universidades, centros de estudio, instituciones deportivas, empresas, provincias) puedan incluirse en este esquema de vinculación a largo plazo, mayor será la fuerza de ese círculo virtuoso que permitirá aprovechar las oportunidades económicas.

Las oportunidades que brindan los países árabes del Golfo son muchas como para dejarlas pasar por considerar una agenda de política exterior restringida a pocos actores del sistema internacional.

1. Los países árabes del Golfo y el Consejo de Cooperación del Golfo

Los países árabes del Golfo son seis: Arabia Saudita, Bahréin, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Omán y Qatar.

Todos ellos comparten la lengua (el árabe) así como la religión (el islam) y, a pesar de que podamos señalar diferencias en ambos elementos: dialectos regionales (como sucede en todos los idiomas) o lecturas e interpretaciones religiosas con matices, lo cierto es que representa un sustrato común que facilita enormemente las interacciones y representa fortísimos elementos de identidad.

Existen, por otra parte, importantes diferencias entre esos Estados: por su extensión, población, recursos o PBI, como puede verse en la siguiente tabla, donde, para facilitar la comprensión, se los compara con los datos argentinos.

Cuadro 1. Población de los países del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG)

 

2014

2024

Arabia Saudita

28.309.273

35.300.280

Bahréin

1.314.562

1.588.670

Emiratos Árabes Unidos

8.272.124

11.294.243

Kuwait

3.767.415

4.881.254

Oman

3.992.893

5.268.072

Qatar

2.216.180

3.143.491

     

CCG

47.872.447

61.476.010

     

Argentina

40.117.096

45.892.285

 

Cuadro 2. PIB de los países del CCG (miles de USD, a precios actuales)

 

2014

2024

Arabia Saudita

787.153.066

1.239.804.533

Bahréin

34.772.526

47.109.734

Emiratos Árabes Unidos

424.935.874

552.324.846

Kuwait

162.650.450

160.227.273

Omán

92.699.089

107.137.198

Qatar

206.224.725

219.162.637

 

CCG

1.708.435.733

2.325.766.223

 

Argentina

526.319.673

638.365.455

Fuente: elaboración propia según datos del Banco Mundial https://data360.worldbank.org

Cuadro 3. Exportaciones de los países del CCG (miles de USD, a precios actuales)

 

2014

2024

Arabia Saudita

341.947.183

305.350.000

Bahréin

23.745.959

23.443.000

Emiratos Árabes Unidos

343.043.070

603.313.000

Kuwait

101.131.955

75.847.000

Omán

53.220.765

63.016.000

Qatar

131.591.553

94.286.000

 

CCG

994.680.485

1.165.255.000

 

Argentina

68.404.347

79.721.000

 

Cuadro 4. Importaciones de los países del CCG (miles de USD, a precios actuales)

 

2014

2024

Arabia Saudita

173.834.000

232.028.000

Bahréin

12.217.000

15.610.000

Emiratos Árabes Unidos

276.025.000

538.753.000

Kuwait

31.022.000

38.242.000

Omán

29.313.000

43.464.000

Qatar

30.167.000

35.802.000

 

CCG

 

903.899.000

 

Argentina

65.736.069

60.775.572

 

En 1981 los seis países decidieron conformar un organismo regional: el Consejo de Cooperación del Golfo, en un contexto muy complejo para la región signado por las consecuencias de la Revolución en Irán (febrero de 1979) y el inicio de la guerra entre Irak e Irán (septiembre de 1980), que se extendió hasta septiembre de 1988.

La idea de avanzar hacia una política regional coordinada frente a amenazas comunes, así como avanzar (tímidamente) hacia mayores niveles de integración, tenía su lógica política a la vez que daba una imagen de unidad y especificidad regional.

En 2008 se lanzó el Mercado Único del CCG, un proyecto que une a los mercados de los seis Estados miembros, que incluye la libre movilidad de los ciudadanos y el derecho a trabajar, invertir y adquirir bienes inmuebles en todos los Estados. Se ha pasado, aunque todavía sin implementación plena, de una unión aduanera a un mercado común.

La existencia de esta organización no significa que no haya diferencias entre los Estados miembros, sino más bien la voluntad de coordinar algunos puntos centrales de sus políticas exteriores, algo que no siempre es fácil en países cuyas agendas son cada vez más nacionales en su perspectiva y menos basada en criterios como “panarabismo” (unión de todos los países de lengua árabe) o “panislamismo” (unión de todos los países donde la mayoría de la población profesa el islam).

La crisis entre Qatar y Arabia Saudita (2017-2022) o las tensiones entre Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos son ejemplos de las diferencias existentes y de lo complejo de las relaciones entre estos países. No son una unidad, aunque tienen muchos elementos e intereses comunes.

La competencia entre Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos por lograr preeminencia regional tiene su impacto en las políticas del CCG y debería ser considerada en todo análisis de una política exterior argentina hacia la región.

Las importaciones argentinas desde los países del CCG están conformadas casi en su totalidad por hidrocarburos, gas natural licuado, combustibles y derivados. También se trata de un intercambio primarizado, pero, a diferencia de las exportaciones argentinas de commodities, las exportaciones de los países del CCG de estos productos están en manos de las empresas estatales del rubro (Qatar Energy, ARAMCO, ADNOC). El desarrollo de los recursos energéticos de Argentina cambiará esta ecuación al reducirse las importaciones de combustibles a nivel global, incluyendo los del CCG.

Por otra parte, el ingreso de Argentina como actor en el sector de los exportadores de gas a través particularmente de Vaca Muerta abre la posibilidad de encontrar áreas de cooperación con las empresas de los países del CCG. El acuerdo marco alcanzado entre YPF y ADNOC (a través de su subsidiaria XRG) (Ortiz, 2025) señala la potencialidad existente, aunque resta mucho por hacer al respecto.

Cuadro 11. Balanza comercial de Argentina con el CCG

Año

X de Argentina al CCG

M de Argentina desde el CCG

Saldo comercial con el CCG

2020

1.643.506.010

349.170.168

1.294.335.842

2021

1.768.594.657

1.422.634.818

345.959.839

2022

2.424.513.717

2.312.009.451

112.504.266

2023

1.290.528.737

643.255.220

647.273.187

2024

2.359.428.594

497.472.582

1.867.956.012

2025

2.483.101.567

505.040.521

1.978.061.046

Total período

11.969.673.282

5.729.582.760

6.246.090.192

Fuente: elaboración propia según datos del INDEC.

Los datos de la balanza comercial muestran que la vinculación entre Argentina y los países del CCG (tomados como una unidad) es positiva para Argentina, constituyendo genuina una fuente de divisas.

Tal como lo hemos señalado, tanto las exportaciones como las importaciones están en medio de profundos cambios estructurales: ni Argentina puede dar por sentada la demanda de alimentos de los países del CCG de manera lineal o inercial, ni las importaciones de hidrocarburos y sus derivados desde el CCG se mantendrán de la misma manera a partir los cambios en la matriz energética argentina.

Es el momento ideal para pensar una estrategia de vinculación económica que refleje los cambios que se están generando en ambos actores.  

Cuadro 12. Comparación entre exportaciones totales de argentina y porcentaje del saldo comercial con CCG

Año

% de X Argentina al CCG sobre el total

% de saldo comercial con el CCG sobre el total

2020

3 %

10,3 %

2021

2,2 %

2,3 %

2022

2,7 %

1,6 %

2023

1,9 %

-

2024

2,9 %

9,8 %

2025

2,8 %

17,5 %

Fuente: elaboración propia según datos del INDEC.

Cuadro 13. Incidencia del saldo comercial argentino con el CCG sobre el saldo comercial total

Año

Saldo comercial de Argentina

Saldo comercial

con el CCG

% de saldo comercial

con el CCG sobre el total

2020

12.528.186.000

1.294.335.842

10,3 %

2021

14.750.562.000

345.959.839

2,3 %

2022

6.962.500.000

112.504.266

1,6 %

2023

-6.838.217.000

647.273.187

-

2024

18.927.635.000

1.867.956.012

9,8 %

2025

11.249.381.050

1.978.061.046

17,5 %

Total período

57.580.047.050

6.246.090.192

11 %

Fuente: elaboración propia según datos del INDEC.

Estos dos últimos cuadros muestran cómo, a pesar de constituir un porcentaje muy pequeño de la totalidad de las exportaciones argentinas —menos del 3 % de las exportaciones totales—, el saldo comercial de Argentina con los países del CCG ha triplicado ese valor en 2024 y 2025. Esto demuestra la relevancia que tienen esos mercados para la generación de divisas derivada de las exportaciones de productos agrícolas. 

Si a los países del CCG les agregamos otros importantes mercados como lo son Argelia o Egipto, deberíamos ver cómo los países de África del norte y Medio Oriente, araboparlantes, constituyen una parte significativa del saldo comercial argentino. Todo ello sin que sea acompañado por una política exterior articulada que se oriente a maximizar los beneficios en ese campo e incluya nuevas áreas de trabajo e intercambio.

3. Inversiones

Los países del CCG han generado importantes fondos a los fines de utilizar de manera sustentable e intergeneracional los grandes recursos financieros derivados de las ventas de hidrocarburos. 

Como puede verse en el siguiente cuadro, todos los países tienen sus fondos (algunos más de uno, como es el caso de Emiratos Árabes Unidos, como resultado de su estructura federal), el año de establecimiento y los fondos bajo gestión.

Cuadro 14. Fondos soberanos de los países del CCG

FONDO (año de establecimiento)

CAPITAL

ARABIA SAUDITA

Public Investment Fund (1971)

https://www.pif.gov.sa/en/ 

1.200.000 millones de dólares

EMIRATOS ÁRABES UNIDOS

Abu Dhabi Investment Authority (1976)

https://www.adia.ae/ 

993.000 millones de dólares

Investment Corporation of Dubai (2006)

https://icd.gov.ae/ 

210.000 millones de dólares

Mubadala Investment Company (2002)

https://www.mubadala.com/ 

385.000 millones de dólares

Abu Dhabi Developmental Holding Company (2018) ahora conocido como L’IMAD (2026)

https://www.adq.ae/ 

263.000 millones de dólares

Emirates Investment Authority (2008)

https://www.eia.gov.ae/ 

87.0000 millones de dólares

Dubai Investment Fund (2001)

https://www.dif.co/ 

80.000 millones de dólares

Sharjah Asset Management Holding (2008)

https://www.sam.ae/ 

10.000 millones de dólares

QATAR

Qatar Investment Authority (2005)

https://www.qia.qa/en/pages/default.aspx 

580.000 millones de dólares

KUWAIT

Kuwait Investment Authority (1953)

https://www.kia.gov.kw/ 

980.000 millones de dólares

OMÁN

Oman Investment Authority (2020)

https://oia.gov.om/ 

53.000 millones de dólares

BAHRÉIN

Bahrain Mumtalakat Holding (2006)

https://www.mumtalakat.bh/ 

18.000 millones de dólares

 

Cada uno de estos fondos ha desarrollado sus áreas particulares de trabajo (inteligencia artificial, inversiones inmobiliarias, infraestructura logística, etc.) convirtiéndose por su gran relevancia en actores cada vez más importantes del sistema financiero global.

Un ejemplo que podemos mencionar fue la reunión que en marzo de 2021 el entonces presidente Alberto Fernández mantuvo con 18 fondos de inversión globales, de los cuales un tercio eran de países del golfo: Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita, Bahréin, Kuwait y Omán (Ministerio de Economía, 2021).

Demás está decir que estos fondos analizan las oportunidades de inversión con criterios técnico-financieros muy estrictos y, aunque haya consideraciones políticas, lo que se busca es seguridad jurídica y oportunidades de recuperar la inversión.

Esos fondos juegan un papel esencial en los programas de desarrollo y diversificación económicos que hemos mencionado en páginas anteriores, y se orientan hacia los sectores que los Gobiernos han identificado como prioritarios para dichos programas.

Si consideramos los esquemas jurídicos, Argentina ha firmado acuerdos con solo tres países de la región del Golfo: Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Qatar, como puede verse en el siguiente cuadro.

Cuadro 15. Acuerdos de protección de inversiones con los países del CCG

Arabia Saudita

Memorándum de entendimiento entre el Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto de la República Argentina y el Ministerio de Inversión del Reino de Arabia Saudita sobre Cooperación en Materia de Promoción de Inversiones Directas.

Firma: Buenos Aires, 5 de agosto de 2023.

Vigor: 10 de enero de 2024.

Emiratos Árabes Unidos

Acuerdo para la Promoción y Protección Recíprocas de Inversiones entre la República Argentina y los Emiratos Árabes Unidos

Firma: Abu Dhabi, 16 de abril de 2018.

Norma aprobatoria: Ley 27.779 (1 de octubre de 2024).

Qatar

Tratado sobre Promoción y Protección Recíproca de las Inversiones entre el Gobierno de la República Argentina y el Gobierno del Estado de Qatar

Firma: Doha, 6 de noviembre de 2016.

Norma aprobatoria: En trámite en Honorable Congreso de la Nación mediante mensaje del Poder Ejecutivo nacional N.o 174 del 3 de octubre de 2018.

Fuente: elaboración propia.


En el caso de Arabia Saudita, se trata de un memorándum de entendimiento que se centra en facilitar el “intercambio de información, incluida información estadística sobre inversiones directas y oportunidades de inversión y negocios disponibles” (artículo 1, inciso 1) e “intercambio de legislación y normativa relacionada con las oportunidades de inversión directa y la mejora del clima de inversión en ambos países” (artículo 1, inciso 2). Como puede verse, no se trata de un acuerdo de protección de inversiones, sino de un mero instrumento que busca facilitar y promover el conocimiento de las oportunidades existentes en los dos países.

En cuanto a Qatar, se ha firmado un tratado de promoción y protección de inversiones en noviembre de 2016, pero, lamentablemente, pasados casi 10 años no ha sido aprobado por el Congreso Nacional y, por lo tanto, no está en vigor.

Finalmente, con Emiratos Árabes Unidos se firmó un tratado de promoción y protección recíproca de inversiones en 2018 que fue aprobado por el Parlamento argentino en 2024, y entró en vigor en octubre de ese año. Es, por lo tanto, el único tratado sobre este tema que Argentina tiene con un país del CCG. 

Es por ello que, debido a este esquema jurídico y al ecosistema de fondos de inversión emiratíes, los fondos de ese país son los que mejor posicionados se encuentran para invertir en Argentina. Para igualar esa situación, debería aprobar el Congreso el acuerdo con Qatar y firmar un acuerdo de protección con Arabia Saudita.

Otro importante marco legal es el referido a los acuerdos para evitar la doble imposición. En este sentido Argentina ha firmado acuerdos de este tipo con dos países del CCG: Emiratos Árabes Unidos (firmado en 2016 y en vigor desde 2019) y con Qatar (firmado en 2018 y en vigor desde 2021).

Cuadro 16. Acuerdos para evitar doble imposición

Emiratos Árabes Unidos

Convenio entre el Gobierno de la República Argentina y el Gobierno de los Emiratos Árabes Unidos para evitar la doble imposición y prevenir la evasión fiscal en materia de impuestos sobre la renta y sobre el patrimonio. 

Firma: Dubái, 3 de noviembre de 2016.

Vigor: 4 de febrero de 2019.

Norma aprobatoria: Ley 27.496 (12 de diciembre de 2018).

Qatar

Acuerdo entre el Gobierno de la República Argentina y el Gobierno del Estado de Qatar para evitar la doble imposición y prevenir la evasión fiscal en materia de impuestos sobre la renta y sobre el patrimonio y su protocolo.

Firma: Washington DC, 19 de abril de 2018.

Vigor: 31 de enero de 2021.

Norma aprobatoria: Ley 27.608 (29 de diciembre de 2020).

Fuente: elaboración propia.

Más allá de la inestabilidad macroeconómica argentina, la inexistencia de esos marcos jurídicos dificulta las inversiones de esos fondos, máxime cuando, como ya se ha señalado, son fondos públicos donde cualquier disputa o problema involucra necesariamente a los Estados. En un contexto de excelentes relaciones diplomáticas, incorporar inversiones cuando existe la posibilidad de cambios de reglas como ha ocurrido a lo largo de los últimos años (“corralito”, imposibilidad de repatriar utilidades, modificaciones impositivas, etc.) podría abrir la puerta a disputas bilaterales que los países del CCG prefieren evitar.

En este sentido, se entiende que las condiciones macroeconómicas de Argentina en los últimos tiempos, la falta de un marco jurídico de protección y la posibilidad de generar problemas diplomáticos ante disputas derivadas del trabajo de estos fondos hayan derivado en una inserción limitada de estos.

Lo que hemos visto es que empresas de esos países, algunas de ellas con participación de esos fondos, han invertido en el país a través de empresas subsidiarias. Tal es el caso de la empresa saudita Almarai que, a través de su subsidiaria argentina, Fondomonte South America, ha establecido una planta de deshidratación y prensado de alfalfa (Comercio y Justicia, 2025).

Otra empresa de gran relevancia presente en el país es la emiratí DP World que, a través de su subsidiaria, tiene una participación mayoritaria en las Terminales 1, 2 y 3 (Terminales Río de la Plata S. A.) del puerto de Buenos Aires. 

Las experiencias de Almarai y DP World nos muestran que existen empresas de los países del CCG operando e invirtiendo en Argentina, las cuales tienen algún grado de participación de esos Estados, son empresas en parte públicas, pero aún no registran operaciones de los fondos soberanos de inversión. 

Otro factor para considerar es el impacto del actual conflicto en las economías y fondos soberanos de inversión de los países del Golfo. La guerra ha afectado a esos Estados: disminución de sus ingresos, daños en su infraestructura económica y civil, y disrupciones en su comercio exterior. Todas esas circunstancias llevarán a reorientar parte de sus carteras de inversión hacia esas necesidades, pero también fortalecerán la disposición a avanzar en los procesos de desarrollo y diversificación económicas. En este sentido, las ventajas comparativas de Argentina en algunos de los sectores identificados como prioritarios en esos proyectos (biotecnología, agroalimentos, industria espacial, nuclear) puede favorecer el posicionamiento argentino en los planes de inversión de esos fondos.

Podemos señalar que las inversiones llegarán si se establecen marcos legales acordes y se logran niveles de estabilidad macroeconómica que vuelvan atractivos esos proyectos. Las oportunidades en Argentina existen y la vocación de esos fondos por diversificar sus carteras de inversión también; es menester, entonces, el generar esos esquemas legales y poder presentar esos proyectos a los potenciales inversores. No es un trabajo fácil, pero tampoco imposible.

Más allá de los fondos soberanos de inversión, los países del CCG han establecido otro tipo de fondos, conocidos como fondos de ayuda al desarrollo, como puede verse en el siguiente cuadro.

 

Cuadro 17. Fondos de ayuda al desarrollo de los países del CCG

Arabia Saudita

Fondo Saudita para el Desarrollo (Saudi Fund for Development) 

https://www.sfd.gov.sa/es 

Emiratos Árabes Unidos

Fondo de Abu Dhabi Fund para el Desarrollo (Abu Dhabi Fund for Development)

https://www.adfd.ae/ 

Kuwait

Fondo Kuwaití para el Desarrollo Económico Árabe (Kuwait Fund for Arab Economic Development)

https://www.kuwait-fund.org/ 

Qatar

Fondo Qatarí para el Desarrollo (Qatar Fund for Development)

https://qatarfund.org.qa/ 

Fuente: elaboración propia.

En este caso, se trata de fondos que, aunque mantienen una lógica financiera, son instrumentos políticos que favorecen la imagen de esos países y brindan ayuda al desarrollo. En el caso de Argentina, los fondos de Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Kuwait han financiado proyectos en el país.

Desde el año 2022, el Fondo Kuwaití para el Desarrollo Económico Árabe ha financiado obras de infraestructura en las provincias de Buenos Aires, Santa Fe, San Juan y Córdoba.

El Fondo de Abu Dhabi para el Desarrollo ha acordado la financiación para un acueducto en la provincia de Sanra Fe en 2022 y una minicentral hidroeléctrica en Neuquén en 2023.

El Fondo Saudita para el Desarrollo, por su parte, ha financiado los bloques B y C del Acueducto Interprovincial Santa Fe-Córdoba (Ministerio de Economía, 2024); el bloque A de ese acueducto fue financiado por el fondo de ayuda al desarrollo de Kuwait.

Como puede verse, a lo largo de los últimos cinco años y a pesar de la crisis económica argentina, los fondos de desarrollo de tres países árabes del Golfo han financiado proyectos en diversos lugares de Argentina. 

La necesidad de fondos de inversión para infraestructura es una demanda insatisfecha en Argentina. La generación de un plan destinado a atraer a esos actores al país podría ser de un beneficio social muy relevante. Para ello es menester comprender las prioridades de esos fondos, las acciones llevadas adelante por las provincias que han logrado materializar la ayuda y sistematizar esas buenas prácticas.

Sin embargo, también es importante integrar esa línea de acción en el marco de una política exterior argentina que no contemple a los países del CCG como meros donantes o aportantes, sino como socios a mediano y largo plazo. 

Posiblemente, las consecuencias negativas del conflicto iniciado en febrero de 2026 en las economías de los países del Golfo afecten la disponibilidad y la predisposición de estos fondos de ayuda al desarrollo.

De acuerdo con datos del Fondo Monetario Internacional (2026) las economías del Golfo sufrirán caídas como consecuencia del conflicto y este hecho, sumado a la incertidumbre sobre el final del conflicto y la reapertura del estrecho de Ormuz, así como las necesidades financieras de reconstrucción de la infraestructura afectada por la guerra, tendrán como consecuencia una menor disponibilidad de esos fondos para sus actividades.

 

4. Las relaciones económicas (comerciales y financieras) como parte de una política exterior

Tal como lo hemos señalado, es poco realista pensar en recibir inversiones si no están dadas las condiciones jurídicas y económicas que brinden un contexto favorable. Tampoco podemos pensar en recibir fondos de ayuda al desarrollo si no se genera un núcleo de coincidencias básicas en cuanto al fortalecimiento de las relaciones bilaterales. Para el desarrollo y profundización de las relaciones financieras, el factor político, por lo tanto, es esencial, ya sea para dar forma a las condiciones legales y económicas como para diseñar e implementar un acercamiento comprehensivo a esos países a partir de la correcta conceptualización de los intereses argentinos y las condiciones y complejidades de esas sociedades.

Cuando hablamos de las relaciones comerciales, señalamos que tanto las exportaciones como las importaciones están en medio de procesos de cambio estructural que llevarán a cambios sustanciales. Del lado de las exportaciones argentinas, centradas en commodities con escaso o nulo valor agregado, señalamos que los programas de desarrollo y diversificación económicos de los países de CCG llevarán a cambios en los mercados alimentarios, enfatizando la producción local y el desarrollo tecnológico. En cuanto a las importaciones argentinas desde la región, el desarrollo de fuentes de energía locales, particularmente en gas y petróleo, llevará a una disminución de las importaciones desde los países del CCG.

Así, y como consecuencia de las políticas y desarrollos en Argentina y el CCG, podemos afirmar que las relaciones comerciales están en medio de un proceso de cambio que requerirá de una visión imaginativa para poder sobrevivir a estas modificaciones.

Todo lo que venimos señalando nos lleva a reconocer que, sin un análisis de la actualidad y desarrollos presentes de los países del CCG y sin el diseño (y posterior implementación) de una política exterior, será muy difícil aprovechar todas las oportunidades que se dan el campo del comercio y las finanzas o, aún más, continuar con los niveles actuales.

5. Hacia una política exterior argentina para el CCG

La primera ventaja que tiene Argentina es la inexistencia total de conflictos con los países del CCG. Ese punto de partida, sumado las tradicionales relaciones de amistad, representa un activo muy valioso desde el cual construir relaciones más complejas y diversificadas. A partir de ahí, creemos que podría diseñarse una política exterior que tenga las siguientes características.

En primer lugar, que entienda las particularidades de cada uno de los países del CCG, sus agendas internas y externas, sus vínculos regionales y con las grandes potencias. Habrá que evitar las visiones simplistas o los estereotipos negativos. Solo en ese marco podemos pensar la posición de Argentina para esos actores y la de ellos para Argentina.

La situación que se está viviendo en el Golfo desde el inicio de la guerra a finales de febrero está generando una modificación sustancial en las relaciones internacionales en esa región. Las tensiones entre los países árabes e Irán, por un lado, manifestadas en la desproporción de los ataques iraníes a infraestructura civil y económica a través de drones y misiles, así como las tensiones intraárabes, materializadas en la salida de Emiratos Árabes Unidos de la OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo), y los reacomodamientos de las relaciones entre los países del CCG y Estados Unidos e Israel, están dando lugar a un nuevo capítulo en las relaciones regionales.

Este contexto de cambios puede ser una excelente oportunidad para plantear los ejes de una política exterior argentina hacia esa región. El Golfo es una unidad y, aunque podamos desde Argentina establecer agendas bilaterales, de ninguna manera podemos pretender que las agendas bilaterales no generen impactos en las relaciones bilaterales con otros Estados de la región; las relaciones bilaterales no son compartimentos estancos. Lo que Argentina haga con cualquiera de esos Estados tendrá impacto en las relaciones bilaterales con los demás. De ahí la necesidad de conocer y entender las dinámicas intrarregionales en el Golfo, máxime en un contexto de creciente competencia entre esos Estados. 

Por otra parte, y es uno de los puntos centrales del presente trabajo, debemos entender que las agendas política y económica no pueden separarse de manera tajante. Mantener buenas relaciones en uno de esos ámbitos no presupone necesariamente el mismo nivel en el otro, pero, de la misma manera, es difícil mantener una separación plena. Mantener buenas relaciones políticas y no tan buenas en el ámbito económico, o viceversa, no es deseable, es casi esquizoide.

En este contexto de reordenamiento global y del sistema regional de Medio Oriente, Argentina debería considerar la formulación de una política exterior que contemple los intereses argentinos enmarcados en una comprensión de las relaciones internacionales de aquella región y donde no se busque una separación entre aspectos político y económicos, algo bastante difícil de lograr en un mundo donde la geopolítica impacta de manera directa en la economía y las relaciones comerciales internacionales. Pensar que los vínculos comerciales solo se basan en consideraciones de oferta, precio y calidad es reduccionista y erróneo.

En lo comercial, deberíamos evitar la conceptualización de esos actores como meros clientes de commodities, algo que tal como lo conocemos tiene fecha de caducidad, para avanzar hacia ámbitos tecnológicamente intensivos donde, más que buscar clientes, se busquen socios con los cuales generar joint ventures en los que la tecnología ocupe el papel central. Los desarrollos y la experiencia de empresas argentinas en biotecnología o en términos generales en agritech podría encontrar socios los países del CCG. 

Las experiencias de cooperación, de desarrollo y de transferencia de tecnología de Argentina con Turquía en el campo satelital o de Argentina con Egipto y Argelia en el nuclear, por nombrar ejemplos de la región de Medio Oriente, demuestran que existen posibilidades reales de cooperación.

Las enormes inversiones que en los últimos años realizaron los países del CCG (con Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita a la cabeza) en las diversas áreas de la inteligencia artificial abren otro ámbito de oportunidades en un sector llamado a ser un componente esencial del poder en el siglo XXI. Como puede verse, los países del CCG en términos económicos son algo más que mercados para el maíz o fuentes de hidrocarburos.

La integración de comercial y lo político, y la comprensión de las relaciones regionales y de las agendas nacionales de esos Estados requiere, por otra parte, la generación de conocimiento especializado. En este sentido, se plantea la necesidad de que los sectores académicos, universidades y centros de estudios (o think tanks) puedan generar espacios de articulación con los sectores políticos y económicos. Estas instituciones académicas deberían tener un papel central al ofrecer a los decisores herramientas y análisis que permitan una mejor comprensión de las realidades de aquella región.

Los sectores económicos privados (empresas, cámaras empresariales) también deben poder exponer sus ideas y prioridades. No tiene sentido decir que se van a abrir mercados o que se van a fortalecer vínculos económicos si los actores económicos nacionales no brindan su perspectiva al respecto.

Finalmente, y como lo demuestran las experiencias de los fondos de ayuda al desarrollo en Argentina, los Gobiernos provinciales tienen un papel de primer orden a la hora de identificar necesidades de inversión y negociar con esos fondos, aunque luego las garantías para la materialización de esos desembolsos sean del Gobierno nacional.

Una política exterior hacia los países del CCG involucra, como puede verse, a multiplicidad de actores y no solo a alguna instancia u organismo gubernamental nacional.

Conclusión

Los países del CCG representan grandes oportunidades para Argentina, en lo comercial, en lo financiero y en lo político, por mencionar solo esos ámbitos. Pero esa relevancia está transitando por un período de inestabilidad y reacomodamientos. No podemos dar por sentada la continuidad de ninguna de esas relaciones.

Es por ello que se impone la necesidad de diseñar una política exterior que incluya todos los actores sociales, tanto los gubernamentales (a nivel nacional, provincial y municipal) como los económicos (empresas, asociaciones y cámaras de comercio) y académicos (universidades y centros de estudios). Cada uno de ellos podría aportar sus puntos de vistas y capacidades a los fines de plantear una inserción argentina en la región.

Sin una comprensión de los desarrollos en los países del CCG, no pueden considerarse las oportunidades existentes y, mucho menos, los cambios que pueden afectar nuestros intereses.

Argentina, con misiones diplomáticas permanentes en cuatro de esos seis países, los cuales por su parte mantienen Embajadas residentes en Buenos Aires, con ventajas en sectores económicos de interés, intensivos en conocimiento, tecnología e innovación, y con una historia de coincidencias y escasez de conflictos, tiene todos los elementos para poder insertarse en esos países y poder construir vínculos beneficiosos para todos los actores involucrados.